Con treinta verbos se dice casi todo lo que un niño de ocho años necesita decir en inglés: correr, comer, leer, jugar, dormir, escribir.
Y tienen una ventaja que ningún otro campo tiene: se pueden hacer mientras se dicen. Un verbo hecho con el cuerpo se recuerda mucho mejor que uno leído, y son diez segundos por palabra. Los verbos con su dibujo los trabaja Inglés: palabra y dibujo.
Hacerlos, no leerlos
Run corriendo en el sitio, jump saltando, sleep con las manos en la mejilla. Suena a juego de infantil y funciona a cualquier edad.
El motivo es concreto: una palabra asociada a un movimiento se recupera mucho mejor que una asociada solo a otra palabra.
Y no cuesta nada. Antes de cualquier hoja, dos minutos haciendo los ocho verbos de la lista.
Los cuatro grupos
De movimiento: run, jump, walk, swim, climb, fly. Son los primeros y los más fáciles de hacer.
De todos los días: eat, drink, sleep, wash, cook, rest. Aparecen en la rutina y se pueden decir cuando pasan.
Del colegio: read, write, draw, count, listen, speak. Y con otros: play, share, help, laugh, sing. Agrupados así se recuerdan bastante mejor que en una lista revuelta.
Decirlos cuando pasan
Es el ejercicio que más rinde y no ocupa tiempo: soltar el verbo inglés en el momento en que se está haciendo la acción.
«We are eating», «time to sleep», «let's play». No hace falta hablar inglés: basta con la palabra suelta en su momento.
Cinco verbos al día, siempre los mismos durante una semana, dan treinta y cinco encuentros sin dedicarles un minuto.
Buscarlos en una rejilla
Una sopa de letras con verbos hace que cada uno se mire letra a letra veinte veces, que es exactamente lo que hace falta con la ortografía inglesa.
Conviene traducir la lista antes de empezar y hacer el gesto de cada uno. Sin eso, buscar «climb» es un juego de encontrar símbolos.
Y ahí aparecen las letras mudas: la be de climb, la doble ele de spell. Quien no las conoce no encuentra la palabra, y ese fracaso enseña.
El infinitivo primero
A esta edad se aprenden en infinitivo y sin conjugar: run, eat, play. Nada de «I run, you run, he runs».
La tercera persona con ese llega después y es la única forma que se sale de la norma en presente. Meterla aquí complica un campo que funcionaba solo.
Lo que sí conviene es que aparezca de pasada en frases hechas: «he plays football». Sin explicar, solo puesta.
Con un sustantivo detrás
El paso que convierte palabras en frases: eat an apple, read a book, play football.
Como los dos campos ya se conocen, la frase no cuesta nada y sin embargo es la primera frase de verdad.
Con las tarjetas encima de la mesa se pueden combinar al azar y salen frases absurdas, que es justamente lo que hace que apetezca.
Los que se parecen y los que no
Casi ninguno se parece al español, y eso hay que asumirlo: este campo hay que aprenderlo, no deducirlo.
Alguno ayuda —«dance», «observe»— y conviene señalarlo, porque da confianza. Pero son la excepción.
Por eso el número de repeticiones importa más aquí que en la comida o los colores, donde media lista se adivina.
Las órdenes
Los verbos ingleses en imperativo son idénticos al infinitivo, y eso permite dar órdenes desde el primer día: «open the door», «read this», «come here».
Es la manera más rápida de que el vocabulario sirva para algo: el niño entiende y hace, y la acción confirma que ha entendido sin preguntar nada.
Un juego de órdenes de dos minutos al día hace más que una hoja semanal.
Escribirlos
Son palabras cortas y por eso son buenas para empezar a escribir en inglés: run, eat, play, help. Cuatro letras y ninguna trampa.
Las difíciles vienen después: laugh, write, listen. Ahí las letras mudas se cobran su precio y conviene copiarlas despacio.
Y conviene escribirlas dentro de una frase corta, no en columna: en columna se copian sin mirar.
Los irregulares pueden esperar
Go/went, eat/ate, see/saw. Son de tercero o cuarto y no aportan nada a los ocho años.
Meterlos ahora produce listas memorizadas sin uso, que es la peor manera de aprender un idioma.
Lo único que conviene es que el pasado exista en alguna canción o cuento, para que cuando llegue no sea una sorpresa.
Con canciones
Las canciones infantiles inglesas están llenas de verbos y los repiten mucho. Una escuchada veinte veces mete veinte encuentros sin esfuerzo.
No sustituye al trabajo con vocabulario, porque en una canción no se sabe qué significa cada palabra. Pero prepara el oído.
Y cuando esos verbos aparezcan en una tarjeta, ya suenan a algo, que es media batalla ganada.
Mimo por turnos
Un juego de tres minutos que no necesita nada: uno hace el verbo sin hablar y el otro lo dice en inglés. Después se cambia.
Quien lo hace tiene que recordar la palabra para elegirla, y quien adivina tiene que producirla en voz alta, así que trabajan los dos.
Con seis tarjetas boca abajo para elegir, se puede jugar sin que nadie se quede en blanco.
Qué edad
Los seis de movimiento, desde los cinco o seis, haciéndolos. Reconocerlos escritos, desde los siete.
Escribirlos y buscarlos en una sopa, desde los ocho. Y montar frases de verbo más sustantivo, desde los siete u ocho.
Los treinta completos son un objetivo de los nueve años, y da igual el orden en que lleguen mientras se agrupen por temas.
Preguntar con ellos
«What are you doing?» y contestar con un verbo es la conversación más corta que existe y la más útil a esta edad.
No hace falta montar la pregunta bien: basta con que la reconozca y conteste con la palabra suelta. Entender ya es media conversación.
Y da una razón para saberse los verbos que ninguna hoja da: sirven para contestar a alguien.
Cuánto por sesión
Seis verbos por baraja y diez minutos. Más produce la sensación de que se olvidan todos.
Conviene volver a la baraja del mes pasado cada pocas semanas: ahí es donde se ve qué se ha quedado.
Y lo que más rinde no está en la hoja: los cinco verbos sueltos dichos durante el día, siempre los mismos, durante una semana.
Antes y después de esto
Los verbos con su dibujo y sus primeras frases están en los verbos en inglés. Y cómo pasar de la palabra suelta a la frase escrita, en copiar en inglés.
Cómo practicarlo jugando
Inglés: escucha y elige entra por el oído, que es por donde conviene que llegue un verbo antes de verlo escrito.
Memoria en inglés da las repeticiones espaciadas y Forma la palabra en inglés la ortografía letra a letra.
Qué imprimir
La Sopa de letras de los verbos en inglés son cuatro rejillas por grupos —movimiento, rutina, colegio y con otros— con las soluciones.
Para las tarjetas con dibujo, Los verbos en inglés. Y para escribirlos en frases, Escribir frases en inglés.
Lo esencial
- Un verbo se puede hacer mientras se dice, y eso lo fija mejor que cualquier tarjeta.
- Cuatro grupos: movimiento, rutina diaria, colegio y con otros. Agrupados se recuerdan mejor.
- En infinitivo y sin conjugar. La tercera persona y los irregulares son de dos cursos después.
- El imperativo es igual que el infinitivo: se pueden dar órdenes desde el primer día y la acción confirma que se ha entendido.
- Casi ninguno se parece al español: aquí el número de repeticiones importa más que en otros campos.