¿Puede pasar o es imposible?

«El pez subió al árbol.» Separar lo que puede pasar de lo que no obliga a leer entendiendo y no solo descifrando.

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4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

¿Puede pasar o es imposible?, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Hay niños que leen de corrido y no se enteran, y esto lo detecta en dos minutos: una frase absurda solo chirría si se ha entendido. Quien solo descifra letras la copia en cualquier columna sin inmutarse.

Las frases imposibles están elegidas para que el disparate esté en el sentido y no en las palabras: todas se pueden leer sin tropezar. El error, si aparece, es de comprensión y no de lectura.

Y al corregir conviene pedir el porqué: «¿por qué no puede subir el pez al árbol?». Explicar la razón es lo que convierte el ejercicio en razonamiento; señalar la columna, solo, puede ser suerte.

Qué desarrolla

  • Clasificar
  • Causa y efecto
  • Concentración
  • Vocabulario

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «¿Puede pasar o es imposible?»?

Está pensada para niños de 6–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «¿Puede pasar o es imposible?» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «¿Puede pasar o es imposible?»?

Trabaja clasificar, causa y efecto, concentración, vocabulario. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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