Juegos para trabajar la orientación espacial
Arriba, debajo, delante, a la izquierda. Suena a vocabulario y es geometría: sin esas relaciones no se copia una figura, no se entiende un plano y cuesta distinguir la b de la d, que es el mismo trazo con otra orientación. De hecho, la confusión b/d a los seis años es casi siempre un asunto espacial, no de lectura.
Ahora mismo hay 13 juegos para niños de 3 a 10 años, de las secciones «Lógica», «Números y contar», «Letras y lectura», «El mundo» y «Memoria». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

Encaja las figuras
Mete cada figura en el hueco de su forma, como en la caja de madera

Izquierda y derecha
«Pon la pelota debajo de la mesa»: aprendemos a decir dónde está cada cosa

Repasa el camino
Palotes, ondas y bucles: seguimos el camino con el dedo y preparamos la mano para escribir

Puzle
Arrastramos las piezas y montamos el dibujo completo

¿Dónde vive el número?
Una regla sin marcas: pon la casita donde vive el siete

Dictado en cuadrícula
Seguimos las indicaciones casilla a casilla y aparece un dibujo

Simetría
Completamos la otra mitad del dibujo como si fuera un espejo

Lee y hazlo
La voz calla: lo que hay que hacer está escrito y hay que leerlo

Puzle 5×5
Veinticinco piezas: la versión difícil para quien ya domina el puzle

Busca la casilla
C4: la letra dice la columna y el número la fila. Dos datos para un sitio

Colócalo de memoria
Recuerda dónde estaba cada cosa y devuélvela a su sitio

Con la brújula
Tres pasos al norte y dos al este: ¿adónde llega el hámster?

Cuenta los cubos
Una torre de cubos con algunos escondidos detrás: ¿cuántos hay en total?
Cómo cambia de los 3 a los 8 años
A los tres años un niño entiende «dentro», «fuera», «encima» y «debajo» si se lo pide con objetos, y usa esas palabras al hablar. «Delante» y «detrás» llegan poco después, y «al lado» o «entre», hacia los cuatro. Todo lo mide desde su propio cuerpo: detrás es lo que él no ve. Por eso no es raro que a esa edad juegue al escondite tapándose solo la cara, con el resto del cuerpo a la vista.
Hacia los cinco o seis años distingue su mano derecha de la izquierda, aunque todavía se equivoca con las prisas, y sigue un recorrido sencillo en el patio o sobre un dibujo. Entre los seis y los siete se orienta en un plano de su clase o de su casa y sigue indicaciones en una cuadrícula. Señalar la derecha de alguien que está enfrente suele costar hasta los siete u ocho años, porque exige ponerse en el lugar del otro.
Para practicarlo sin pantalla
- Esconded un juguete y dad pistas solo con palabras de posición: está debajo de algo blando, al lado de la ventana, detrás de una puerta. Luego lo esconde él y da las pistas.
- Dibujad juntos un plano sencillo de su habitación vista desde arriba, con la cama y el armario, y marcad con una cruz dónde está escondido un tesoro.
- Poned la mesa siguiendo instrucciones: el tenedor a la izquierda del plato, el vaso delante, la servilleta debajo del tenedor. Después que dé él las órdenes.
- Sobre papel cuadriculado, dictadle un camino: dos cuadros a la derecha, uno hacia arriba, tres a la izquierda. Al terminar se ve si ha salido la figura esperada.
- De camino a un sitio conocido, dejad que decida en cada esquina por dónde se va: a la derecha, a la izquierda o todo recto.
Lo que conviene saber
Se suele exigir la derecha y la izquierda demasiado pronto y con reproche, cuando es de lo último que se asienta y durante un tiempo va y viene. Una pulsera o un reloj en una muñeca ayuda más que repetírselo. Tampoco es motivo de preocupación que a los seis años se líe al dar indicaciones a otra persona. Si con ocho se desorienta con frecuencia en lugares que conoce bien o le cuesta mucho copiar dibujos sencillos, puede comentarse con el colegio.
Fichas para imprimir
Arriba y abajo en la estanteríaUna estantería con dos o tres baldas y una pregunta distinta en cada hoja: qué hay arriba, qué hay abajo, qué está en medio.3–6 años3 hojas
Busca por la cuadrículaNueve casillas con un dibujo cada una y unas tareas que las nombran por su sitio: la esquina de arriba, el medio, la fila de abajo.4–7 años3 hojas
Buscar en el plano del barrioUna cuadrícula con letras y números y diez cosas repartidas: decir qué hay en cada casilla y encontrar dónde está cada cosa.7–10 años4 hojas
De la caja al desarrolloEl plano de un cubo, de una pirámide y de un prisma para recortar, doblar y montar. Y contar caras, aristas y vértices.8–11 años6 hojas
Encima, debajo y dentroCuatro escenas con el osito y una pregunta: dónde está. Encima, debajo, dentro, al lado, delante, detrás y entre.3–6 años4 hojas
La derecha y la izquierdaDos manos dibujadas para poner las propias encima, y una escena para decir qué está a cada lado del osito.4–7 años2 hojasPreguntas frecuentes
¿A qué edad distinguen los niños la derecha de la izquierda?
Sobre su propio cuerpo, la mayoría lo consigue entre los cinco y los seis años, aunque es normal que dude o se equivoque con prisas hasta bastante después. Aplicarlo a una persona situada enfrente, o a objetos en un dibujo, suele afianzarse hacia los siete u ocho. Asociar una mano a algo fijo, como la mano con la que dibuja, le da una referencia estable.
¿Cómo trabajar las nociones espaciales en infantil?
Primero con el cuerpo: meterse dentro de una caja, pasar por debajo de la mesa, ponerse detrás de la silla. Después con objetos y, al final, sobre el papel. Ese orden importa, porque un niño que no ha vivido «debajo» con el cuerpo lo entiende peor en una ficha. Los juegos de esconder y los circuitos por casa sirven para las tres fases.
¿Los puzles ayudan a la orientación espacial?
Sí. Para colocar una pieza hay que imaginar cómo quedaría girada y dónde encaja respecto a las demás, que es razonar sobre el espacio. Conviene empezar con pocas piezas grandes y subir despacio el número. En el sitio está Puzle para empezar y Puzle 5×5 para quien ya tiene práctica.