Memori de multiplicar

Se recorta y se empareja cada multiplicación con su resultado. Memoria y tablas a la vez, en una partida de cinco minutos.

8–9 años1 hoja A4PDFGratis
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Una hoja en A4, para cualquier impresora doméstica.

Memori de multiplicar, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Se recortan las tarjetas y se ponen boca abajo. Se levantan dos: si la cuenta y el resultado se corresponden, se quedan; si no, vuelven a su sitio.

Lo bueno es que se calcula sin querer: para saber si la pareja vale hay que resolver la multiplicación, y eso pasa treinta veces por partida.

Se puede empezar con la mitad de las tarjetas. Doce parejas de golpe son muchas para la memoria de un niño de ocho años, y la partida se hace larga.

Qué desarrolla

  • Multiplicar
  • Memoria visual
  • Cálculo rápido

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Memori de multiplicar»?

Está pensada para niños de 8–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae una hoja en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Memori de multiplicar» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Memori de multiplicar»?

Trabaja multiplicar, memoria visual, cálculo rápido. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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