Matemáticas

Juegos para contar objetos

Contar no es recitar. Un niño puede decir la serie hasta veinte de carrerilla y aún no saber contar, porque contar es asignar un número a cada objeto sin repetir ninguno ni saltarse ninguno, y darse cuenta de que el último que dices es cuántos hay. Eso último —que el total es el último número— es el paso que más tarda, y el que estos juegos machacan.

Ahora mismo hay 10 juegos para niños de 3 a 10 años, de las secciones «Números y contar», «El mundo» y «Lógica». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

Cómo cambia de los 3 a los 8 años

A los tres años lo habitual es que el niño recite unos cuantos números seguidos, a menudo con saltos («uno, dos, cuatro, siete»), y que cuente bien grupos muy pequeños, de dos o tres cosas. Si se le pide que cuente cinco coches, es fácil que señale uno dos veces o que siga diciendo números cuando ya no quedan coches. Hacia los cuatro años el dedo y la voz empiezan a ir a la par, y ya puede tocar cada objeto una sola vez si están en fila.

Hacia los cinco años la mayoría cuenta con seguridad colecciones de diez o más objetos y responde «hay ocho» sin volver a contar cuando se le pregunta cuántos son. También aprende a contar cosas desordenadas, apartando las que ya ha contado. Entre los seis y los ocho años el conteo se vuelve una herramienta: cuenta de dos en dos o de cinco en cinco, sigue contando desde un número que no es el uno y lo usa para resolver problemas sin necesidad de tocar nada.

Para practicarlo sin pantalla

  • Al poner la mesa, pedidle que cuente cuántos vais a comer y que traiga exactamente esa cantidad de tenedores. Si sobra o falta alguno, que sea él quien lo descubra al repartir.
  • Subiendo la escalera del portal, contad los peldaños en voz alta, un número por cada pie. Al día siguiente, preguntadle antes de empezar cuántos cree que habrá y comprobadlo al llegar arriba.
  • Al tender la ropa, que cuente las pinzas que necesita para cada prenda y las vaya pasando una a una. Los calcetines, que van en pareja, dan pie a contar de dos en dos.
  • Llenad un cuenco con legumbres secas o botones y pedidle que saque siete. Luego cambiad los papeles: vosotros sacáis unos cuantos, os equivocáis a propósito y él tiene que comprobar la cuenta.
  • En la frutería, dejad que meta en la bolsa las piezas que se compran: cuatro naranjas, seis plátanos. Al llegar a casa, que las saque y las cuente otra vez sobre la encimera.

Lo que conviene saber

El error más común es dar por hecho que un niño sabe contar porque dice los números de corrido. Conviene mirar la mano, no la boca: si toca dos veces el mismo objeto o se salta uno, todavía está aprendiendo, y eso a los cuatro años es lo esperable. No hay motivo de preocupación por contar mal a esa edad. Sí tiene sentido comentarlo con la maestra si al final de Infantil sigue sin poder contar cinco objetos, aun con ayuda y con tiempo.

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Preguntas frecuentes

¿Hasta qué número debe contar un niño de cuatro años?

No hay una cifra fija, pero a los cuatro años muchos niños cuentan bien hasta cinco o diez objetos y recitan algo más de memoria. Importa menos lo lejos que llegue que lo bien que cuente: tocar cada cosa una vez y saber decir cuántas hay. Un niño que cuenta seis galletas sin fallo va mejor encaminado que otro que recita hasta treinta sin relacionarlo con nada.

¿Es malo que cuente con los dedos?

No. Los dedos son el primer material de matemáticas y lo llevan siempre encima. Contar con ellos ayuda a entender que los números representan cantidades y a ver que cinco es una mano entera. Con la práctica el niño los va dejando solo, cuando ya recuerda los resultados. Prohibírselos antes de tiempo suele provocar más errores, no menos, y le quita un apoyo que todavía necesita.

¿Por qué mi hijo cuenta bien pero no sabe decir cuántos hay?

Porque todavía no ha entendido que el último número que dice es el total. Es un paso normal: cuenta «uno, dos, tres, cuatro» y, si se le pregunta cuántos son, vuelve a contar desde el principio. Ayuda que el adulto remarque el final («uno, dos, tres, cuatro… cuatro coches») y hacerle preguntas de cantidad en situaciones reales, como cuántas galletas quedan en el plato.

Habilidades cercanas

De dónde salen estos juegos