Un dibujo a color arriba y cuatro sombras negras al lado, de las cuales solo una le corresponde. Parece un juego sencillo y a los cuatro años no lo es en absoluto.
Sin color, sin detalles y sin caras, solo queda el contorno, y compararlo obliga a recorrerlo entero. Lo que hacen casi todos la primera vez es elegir por el rasgo que más salta a la vista, y por eso fallan. Comparar dos imágenes se practica en Encuentra las diferencias.
Qué entrena exactamente
La discriminación visual: notar que dos formas parecidas no son la misma. Es lo mismo que después hará falta para distinguir una b de una d, un 6 de un 9 o una m de una n.
Y entrena una manera de mirar: recorrer el borde por partes en vez de mirar el conjunto y decidir por impresión. Esa manera de mirar no aparece sola, hay que enseñarla.
Por eso este ejercicio, que parece un pasatiempo, es una de las mejores preparaciones para la lectura que existen antes de los seis años.
Comprobar por partes
El método: mirar el dibujo, elegir una parte —el tejado, la chimenea, la cola— y comprobar esa misma parte en las cuatro sombras. Después otra parte.
Así se descartan dos o tres de golpe y queda muy poco que decidir. Enseñarlo señalando con el dedo es más eficaz que explicarlo con palabras.
Y es una técnica transferible: comprobar por partes sirve para revisar una cuenta, releer una frase o buscar un error en cualquier sitio.
Descartar en vez de buscar
En vez de buscar la buena, ir quitando las que tienen algo distinto. Es más rápido y produce menos errores, porque una diferencia se ve mejor que un parecido.
Cuando quedan dos, se comparan solo entre ellas y se olvida el dibujo un momento: lo que las diferencia decide.
Descartar es un razonamiento de verdad y se puede empezar a enseñar a los cinco años con este material.
Preguntar en vez de corregir
Cuando se equivoque, en vez de decir cuál era, funciona mejor preguntar: «¿qué tiene esta sombra que no tiene el dibujo?».
Las sombras falsas siempre se diferencian en algo concreto que se puede señalar, así que la pregunta tiene respuesta y el niño la encuentra.
Y así la corrección la hace él, que es la diferencia entre aprender a mirar y aprender a acertar.
Con una linterna en la pared
Apagar la luz, poner una linterna y hacer sombras con objetos de casa es el mismo ejercicio en tres dimensiones y engancha muchísimo.
Además enseña algo que la hoja no puede: que la sombra cambia según cómo se coloque el objeto, y que un mismo vaso puede dar sombras muy distintas.
Esa idea —que la sombra depende del punto de vista— es física de verdad y se descubre jugando.
Empezar por objetos muy distintos
A los cuatro años, las cuatro opciones tienen que ser claramente diferentes. Si todas se parecen, el ejercicio frustra y se abandona.
Cuando las fáciles salen sin dudar, se pasa a opciones que solo se diferencian en una pieza, que es donde empieza el trabajo de verdad.
Subir la dificultad de golpe es el error más común del adulto con este material.
Nombrar lo que se ve
Decir en voz alta lo que se mira —«el tejado, la ventana, la chimenea»— ayuda mucho, porque poner nombre obliga a separar las partes.
Un niño que dice las partes en voz alta acierta bastante más que uno que mira en silencio, y eso se nota desde el primer día.
Y de paso trabaja el vocabulario, que a esta edad es media asignatura.
Dónde aparece esto después
En las letras parecidas, en los números girados, en los mapas, en los planos y en cualquier dibujo técnico.
Y en algo muy cercano: reconocer un objeto desde otro ángulo, que es lo que hace falta para ordenar la habitación o encontrar algo en un cajón.
Es una habilidad práctica y no solo escolar, y merece decirlo.
Colorear la silueta
Pintar de negro la sombra buena antes de rodearla obliga a recorrer el contorno con el lápiz, y recorrerlo con la mano fija la forma mejor que mirarla.
Además deja la hoja terminada con un aspecto de trabajo hecho, que a los cuatro años importa bastante más de lo que parece.
Y sirve de comprobación: si al pintar aparece una parte que no cuadra con el dibujo, se nota mientras se pinta.
Qué edad
Con objetos muy distintos entre sí, desde los tres y medio o cuatro.
Con una sola pieza cambiada, a los cinco.
Con dos cambios y objetos parecidos, a partir de los seis.
Antes de esto
Hace falta reconocer los objetos dibujados: si no se sabe qué es una seta, no se puede buscar su sombra.
Y ayuda haber emparejado formas —círculos con círculos, cuadrados con cuadrados— aunque sea con juguetes.
Con esas dos cosas, la primera hoja se hace en diez minutos y con gusto.
Los errores típicos
Elegir por el detalle que más llama la atención sin mirar el resto.
Comparar las sombras entre sí y olvidarse del dibujo original.
Y decidir deprisa porque parece fácil, que es lo que más falla en este ejercicio.
Recortar la sombra
Recortar la silueta de un dibujo en cartulina negra y compararla con el original es una manualidad de media hora que enseña de qué va el juego.
Al recortar hay que decidir qué entra en el contorno y qué no, y ahí se ve si la idea de silueta está entendida.
Y queda una sombra de verdad para jugar con ella después.
Con fotos de casa
Fotografiar cinco objetos a contraluz y enseñar solo las siluetas es un juego casero que funciona muy bien a partir de los cinco.
Adivinar el objeto por su sombra es más difícil que emparejar, porque no hay opciones donde elegir.
Y da pie a hablar de por qué unas cosas se reconocen por la silueta y otras no.
Cuánto por sesión
Cuatro dibujos, diez minutos. Es un ejercicio de atención sostenida y a los cuatro años eso se agota rápido.
Mejor parar cuando aún hay ganas y volver otro día que acabar la hoja a base de señalar al azar.
Y siempre con la pregunta de qué tenía de distinto la que descartó, que es donde está el aprendizaje.
Antes y después de esto
El ejercicio hermano, con dos dibujos casi iguales, está en encuentra las diferencias. Y la versión difícil, con dos piezas cambiadas, en dos cambios en la misma sombra.
Cómo practicarlo jugando
Encuentra las diferencias entrena la comparación por partes.
¿Qué figura es? asegura el reconocimiento de formas y Encuentra el objeto la búsqueda visual.
Para los más pequeños, Busca la sombra pide encontrar la silueta de un dibujo entre varias.
Qué imprimir
Busca la sombra trae doce dibujos con cuatro siluetas cada uno y las soluciones con lo que falla en cada una.
Para el paso siguiente, Busca la sombra difícil. Y para comparar dibujos, Encuentra las diferencias fáciles.
Lo esencial
- Sin color ni detalles solo queda el contorno, y hay que recorrerlo entero.
- El método es comprobar una parte en las cuatro sombras, después otra parte.
- Descartar es más rápido que buscar: una diferencia se ve mejor que un parecido.
- Cuando falla, se pregunta qué tiene de distinto en vez de decir cuál era.
- Con una linterna y la pared a oscuras es el mismo ejercicio y engancha más.