Juegos para reconocer las emociones
Esta habilidad tiene todavía pocos juegos en el catálogo. La página sirve para encontrarlos, y crecerá a medida que se añadan más.
Ahora mismo hay 1 juego para niños de 4 a 7 años, de la sección «El mundo». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.
Cómo cambia de los 3 a los 8 años
A los tres años un niño reconoce en una cara la alegría y la tristeza, y a menudo el enfado, pero le cuesta nombrar lo que siente él: lo expresa con el cuerpo, llorando, gritando o escondiéndose. Hacia los cuatro usa palabras como «contento», «triste» o «enfadado» y empieza a unirlas a una causa: está triste porque se ha roto su juguete. Todavía da por hecho con frecuencia que los demás sienten lo mismo que él.
A los cinco años reconoce también el miedo y la sorpresa en otros, y empieza a entender que alguien puede estar triste aunque a él le vaya bien. La vergüenza, los celos o el orgullo tardan más en tener nombre. Entre los seis y los siete sabe que se puede disimular lo que se siente, y hacia los ocho comprende que se sienten dos cosas a la vez, como ilusión y nervios el primer día de curso, y usa alguna estrategia propia para calmarse.
Para practicarlo sin pantalla
- Al leer un cuento, parad en una ilustración y preguntad cómo se siente el personaje y cómo lo sabe: por los ojos, por la boca, por la postura de los brazos.
- Jugad delante del espejo a poner caras de alegría, enfado, sorpresa y asco. Luego uno pone una cara, el otro adivina cuál es y cuenta cuándo se pone esa cara.
- Haced un termómetro de emociones con una tira de cartulina que vaya de tranquilo a muy enfadado, y una pinza para que el niño marque cómo está en momentos concretos del día.
- Por la noche, que cada uno cuente algo que le haya hecho sentir bien y algo que no. El adulto también participa, y el niño oye nombrar emociones con ejemplos reales.
- Recortad caras de revistas y repartidlas en sobres según la emoción. Las que no estén claras dan pie a discutir: ¿está sorprendido o asustado?
Lo que conviene saber
Ante una emoción intensa, el reflejo adulto es quitarle importancia: «no pasa nada», «no llores por eso». La intención es buena, pero el mensaje que llega es que lo que siente está mal. Suele ayudar más nombrarlo, «estás muy enfadado porque se ha acabado el parque», y esperar a que baje antes de razonar. Las rabietas a los tres o cuatro años son normales. Si pasados los seis son muy frecuentes, o hay una tristeza que dura semanas, conviene hablarlo con el pediatra.
Fichas para imprimir
Las normas de casaUna hoja en blanco para escribir entre todos las normas de la casa y firmarlas. Pocas, cortas y dichas en positivo.5–12 años1 hoja
La postal del Día de la MadreUna postal que se dobla, tres vales de ayuda para recortar y una hoja de diario para dibujar. Un regalo que hace el niño solo.4–10 años3 hojas
Las medallas de fin de cursoTres medallas de estrella con cinta, para colorear y recortar. Se entregan por lo que costó, no por lo que salió fácil.4–11 años3 hojas
Memori de las emocionesDoce parejas de emoción y la situación en que aparece. Se juega emparejando y se acaba hablando.6–9 años1 hoja
Crucigrama de las emociones en inglésTres crucigramas con las palabras de cómo se siente uno en inglés: happy, sad, angry, tired, scared. Con la solución.8–11 años6 hojas
La rutina de la nocheLos seis o siete pasos de la noche, en orden y con casillas. Para que la hora de dormir deje de negociarse cada día.3–8 años1 hojaPreguntas frecuentes
¿Cómo enseñar las emociones a un niño de 4 años?
Poniéndoles nombre en el momento en que ocurren, las suyas y las de los demás, y relacionándolas con lo que las ha provocado. A esa edad se trabaja bien con cuentos, caras dibujadas y juego simbólico con muñecos. Conviene empezar por las básicas —alegría, tristeza, enfado y miedo— y no juzgarlas: todas se pueden sentir, lo que se aprende es qué hacer con ellas.
¿Qué emociones básicas se trabajan en infantil?
Normalmente la alegría, la tristeza, el enfado, el miedo, la sorpresa y el asco, que son las que mejor se reconocen en una cara. En muchas aulas de España se presentan con cuentos muy conocidos, como El monstruo de colores. A partir de ahí se añaden otras, como la calma, la vergüenza o los celos, que dependen más de la situación que de la expresión.
¿Es normal que mi hijo de 5 años tenga rabietas?
Es habitual que a los cinco años todavía haya rabietas de vez en cuando, aunque suelen ser menos frecuentes y más cortas que a los tres. El niño ya tiene palabras, pero no siempre sabe frenar a tiempo. Ayuda mantener la calma, no ceder a lo que ha provocado la rabieta y hablar de lo ocurrido cuando ya se ha tranquilizado. Si son diarias e intensas, puede comentarse con el pediatra.
