Casitas hasta 20

Las casitas del 11 al 20, donde las parejas ya no caben en los dedos. Con las ventanas alternadas para que no se resuelva por costumbre.

6–8 años4 hojas A4PDFGratis
Descargar el PDF

4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Casitas hasta 20, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Por encima del diez ya no valen los dedos, y ahí es donde la descomposición deja de ser un juego y se convierte en herramienta: 15 son 10 y 5, y también 8 y 7.

Conviene señalar la pareja que lleva el diez dentro. En la casita del 15, el piso «10 y 5» es el que sirve para calcular; los demás enseñan el patrón.

Las ventanas van alternando de lado a propósito. Con el dato siempre a la izquierda, el niño acaba rellenando en automático sin mirar el tejado.

Qué desarrolla

  • Descomponer números
  • Sumar
  • Restar

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Casitas hasta 20»?

Está pensada para niños de 6–8 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Casitas hasta 20» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Casitas hasta 20»?

Trabaja descomponer números, sumar, restar. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

Artículos relacionados

  • Descomponer por encima del diez

    Por encima del diez ya no valen los dedos. Ahí la descomposición deja de ser un juego y se convierte en herramienta.

  • Las casitas de números

    Es la pieza que sostiene todo el cálculo mental posterior, y la que más se salta: partir un número en dos.