Lo que se puede comer

Seis dibujos por hoja y hay que rodear los que se comen. Clasificar por una regla, con dibujos que se reconocen solos.

3–5 años3 hojas A4PDFGratis
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3 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Lo que se puede comer, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Es la clasificación más fácil que existe, porque la regla no hay que aprenderla: un niño de tres años sabe perfectamente qué se come. Lo que se practica es aplicar una regla a seis cosas seguidas sin despistarse.

El número que viene abajo —cuántos se comen— sirve de comprobación. Cuando ha rodeado, se cuentan los círculos y se compara: si no coinciden, se vuelve a mirar sin que nadie diga dónde está el fallo.

Después se puede cambiar la regla con los mismos dibujos: rodea lo que es de madera, lo que se moja, lo que cabe en el bolsillo. La misma hoja da para tres tardes y enseña que las cosas se pueden agrupar de muchas maneras.

Qué desarrolla

  • Clasificar
  • Vocabulario
  • Concentración

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Lo que se puede comer»?

Está pensada para niños de 3–5 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 3 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Lo que se puede comer» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Lo que se puede comer»?

Trabaja clasificar, vocabulario, concentración. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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