Las caretas de Halloween

Tres caretas para colorear, recortar y sujetar con una goma: la calabaza, el monstruo y el gato negro.

4–8 años3 hojas A4PDFGratis
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3 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Las caretas de Halloween, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Se imprime en el papel más grueso que trague la impresora; con folio normal aguanta la noche, pero se dobla. Si hay cartulina fina, mejor: se colorea igual y no se arruga al ponérsela.

El orden importa: primero colorear, después recortar. Al revés, la careta ya suelta se mueve mientras se pinta y acaba con el borde manchado. Los ojos van marcados con una raya de puntos por dentro; el corte lo hace un adulto con los pequeños.

Y hay una parte que suele olvidarse y es la que decide si la careta se usa o no: la goma. Dos agujeros, un elástico de los de pelo anudado por detrás y ya está. Sin goma, la careta se sujeta con la mano y a los diez minutos está en el suelo.

Qué desarrolla

  • Motricidad fina
  • Reconocer colores
  • Concentración

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Las caretas de Halloween»?

Está pensada para niños de 4–8 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 3 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Las caretas de Halloween» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Las caretas de Halloween»?

Trabaja motricidad fina, reconocer colores, concentración. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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