Los sufijos

El trozo que va detrás y dice de qué tipo es la palabra: quien hace algo, de qué está hecho, o que se puede.

8–10 años4 hojas A4PDFGratis
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4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Los sufijos, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Un sufijo es lo mismo que un prefijo por el otro lado de la palabra: un trozo que se pega y cambia el significado de manera fija. «-ero» dice quien hace algo o dónde se guarda: zapatero, panadero, monedero.

Lo que enseña es a leer palabras largas sin bloquearse. Al encontrarse «lavable» sin conocerla, quien sabe que «-able» quiere decir «que se puede» la deduce en un segundo, y eso vale para cientos de palabras del colegio.

El ejercicio que de verdad asienta no es clasificar: es fabricar. Dar una palabra y pedir las que salen de ella —zapato, zapatero, zapatería— convierte el sufijo en una herramienta y no en una terminación que reconocer.

Qué desarrolla

  • Vocabulario
  • Formar palabras
  • Clasificar

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Los sufijos»?

Está pensada para niños de 8–10 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Los sufijos» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Los sufijos»?

Trabaja vocabulario, formar palabras, clasificar. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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