El mundo

Juegos para aprender las estaciones del año

Esta habilidad tiene todavía pocos juegos en el catálogo. La página sirve para encontrarlos, y crecerá a medida que se añadan más.

Ahora mismo hay 1 juego para niños de 4 a 6 años, de la sección «El mundo». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

Cómo cambia de los 3 a los 8 años

A los tres años el tiempo que hace es lo que el niño vive hoy: si hace frío, parece que va a hacer frío siempre. Relaciona algunas cosas con momentos del año muy marcados, como la playa o los Reyes Magos, pero no los pone en orden. Hacia los cuatro reconoce las estaciones en un dibujo por detalles claros —la nieve, las hojas caídas, el bañador— y aprende sus nombres, aunque los mezcla con mucha facilidad.

A los cinco años relaciona cada estación con ropa, comidas y fiestas, y empieza a entender que se repiten siempre en el mismo orden. Entre los seis y los siete nombra las cuatro por orden, sabe en cuál cae su cumpleaños y asocia algunos meses a cada una. Hacia los ocho puede explicar cambios de la naturaleza, como la caída de las hojas o la llegada de algunas aves, y entender que en otros lugares del mundo las estaciones son diferentes.

Para practicarlo sin pantalla

  • Elegid un árbol del barrio y visitadlo una vez al mes. El niño lo dibuja cada vez y guardáis los dibujos juntos para ver cómo cambia a lo largo del año.
  • Al hacer el cambio de armario, que decida qué prendas se guardan y cuáles salen, y que explique por qué cada una va con el frío o con el calor.
  • Comprad en la frutería fruta de temporada y hablad de cuándo se encuentra: mandarinas en invierno, cerezas al llegar el verano, uvas y granadas en otoño.
  • Haced una rueda de cartón dividida en cuatro partes y que dibuje en cada una algo típico de una estación. Añadid una flecha para señalar en cuál estáis.
  • Recoged en una caja cosas propias de cada estación: castañas y hojas secas en otoño, flores caídas en primavera, conchas en verano. Hablad de por qué aparecen solo entonces.

Lo que conviene saber

Muchos materiales pintan las estaciones como en otras latitudes: nieve en todos los inviernos y hojas rojas en todos los otoños. Si el niño vive donde los inviernos son suaves, esas imágenes no casan con lo que ve por la ventana y lo confunden. Vale la pena partir de lo que pasa en su calle. Tampoco hay que preocuparse si a los cinco años aún no recita el orden de las estaciones: se aprende despacio, tras haber vivido con atención varias vueltas del año.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo explicar las estaciones del año a un niño de 4 años?

Partiendo de lo que nota con el cuerpo y ve fuera: si hace frío o calor, qué ropa lleva, qué les pasa a los árboles. A esa edad no hace falta hablar de la órbita de la Tierra. Basta con poner nombre a cada época y relacionarla con cosas que conoce, como el verano con la piscina o el otoño con las castañas.

¿En qué orden van las estaciones del año?

Primavera, verano, otoño e invierno, y después vuelta a empezar. En España, que está en el hemisferio norte, la primavera empieza hacia el 20 de marzo, el verano hacia el 21 de junio, el otoño hacia el 22 de septiembre y el invierno hacia el 21 de diciembre. Con los niños funciona dibujarlas en una rueda, porque así se ve que ninguna es la primera ni la última.

¿Cómo explicar a un niño de 7 años por qué hay estaciones?

Porque la Tierra da vueltas alrededor del Sol un poco inclinada, y durante una parte del año nuestra zona recibe los rayos más de frente y durante más horas. Se puede mostrar con una linterna y una naranja ligeramente inclinada: donde la luz cae recta, calienta más. A esa edad basta con la idea de la inclinación, sin más detalles.

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