Inglés

Los verbos en inglés: de nombrar cosas a contar qué pasa

Por El equipo de Kodomi Club · 2 de septiembre de 2026 · 8 min

Los verbos en inglés: de nombrar cosas a contar qué pasa

Todo el vocabulario inglés de un niño suelen ser nombres de cosas. Los verbos son lo que permite juntar dos palabras y decir algo — y se aprenden moviéndose.

Si se hace la lista de lo que un niño de siete años sabe decir en inglés, casi todo son nombres de cosas: animales, colores, comida, partes del cuerpo. Puede señalar cincuenta objetos y no puede decir una frase.

Los verbos rompen eso. Con un nombre y un verbo ya hay una frase —the dog runs— y ese salto motiva bastante más que veinte palabras nuevas, porque por primera vez está diciendo algo en vez de etiquetando.

Por qué se aprenden distinto

Un nombre se enseña señalando: esto es un dog. Un verbo no se puede señalar — hay que hacerlo o representarlo, y ahí está toda la diferencia.

Eso, que parece un inconveniente, es la mayor ventaja que tienen. Se dice jump y se salta. Se dice sleep y se cierran los ojos. El cuerpo entero participa, y una palabra que se ha hecho con el cuerpo se recuerda mucho mejor que una que solo se ha mirado.

Por eso los verbos son de los pocos temas donde el juego físico gana claramente al material impreso. La hoja viene después, a consolidar.

Para la parte de oído, Inglés, escucha y elige presenta la palabra bien pronunciada antes de que aparezca escrita, que con los verbos importa especialmente — varios se escriben de una manera y suenan de otra.

Cuáles primero

Ocho, y elegidos por una razón concreta: que se puedan hacer en un pasillo.

Run, jump, walk, sit, stand, eat, drink, sleep.

Todos se representan en un segundo y todos aparecen a diario. Se dejan para después los que hay que explicar —think, want, need— porque no se pueden hacer y por tanto no se pueden aprender por este camino.

Y conviene no meter to be ni to have al principio, aunque sean los más frecuentes del idioma. Son irregulares, cambian de forma constantemente y no significan nada que se pueda hacer. Llegan solos dentro de frases hechas —I'm hungry— y ahí está bien.

El juego que enseña ocho verbos en diez minutos

Es el clásico de dar órdenes, y funciona con cualquier niño de cinco a ocho años.

El adulto dice jump y el niño salta. Run, y corre. Sit, y se sienta. Sin traducir nada: la primera vez se hace el gesto a la vez que se dice la palabra, y a partir de la tercera ya no hace falta.

Después se cambian los papeles y manda el niño, que es cuando pasa de entender a producir. Y de ahí sale sola la versión difícil: dos órdenes seguidas — jump and run —, que además entrena la memoria.

Diez minutos de esto valen más que una semana de fichas, y no requieren que el adulto sepa inglés: bastan ocho palabras dichas bien, y para eso está la grabación de los juegos.

La trampa de la -s

Aparece pronto y desconcierta: I run pero he runs. Una ese que sale de la nada y solo en la tercera persona.

La respuesta razonable a esta edad es no explicarla. Se aprenden las frases enteras tal como suenan —the dog runs, I run— y la regla se deduce sola con los años. Explicar la tercera persona del singular a un niño de siete es meterle gramática que no necesita y que además no va a usar para hablar.

Lo mismo con el pasado. Ate, ran, slept son irregulares y se aprenden de uno en uno como si fueran palabras nuevas, que es exactamente lo que son para él. La regla del -ed ya llegará.

Esta manera de trabajar —bloques enteros antes que reglas— está desarrollada en Frases enteras.

Cuándo toca

Después de dos o tres temas de nombres, hacia los seis o siete años. Antes no tiene sentido: un verbo solo sirve si hay nombres con los que juntarlo, y sin eso se queda en una palabra suelta más.

La señal de que ya toca es que el niño empiece a intentar decir frases por su cuenta, aunque sean incorrectas. Ese intento es la petición de verbos, y conviene atenderla cuando aparece.

Nombrar la acción también en español

Hay un detalle que se pasa por alto y que decide si estas palabras se quedan: muchos niños de seis años tienen menos verbos en español de los que parece.

El vocabulario infantil está lleno de nombres —los objetos se señalan, se piden, se coleccionan— y bastante más flojo de verbos, que son abstractos por naturaleza. Un niño que dice «hacer» para veinte acciones distintas tiene ahí un hueco, y el inglés no lo va a rellenar.

Así que conviene mirarlo antes: al contar lo que ha pasado en el día, ¿usa verbos precisos —trepar, colgar, empujar— o lo resuelve todo con «hacer» e «ir»? Si es lo segundo, el trabajo que más rinde es en español, y el inglés viene después sobre esa base.

Y hay una manera cómoda de trabajarlo: al leer un cuento, parar una vez y preguntar qué está haciendo el personaje. No qué pasa — qué hace.

Del verbo a la frase

El objetivo de este tema no es saber ocho verbos: es decir la primera frase. Y para eso hay un orden que funciona.

Primero el verbo solo, como orden: jump. Después con el sujeto: I jump, que ya es una frase aunque el niño no lo note. Luego con otro sujeto conocido: the dog runs. Y por último con un objeto: I eat an apple.

Cada paso añade una pieza y ninguno exige entender la gramática. Al cabo de unas semanas el niño construye frases nuevas solo, combinando nombres que ya tenía con los verbos nuevos, y eso es exactamente lo que se buscaba.

Conviene además celebrar la frase aunque esté mal montada. I eat apple sin artículo es una frase, y corregirla en ese momento es la manera más rápida de que la siguiente no llegue.

Cómo practicarlo jugando

Inglés, escucha y elige es el primero: la acción entra por el oído y se señala el dibujo. Sin letras.

Inglés, palabra y dibujo añade la palabra escrita cuando ya suena bien, que con los verbos conviene retrasar más de lo habitual.

Y Memoria en inglés obliga a sostener la palabra y el dibujo a la vez, que es un ejercicio distinto y bastante más exigente.

Cinco minutos, y el juego de las órdenes en el pasillo, que es donde estas palabras se quedan de verdad.

Qué imprimir

Los verbos en inglés son siete hojas: vocabulario con dibujo y traducción, caligrafía, letras que faltan y emparejar, con sus respuestas.

La manera de usarla es hacer el gesto antes de escribir la palabra: se dice jump, se salta, y entonces se escribe. Sin ese paso la hoja es una lista más y los verbos vuelven a ser nombres.

Antes de este tema conviene tener dos de nombres, por ejemplo Los animales en inglés y La comida en inglés: con esos, cada verbo nuevo da varias frases.

Y El cuerpo en inglés encaja especialmente bien al lado, porque las acciones se hacen con partes del cuerpo y las dos listas se cruzan solas.

Lo esencial

Los verbos son lo que permite pasar de etiquetar cosas a decir frases, y por eso motivan más que veinte nombres nuevos. Se aprenden haciéndolos: ocho que se puedan representar en un pasillo, dejando fuera los que hay que explicar. El juego de las órdenes enseña los ocho en diez minutos y no exige que nadie en casa sepa inglés. La ese de la tercera persona y los pasados irregulares no se explican: se aprenden dentro de frases enteras. Y el momento es después de dos o tres temas de nombres, cuando el niño empieza a intentar frases por su cuenta.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

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