Escribir un correo

Asunto, saludo, el motivo en dos líneas y la despedida. El texto que más van a escribir en su vida y el que menos se practica.

9–11 años3 hojas A4PDFGratis
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3 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Escribir un correo, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Un correo empieza por el final: el asunto se escribe cuando ya se sabe qué se va a pedir. Y tiene que decir de qué va en cuatro o cinco palabras, porque es lo único que se lee antes de decidir si se abre.

El cuerpo son tres cosas y ni una más: por qué escribo, qué necesito y cuándo. Un correo de diez líneas para pedir una cosa se lee mal y se contesta tarde, y eso se puede decir tal cual a los diez años.

Y hay una diferencia con la carta que conviene señalar: en un correo el saludo es corto y la despedida también. Lo que en una carta es cortesía, en un correo es relleno.

Qué desarrolla

  • Vocabulario
  • Ordenar secuencias
  • Habilidades sociales
  • Concentración

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Escribir un correo»?

Está pensada para niños de 9–11 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 3 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Escribir un correo» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Escribir un correo»?

Trabaja vocabulario, ordenar secuencias, habilidades sociales, concentración. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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