Es una de las primeras dudas que aparecen en casa, y tiene una respuesta
distinta según de qué estemos hablando: no es lo mismo la letra que el niño
escribe que la que lee. Confundir esas dos cosas es lo que
hace que la pregunta parezca más complicada de lo que es.
Para escribir: la mayúscula, sin discusión
Si se mira solo la mano, no hay debate. La mayúscula de imprenta está hecha
de rectas, ángulos y algún círculo: la A son tres palos, la E son cuatro, la O
es un círculo. Todas caben en el mismo cuadrado, todas empiezan arriba y
ninguna baja por debajo del renglón.
La minúscula pide bastante más: la a es un óvalo con un palo pegado,
la g baja por debajo de la línea, la b y la d son la
misma forma girada. Para una mano de cuatro años eso es otro nivel.
Por eso casi todos los colegios españoles empiezan por mayúscula, y por eso
el nombre que un niño escribe primero es el suyo en mayúsculas. No es una
convención arbitraria: es lo que su mano puede hacer.
Para leer: la minúscula, también sin discusión
Y aquí está la otra mitad del asunto. Todo lo que el niño va a leer en su
vida está en minúscula: los cuentos, los carteles, los subtítulos, el envase del
yogur. La mayúscula solo aparece al principio de la frase y en los nombres
propios.
Un niño que solo reconoce mayúsculas no puede leer nada de lo que hay a su
alrededor. Puede escribir su nombre, que está muy bien, pero el mundo escrito le
sigue quedando cerrado.
De ahí sale la respuesta completa: se escribe en mayúscula y se lee en
minúscula, a la vez, y eso no es contradictorio. Cuando le leéis un
cuento y le señaláis una palabra, está viendo minúsculas; cuando coge el lápiz,
hace mayúsculas.
Se puede comprobar en casa en dos minutos, y sorprende: coged un cuento y
señalad tres o cuatro palabras cortas. Si el niño reconoce las letras ahí, la
minúscula ya está entrando aunque no la escriba. Si solo las reconoce cuando
están sueltas y en mayúscula, es que hasta ahora solo ha visto mayúsculas — y
conviene equilibrarlo, porque el desfase se nota en cuanto empiece a leer de
verdad. En Aprende las letras cada letra
aparece en las dos formas desde el principio, precisamente para que ese desfase
no se produzca.
Y una advertencia que ahorra disgustos: la mayúscula tiene un efecto
secundario del que casi nadie avisa. Un niño que escribe todo en mayúsculas no
separa las palabras — le sale MICASAESAZUL — porque la mayúscula no
tiene formas altas y bajas que marquen dónde acaba una palabra. Es normal, se
corrige al pasar a la minúscula, y mientras tanto ayuda mucho poner el dedo entre
palabra y palabra al escribir.
Cuándo pasar a escribir en minúscula
Cuando se cumplen tres cosas, más o menos hacia los cinco o seis años:
- La mayúscula le sale sin pensar y sin cansarse.
- Coge el lápiz con la pinza de tres dedos, no con el puño.
- Reconoce las minúsculas al leer, aunque todavía no las escriba.
Si falta alguna, no pasa nada por esperar unos meses. Cambiar de letra antes
de tiempo produce un retroceso desagradable: el niño que escribía su nombre
orgulloso pasa a hacer garabatos y se frustra.
El lío de las tres letras
En España conviven tres formas de escribir y conviene saber cuál usa el
colegio antes de ponerse a enseñar otra en casa:
Mayúscula de imprenta (A, E, M). La de empezar.
Minúscula de imprenta (a, e, m), también llamada letra de
palo o script. Es la de los libros, y la más fácil de leer.
Cursiva o ligada, la de toda la vida, con las letras unidas.
Muchos colegios españoles la enseñan desde Infantil y otros no la usan nunca.
Es la más difícil de las tres y la que más depende del centro.
La recomendación práctica es aburrida pero ahorra disgustos:
preguntad en el colegio qué letra usan y usad esa en casa. Un
niño aprendiendo a escribir con dos modelos distintos a la vez tiene el doble de
trabajo y ninguna ventaja.
Lo que sí conviene hacer desde el principio
Haya empezado por donde haya empezado, hay una cosa que ayuda desde el primer
día: enseñar siempre la pareja. Cuando aparece la eme, aparecen
la M y la m juntas, y se dice que son la misma letra. Parece obvio para un
adulto y no lo es en absoluto para un niño de cuatro años — para él son dos
dibujos distintos hasta que alguien le dice lo contrario.
Las que más cuestan son las que no se parecen: A/a, E/e, G/g, R/r,
D/d, B/b. Las que se parecen —C/c, O/o, S/s, X/x— se resuelven solas.
En Aprende las letras cada una se
presenta con las dos formas a la vez y con su sonido, que es el orden que
después permite leer.
Una cosa que no es la letra
Conviene separarlo porque se mezcla mucho: que un niño escriba la
b mirando al otro lado, o la 3 del revés, no
tiene que ver con haber empezado por una letra o por otra. Es un asunto de
orientación en el espacio, y a los cinco y seis años es completamente normal —
la misma forma girada sigue siendo, para él, la misma cosa, igual que una taza
sigue siendo una taza mirada desde el otro lado.
Se trabaja con juegos de posición —izquierda, derecha, arriba, abajo— mucho
mejor que insistiendo con la letra. Si a los siete u ocho años sigue igual y ya
lleva tiempo escribiendo a diario, es momento de comentarlo con el tutor.
Cómo practicarlo jugando
Lo que mejor funciona en pantalla es justo lo que en papel cuesta preparar:
ver la misma letra en sus dos formas muchas veces seguidas y en desorden.
Aprende las letras presenta cada
letra con su sonido y una palabra que empieza por ella, en mayúscula y
minúscula. Letra que falta obliga a
reconocerlas dentro de una palabra, que es más difícil que reconocerlas sueltas
y es el paso siguiente.
Y para la mano, Traza las letras lleva el
orden de escritura correcto de cada una — por dónde se empieza y hacia dónde se
va, que es lo que decide si la letra saldrá bien cuando haya que hacerla
deprisa.
Si queréis ir letra por letra a vuestro ritmo, en
las páginas del abecedario hay una por cada una, con
las dos formas, cómo suena y qué palabras empiezan por ella.
Qué imprimir
Para empezar a escribir, las fichas de
escribir las vocales
traen las cinco en mayúscula y en minúscula, con modelo, contorno para repasar y
el punto por donde se empieza. Las vocales van primero porque son las únicas
letras que suenan solas y las que llevan la voz de cada sílaba.
Y antes de las letras, si la mano todavía va justa, las fichas de
trazos y líneas preparan
el gesto sin exigir además acordarse de la forma. Sobre cómo debe coger el lápiz
mientras tanto, va este artículo.
Lo esencial
Se escribe en mayúscula porque es lo que la mano puede hacer a los cuatro
años, y se lee en minúscula porque es lo que hay escrito en el mundo. Las dos
cosas van a la vez y no se estorban.
El paso a escribir en minúscula llega cuando la mayúscula sale sin esfuerzo,
hacia los cinco o seis años. Y una recomendación que ahorra trabajo: usad en
casa la misma letra que usen en el colegio — aprender dos modelos a la vez es el
doble de esfuerzo sin ninguna ventaja.