Dominó de figuras

El dominó de siempre con figuras en vez de puntos: se empareja por la forma y no hay que contar nada. Una hoja para recortar.

3–6 años1 hoja A4PDFGratis
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Una hoja en A4, para cualquier impresora doméstica.

Dominó de figuras, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Es el dominó de entrada, antes que el de puntos: para encadenar basta con ver que dos figuras son iguales, sin contar. Va bien desde los tres años.

La primera partida, con todas las fichas boca arriba y entre todos. La regla —una punta tiene que coincidir— se entiende jugando, no explicándola.

Cuando emparejar salga solo, el paso siguiente es el dominó de puntos, donde ya hay que contar para saber si encaja.

Qué desarrolla

  • Reconocer formas
  • Comparar
  • Discriminación visual
  • Habilidades sociales

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Dominó de figuras»?

Está pensada para niños de 3–6 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae una hoja en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Dominó de figuras» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Dominó de figuras»?

Trabaja reconocer formas, comparar, discriminación visual, habilidades sociales. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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