Casitas de números

En el tejado vive un número y en cada piso dos ventanas que lo suman. La descomposición, que es la base de todo el cálculo mental.

5–7 años4 hojas A4PDFGratis
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4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Casitas de números, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Un niño que sabe que el diez son 7 y 3, 6 y 4, 8 y 2, resuelve 8 + 5 apoyándose en el diez. Uno que no lo sabe cuenta con los dedos hasta los nueve años.

La casita enseña todas las parejas juntas y en orden, y ahí está lo bueno: al rellenarla se ve que cuando un lado sube, el otro baja. Merece la pena señalarlo en voz alta.

Si se atasca, sacad la cantidad del tejado en objetos y repartidla en dos montones. Nueve garbanzos partidos en dos explican la casita mejor que cualquier frase.

Qué desarrolla

  • Descomponer números
  • Sumar
  • Contar objetos

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Casitas de números»?

Está pensada para niños de 5–7 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Casitas de números» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Casitas de números»?

Trabaja descomponer números, sumar, contar objetos. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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