Juegos para trabajar la concentración
La concentración no es una virtud del carácter sino una capacidad que crece con la edad, y muy despacio: a los tres años se sostiene un par de minutos y a los seis, unos diez. Por eso ninguno de estos juegos dura más de lo que un niño de esa edad puede aguantar. Lo que sí conviene vigilar es el final: dejar la partida a medias con cara de fastidio enseña justo lo contrario de lo que se busca, y es mejor bajar de nivel que alargar.
Ahora mismo hay 31 juegos para niños de 3 a 10 años, de las secciones «Números y contar», «Lógica», «Memoria», «Colores», «El mundo», «Inglés» y «Letras y lectura». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

¿De quién es el bebé?
Unimos cada cría con su madre: el potro con la yegua

¿Dónde está la nariz?
La voz lo dice y el peque lo señala: la nariz, las orejas, la barriga y las rodillas

¿Dónde se ha escondido?
El juguete está debajo de un vaso, los vasos cambian de sitio: sigue el bueno

A pescar
Los peces no se están quietos: pesca el del color, el de la letra o cuenta tres

Busca la sombra
¿Cuál de las sombras es la de este dibujo? Comparamos siluetas y aprendemos a ver la forma

Caza del arcoíris
Se nombra un color y hay que recogerlo por todo el tablero

Globos con letras
Revienta todos los globos con la letra que dice la voz

Hacemos sopa
«Pon tres zanahorias»: contamos hasta cinco echando cosas a la olla

Izquierda y derecha
«Pon la pelota debajo de la mesa»: aprendemos a decir dónde está cada cosa

Repasa el camino
Palotes, ondas y bucles: seguimos el camino con el dedo y preparamos la mano para escribir

¿Qué ha cambiado?
Una fila de cosas se esconde y vuelve, pero una de ellas ya es otra

¿Qué suena?
Escuchamos un sonido y elegimos el objeto que lo produce

¿Quién falta?
Miramos los dibujos, se esconde uno y decimos cuál ha desaparecido

Colorea por números
Cada número tiene su color: pintamos y aparece el dibujo

Encuentra la pareja
Damos la vuelta a las cartas y buscamos las iguales

Laberinto
Llevamos al perrito hasta su casa sin atravesar las paredes

Puzle
Arrastramos las piezas y montamos el dibujo completo

Une los puntos
Unimos los puntos en orden y descubrimos qué dibujo aparece

Dictado en cuadrícula
Seguimos las indicaciones casilla a casilla y aparece un dibujo

La calle y las señales
El semáforo, seis señales de verdad y el camino seguro hasta el colegio

Tablas de Schulte
Buscamos los números en orden lo más rápido posible

Colorea los sonidos
Vocal en rojo, consonante en azul y dígrafo en verde: dos letras, un sonido

Encuentra las diferencias
Dos dibujos casi iguales: buscamos en qué se diferencian

Lee y hazlo
La voz calla: lo que hay que hacer está escrito y hay que leerlo

Palabra y dibujo
Vemos el dibujo y elegimos la palabra en inglés que lo nombra

Puzle 5×5
Veinticinco piezas: la versión difícil para quien ya domina el puzle

Sudoku para niños
Sudoku con figuras: cada una aparece una sola vez por fila y columna

Busca la casilla
C4: la letra dice la columna y el número la fila. Dos datos para un sitio

Have got o has got
He has got a dog, I have got a ball: la primera gramática inglesa, jugando

Encuentra el error
Una palabra de la frase está mal escrita: encuéntrala y elige cómo se escribe

Qué se hace primero
2 + 3 × 4 no da veinte: toca el signo por el que hay que empezar
Cómo cambia de los 3 a los 8 años
A los tres años la atención va detrás de lo que llama la atención: un ruido, un color, un juguete nuevo. El niño se concentra mucho en lo que le interesa y muy poco en lo que se le propone, y le cuesta ignorar lo que pasa a su alrededor. Hacia los cuatro empieza a volver por sí solo a una tarea después de una interrupción breve, y puede terminar un puzle sencillo con algo de ruido de fondo si la actividad le gusta.
Hacia los cinco años aparece la atención que se decide: sentarse a hacer algo porque se ha pedido y no porque apetezca, durante un rato corto. Entre los seis y los siete, con la entrada en primaria, aprende a sostenerla con apoyos externos —una ficha, un turno, la voz de la maestra— y filtra mejor las distracciones. A los ocho empieza a darse cuenta de que se ha despistado y a retomar la tarea por su cuenta, algo que antes casi siempre necesitaba de un adulto.
Para practicarlo sin pantalla
- Jugad a «Veo, veo» con reglas cada vez más finas: primero por color, luego por la letra con la que empieza, y después por dos rasgos a la vez, como algo redondo y rojo.
- Preparad un circuito de instrucciones en el pasillo: tocar la puerta, dar dos saltos y traer una cuchara. Al principio dos órdenes; cuando las cumpla enteras, tres.
- Mezclad lentejas y garbanzos en un plato y que los separe a mano o con unas pinzas de cocina, marcando un tiempo razonable con un reloj de arena.
- Jugad a «Simón dice»: solo se hace el gesto si la orden empieza por esas dos palabras. Obliga a escuchar la frase entera y a frenar el impulso de moverse.
- Leed un cuento y pedidle que dé una palmada cada vez que aparezca una palabra concreta, por ejemplo «lobo». En la siguiente lectura, cambiad la palabra.
Lo que conviene saber
Se confunde a menudo concentrarse con estar quieto. Un niño puede estar muy atento moviéndose, tocando algo con las manos o hablando solo mientras resuelve, y exigirle inmovilidad le resta recursos para la tarea. También es normal que atienda durante horas a lo que le apasiona y casi nada a la ficha del colegio. Si la dificultad aparece en todos los ámbitos, en casa y en clase, y le complica el día a día, es razonable hablarlo con el pediatra.
Fichas para imprimir
Arriba y abajo en la estanteríaUna estantería con dos o tres baldas y una pregunta distinta en cada hoja: qué hay arriba, qué hay abajo, qué está en medio.3–6 años3 hojas
Busca por la cuadrículaNueve casillas con un dibujo cada una y unas tareas que las nombran por su sitio: la esquina de arriba, el medio, la fila de abajo.4–7 años3 hojas
Buscar en el plano del barrioUna cuadrícula con letras y números y diez cosas repartidas: decir qué hay en cada casilla y encontrar dónde está cada cosa.7–10 años4 hojas
Cada cosa en su sitioDos sitios arriba y ocho dibujos debajo: una línea de cada dibujo al sitio donde le toca estar.3–6 años3 hojas
¿De quién es la cola?Un animal ha perdido la cola y abajo hay cuatro: la del zorro, la del gato, la de la ardilla y la del pez.3–6 años3 hojas
Dos estanterías casi igualesDos estanterías con seis cosas cada una y exactamente tres cambios. Comparar por casillas, no de un vistazo.4–7 años3 hojasPreguntas frecuentes
¿Cómo mejorar la concentración de un niño de 6 años?
Cuidando primero lo básico: sueño suficiente, pocas pantallas antes de la tarea y un sitio sin demasiadas cosas a la vista. Después, tareas cortas con un final claro, mejor dos ratos breves que uno largo. Los juegos de mesa por turnos, los laberintos o las tablas de Schulte entrenan la atención sostenida, y rinden más cuando el niño no está cansado.
¿Es normal que mi hijo de 4 años no preste atención?
Es normal que a esa edad se despiste con facilidad, sobre todo en actividades que propone un adulto y que no le interesan. La atención voluntaria está todavía formándose. Para valorarlo sirve fijarse en si puede concentrarse en algo que le gusta, un juego o un cuento: si lo consigue, la capacidad está ahí y lo que falta es madurez o motivación.
¿Qué son las tablas de Schulte y para qué sirven?
Son cuadrículas con números desordenados que hay que ir encontrando en orden, del uno al último, lo más rápido posible. Entrenan una búsqueda visual organizada y la atención sostenida, y el niño ve su progreso en el tiempo que tarda. Entre los cinco y los ocho años funcionan mejor las tablas pequeñas, de tres por tres o de cuatro por cuatro.