El y la: masculino y femenino

Casi siempre -o es el y -a es la, pero el mapa, la mano y el problema no siguen la regla. Tres hojas para clasificar, con las excepciones aparte.

6–8 años4 hojas A4PDFGratis
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4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

El y la: masculino y femenino, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

La regla que sirve el ochenta por ciento de las veces es de terminación: -o suele ser masculino y -a femenino. Conviene que el niño la descubra mirando ejemplos, no que se la den.

Las excepciones son pocas y muy usadas, así que merecen una hoja entera: el mapa, el día, el problema, la mano, la clase, la flor.

Con las que acaban en consonante no hay regla ninguna y hay que saberlas: el árbol, la pared, el papel, la luz. Aquí lo único que vale es haberlas oído.

Y la comprobación que resuelve todas: decir la palabra con el artículo delante. «La mapa» suena mal y el oído lo detecta antes que cualquier regla.

Qué desarrolla

  • Vocabulario
  • Clasificar
  • Formar palabras
  • Concentración

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «El y la: masculino y femenino»?

Está pensada para niños de 6–8 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «El y la: masculino y femenino» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «El y la: masculino y femenino»?

Trabaja vocabulario, clasificar, formar palabras, concentración. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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