Emociones

Juegos para trabajar las habilidades sociales

Esta habilidad tiene todavía pocos juegos en el catálogo. La página sirve para encontrarlos, y crecerá a medida que se añadan más.

Ahora mismo hay 2 juegos para niños de 4 a 9 años, de las secciones «El mundo» y «Inglés». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

Cómo cambia de los 3 a los 8 años

A los tres años un niño juega junto a otros más que con ellos, y compartir le cuesta porque aún entiende mal que algo pueda seguir siendo suyo aunque lo preste. Imita mucho a los demás y empieza a buscar a un compañero concreto. Hacia los cuatro aparecen los juegos compartidos con reparto de papeles —tú eres el médico—, las primeras amistades con nombre propio y también los primeros conflictos por ver quién manda.

A los cinco años acepta turnos y reglas sencillas en un juego, aunque perder le sigue sentando mal, y empieza a negociar en lugar de arrebatar. Entre los seis y los siete le importa mucho lo que es justo y lo que no, se preocupa por lo que piensan los demás y consuela a un amigo triste. Hacia los ocho mantiene amistades más estables, entiende las bromas y los dobles sentidos y resuelve algunos desacuerdos sin un adulto delante.

Para practicarlo sin pantalla

  • Jugad a un juego de mesa sencillo por turnos, como la oca o el parchís, y dejad que a veces pierda. Hablad después de cómo se ha sentido y de cómo se gana y se pierde sin enfadarse.
  • Preparad juntos una merienda para compartir con hermanos o primos, y que sea el niño quien reparta y pregunte a cada uno qué prefiere.
  • Con dos muñecos o peluches, representad un pequeño conflicto —los dos quieren el mismo coche— y pedidle que busque maneras de arreglarlo sin pelearse.
  • Antes de visitar a los abuelos o de entrar en la panadería, ensayad cómo saludar, pedir algo por favor y dar las gracias. Luego que lo haga él de verdad.
  • Montad una tienda o un restaurante de juguete en el que haya que pedir, esperar turno, pagar con monedas de mentira y despedirse.

Lo que conviene saber

Con frecuencia se obliga a los niños a dar besos a adultos que apenas conocen o a prestar un juguete en el acto. Forzar esas situaciones no enseña a compartir ni a ser amable; enseña que lo que él quiere no cuenta. Es mejor ofrecer alternativas, como saludar con la mano o prestarlo cuando termine. Ser tímido no es un problema. Si con cinco o seis años evita siempre a otros niños o no busca relación con nadie, puede comentarse con el pediatra.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo ayudar a un niño a hacer amigos en el colegio?

Facilitando ocasiones pequeñas y tranquilas antes que grupos grandes: invitar a un compañero a casa o quedar en el parque con otra familia. En casa se puede ensayar cómo acercarse a otros niños y pedir jugar. También sirve hablar con la tutora, que ve con quién se relaciona en el patio. Cada niño tiene su ritmo, y a algunos les basta con uno o dos amigos.

¿Es normal que a mi hijo de 3 años le cueste compartir?

Sí, es lo esperable. A los tres años el niño todavía está entendiendo qué es suyo y le cuesta fiarse de que, si presta algo, se lo van a devolver. Compartir se aprende poco a poco, con turnos cortos y concretos y viendo a los adultos hacerlo. Obligarle suele provocar lo contrario; funciona mejor proponer turnos marcados con un reloj de arena.

¿Cómo enseñar a un niño a perder en los juegos?

Jugando con él a menudo y dejando que pierda de verdad, sin dejarle ganar siempre. Cuando pierde, conviene reconocer que da rabia y no exigirle que esté contento. El adulto puede dar ejemplo perdiendo con naturalidad y felicitando al ganador. Los juegos de puro azar, como la oca, son buenos para empezar, porque nadie tiene la culpa del resultado. Adivina la emoción ayuda después a poner nombre a esa rabia.

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