Memori de las emociones

Doce parejas de emoción y la situación en que aparece. Se juega emparejando y se acaba hablando.

6–9 años1 hoja A4PDFGratis
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Una hoja en A4, para cualquier impresora doméstica.

Memori de las emociones, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Se recortan las tarjetas y se ponen boca abajo. En cada turno se levantan dos: si una es la emoción y la otra una situación en la que aparece, la pareja se retira; si no, vuelven al mismo sitio.

Aquí no se emparejan dos dibujos iguales, así que además de recordar dónde está cada carta hay que leerlas y decidir si encajan. Y algunas admiten discusión, que es exactamente lo que interesa.

Lo que de verdad hace este juego es dar palabras. Con dos —bien y mal— casi nada de lo que se siente se puede contar; con doce, un niño puede decir qué le ha pasado en el recreo en vez de tener que actuarlo.

Qué desarrolla

  • Reconocer emociones
  • Vocabulario
  • Memoria visual
  • Habilidades sociales

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Memori de las emociones»?

Está pensada para niños de 6–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae una hoja en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Memori de las emociones» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Memori de las emociones»?

Trabaja reconocer emociones, vocabulario, memoria visual, habilidades sociales. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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