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Juegos para afinar la discriminación visual

Esta habilidad tiene todavía pocos juegos en el catálogo. La página sirve para encontrarlos, y crecerá a medida que se añadan más.

Ahora mismo hay 4 juegos para niños de 3 a 8 años, de las secciones «Lógica», «Colores» y «El mundo». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

Cómo cambia de los 3 a los 8 años

A los tres años un niño distingue formas y colores muy distintos entre sí, empareja dibujos iguales y separa un círculo de un cuadrado, pero confunde lo que se parece: un óvalo y un círculo, dos azules cercanos, el 6 y el 9. Hacia los cuatro empareja objetos que solo se diferencian en un detalle, como dos tazas con asas distintas, si tiene tiempo de mirarlos con calma y no se le mete prisa.

A los cinco años afina lo bastante para distinguir la mayoría de las letras mayúsculas y para notar que dos figuras están colocadas en distinta dirección, aunque las que son reflejo una de otra todavía le cuestan. Entre los seis y los siete discrimina letras minúsculas parecidas, como la n y la h o la m y la n, cada vez con menos errores. Hacia los ocho aprecia diferencias finas de tamaño, grosor o tono que antes le pasaban desapercibidas.

Para practicarlo sin pantalla

  • Mezclad en un cuenco botones de tamaños parecidos y pedidle que forme parejas exactamente iguales. Cuanto más se parezcan los botones entre sí, más difícil será.
  • Recortad letras grandes de cajas de cereales o de revistas y pedidle que junte todas las que son iguales, empezando por letras muy distintas y acabando con b, d, p y q.
  • Mezclad legumbres parecidas —lentejas pardinas y rojas, alubias blancas y garbanzos pequeños— y que las separe en montones fijándose en el color y la forma.
  • Sacad varias llaves del cajón y pedidle que elija la que cree que abre una cerradura concreta comparando los dientes y la forma. Solo después se prueba.
  • Juntad hojas de árbol recogidas en el parque y buscad las que son del mismo tipo comparando el borde, los nervios y la forma general.

Lo que conviene saber

Es habitual pedir a un niño que lea o escriba cuando todavía no distingue bien letras parecidas, y luego interpretar sus errores como descuido. Confundir la p y la q, o el 6 y el 9, entre los cinco y los seis años forma parte del aprendizaje. Lo que sí merece consulta es que a los cuatro no empareje imágenes iguales, o que con siete siga confundiendo muchas letras que no se parecen. En ese caso, lo primero es una revisión de la vista.

Fichas para imprimir

Preguntas frecuentes

¿Qué es la discriminación visual en educación infantil?

Es la capacidad de notar semejanzas y diferencias entre lo que se ve: formas, colores, tamaños y posiciones. Se trabaja con actividades de emparejar, encontrar el igual o el distinto y ordenar tonos. Es una base de la lectura, porque leer exige distinguir letras que se diferencian en muy poco, como la m y la n.

¿Es normal que mi hijo confunda letras parecidas?

Sí, sobre todo entre los cinco y los siete años, mientras aprende a leer y a escribir. Las letras que son reflejo unas de otras, como b y d o p y q, son las que más tardan en fijarse. Suele resolverse con práctica y con alguna referencia concreta. Si pasados los ocho años sigue siendo frecuente y entorpece la lectura, conviene comentarlo con el tutor.

¿Cómo trabajar la discriminación visual con niños de 4 años?

Con materiales que se puedan tocar y diferencias claras al principio: emparejar calcetines, encontrar el tenedor distinto, clasificar pinzas por colores. Después se va afinando con objetos que solo se diferencian en un detalle. Juegos como Clasifica en cestas o Tonos de color siguen esa misma progresión, del contraste grande al matiz.

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