Crucigrama de la casa

Las cosas de casa definidas por lo que hacen: lo que enfría, lo que abre, lo que se enchufa. Tres crucigramas con soluciones.

7–9 años6 hojas A4PDFGratis
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6 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Crucigrama de la casa, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Las pistas no dicen el nombre: dicen para qué sirve. Ese rodeo es el ejercicio — pasar de la función a la palabra es lo que hace falta para entender una definición.

Que cuente las casillas antes de escribir. «Frigorífico» y «nevera» son la misma cosa y solo una cabe; darse cuenta de eso vale por media ficha.

Si una palabra se resiste, saltad a otra que la cruce. Con una letra puesta, la difícil suele caer sola — y así aprende a usar los cruces en vez de atascarse.

Qué desarrolla

  • Vocabulario
  • Formar palabras
  • Concentración

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Crucigrama de la casa»?

Está pensada para niños de 7–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 6 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Crucigrama de la casa» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Crucigrama de la casa»?

Trabaja vocabulario, formar palabras, concentración. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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