Juegos y actividades

El Día de Muertos con niños

Por El equipo de Kodomi Club · 14 de septiembre de 2026 · 8 min

El Día de Muertos con niños

El altar se pone para recordar, no para asustar. Cómo se explica la fiesta a un niño y qué se puede hacer en casa con papel, flores y palabras.

El 1 y el 2 de noviembre, en México, las familias ponen un altar con fotos de sus difuntos, flores de cempasúchil, velas, pan de muerto y la comida que más les gustaba. La idea es recibir por unos días a quienes ya no están, y la fiesta tiene más de reunión alegre que de duelo.

Para un niño es una forma muy concreta de entender que a las personas se las recuerda. Y trae un montón de trabajo manual: el papel picado se recorta doblando el papel, y lo que sale es simetría pura, la misma que entrena Simetría.

Una fiesta para recordar

Lo primero que conviene explicar es para qué sirve el altar: para acordarse de alguien querido y contar cosas de él.

Con los pequeños basta con eso. Poner la foto del abuelo y decir qué le gustaba comer, qué canción cantaba o a qué jugaba con él cuando era niño.

La fiesta está reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, y en las escuelas mexicanas se prepara con semanas de antelación.

Los dos días

Según la tradición, el 1 de noviembre se recuerda a los niños que murieron, y el 2, a los adultos. En muchos lugares se dice que primero llegan los angelitos.

No hace falta entrar en detalles con un niño de cinco años. Con uno de nueve, en cambio, esa distinción da pie a hablar de las costumbres de cada región.

En algunos pueblos, como en la zona del lago de Pátzcuaro, las familias pasan la noche en el cementerio con velas y flores.

El altar por niveles

Muchos altares tienen varios escalones, y cada uno lleva cosas distintas: fotos arriba, comida y bebida en medio, velas y flores abajo.

Montar un altar pequeño en una caja de zapatos con escalones de cartón es una manualidad completa: medir, cortar, pegar y decidir qué va en cada nivel.

Y hacer la lista de lo que lleva, con dibujos al lado, es un ejercicio de escritura con un propósito claro.

El cempasúchil

La flor naranja del altar es el cempasúchil, cuyo nombre viene del náhuatl. Con sus pétalos se hacen caminos desde la puerta hasta el altar.

Contar pétalos, clasificar flores por color y hacer flores de papel crepé son actividades que caben en una tarde.

Y buscar otras palabras del náhuatl que se usan cada día —chocolate, tomate, aguacate— convierte la manualidad en una pequeña clase de lengua.

El papel picado

El papel picado se hace con papel de china doblado varias veces y recortado. Al desdoblarlo aparece un dibujo que se repite.

Si se dobla por la mitad, el dibujo sale con un eje de simetría; si se dobla en cuatro, con dos. Descubrirlo recortando es geometría con las manos.

Conviene empezar con papel normal y tijeras de punta redonda, y con diseños sencillos: triángulos, rombos y medias lunas en el borde del doblez.

El pan de muerto

El pan de muerto es redondo y lleva encima tiras de masa que representan huesos y una bolita en el centro. Se espolvorea con azúcar.

Hacerlo en casa es una receta con cantidades, tiempos y pasos en orden, perfecta para practicar la lectura de instrucciones.

Y repartirlo en porciones iguales para la familia es trabajar las fracciones sin nombrarlas: la mitad, los cuartos, los octavos.

Las calaveritas de azúcar

Las calaveritas de azúcar llevan el nombre de una persona escrito en la frente. Se regalan a los amigos y a la familia, y nadie se asusta con ellas.

Escribir el nombre de cada miembro de la familia en una calavera de papel es práctica de mayúsculas y de nombres propios.

Y decorarlas con flores, puntos y espirales simétricas es colorear con una regla, igual que un mandala.

Las calaveritas literarias

La otra calaverita se escribe: es un poema corto, con rima y humor, en el que la muerte viene a buscar a alguien conocido y se lo lleva por algún motivo gracioso.

Es una de las mejores excusas para escribir en verso que existen, y en muchas escuelas se hacen concursos.

Con niños pequeños se puede escribir en grupo, buscando rimas entre todos. Con los mayores, cada uno escribe la suya sobre un compañero o un maestro que se preste.

La Catrina

La Catrina, la calavera elegante con sombrero de plumas, nació de un grabado de José Guadalupe Posada a principios del siglo XX y se popularizó después.

Dibujarla es un reto de observación: hay que fijarse en los detalles del sombrero, los ojos y la sonrisa.

Y hablar de por qué alguien dibujó una calavera vestida de fiesta abre una conversación sobre el humor y la crítica, que a los diez años ya se entiende.

Cómo hablar de la muerte con un niño

El Día de Muertos es una ocasión tranquila para responder las preguntas que surgen: qué pasa cuando alguien muere, por qué ya no vuelve.

Conviene responder con palabras sencillas y verdaderas, y dejar que el niño pregunte lo que quiera sin forzar la conversación.

Recordar juntos a alguien concreto, con anécdotas divertidas, suele ayudar más que cualquier explicación.

Día de Muertos y Halloween

En muchas ciudades mexicanas conviven los disfraces de Halloween del 31 de octubre y el altar del 1 y el 2 de noviembre.

No son la misma fiesta: una viene de otra tradición y va de disfraces y sustos; la otra va de recordar a la familia.

Explicar las diferencias con una tabla de dos columnas —qué se hace, qué se come, de dónde viene— es un ejercicio de comparación muy claro.

Fuera de México

En Guatemala, el 1 de noviembre se vuelan barriletes gigantes en Sumpango y Santiago Sacatepéquez. En Ecuador, el 2 de noviembre se comen guaguas de pan con colada morada.

En España, el 1 de noviembre es el día de Todos los Santos, y en muchas familias se visita el cementerio y se comen buñuelos y huesos de santo.

Comparar cómo se recuerda a los difuntos en cada país es una lección de geografía humana con un tema que todos los niños se preguntan.

Antes y después de esto

La noche de Halloween está en la tarde del 31 de octubre, y cómo se hace una careta, en una careta hecha en casa.

Los versos de la fiesta están en las calaveritas literarias, y la escuela mexicana, en la primaria en México. Las guaguas de pan de Ecuador, en las guaguas de pan.

Cómo practicarlo jugando

Simetría prepara el recorte del papel picado.

Recuerda y encuentra entrena la memoria de detalles, y Colorea por números sirve para las calaveritas de colores.

Qué imprimir

Simetría: figuras y Recortar figuras preparan el papel picado.

Mandalas para colorear sirve para decorar calaveritas, y Las caretas de Halloween, para la noche del 31.

Lo esencial

  • El Día de Muertos es para recordar a los que ya no están, con más alegría que tristeza.
  • El altar lleva fotos, cempasúchil, velas, pan de muerto y la comida favorita de cada uno.
  • El papel picado es simetría recortada, y el pan de muerto, fracciones en la mesa.
  • Las calaveritas literarias son la mejor excusa para escribir en verso.
  • Es una buena ocasión para responder con calma las preguntas del niño sobre la muerte.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

Seguir leyendo