Lectura

Juegos para ampliar el vocabulario

Esta habilidad tiene todavía pocos juegos en el catálogo. La página sirve para encontrarlos, y crecerá a medida que se añadan más.

Ahora mismo hay 8 juegos para niños de 3 a 10 años, de las secciones «Letras y lectura», «Memoria», «El mundo», «Lógica» y «Números y contar». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

Cómo cambia de los 3 a los 8 años

A los tres años el vocabulario crece muy deprisa y se nota en las preguntas constantes de «¿qué es eso?». Es habitual que el niño use una palabra para cosas parecidas, como llamar perro a cualquier animal de cuatro patas, o que invente palabras con lógica propia, como «rompido». Hacia los cuatro y cinco años aprende nombres de categorías, como fruta o ropa, y empieza a usar palabras que indican tiempo y lugar, aunque a veces las mezcla, como decir «ayer» por «mañana».

Hacia los seis años, con la escuela, llegan muchas palabras que no se usan en casa y el niño empieza a preguntar qué significan las que oye en los cuentos. Puede explicar para qué sirve un objeto y dar alguna palabra parecida. Entre los siete y los ocho años entiende palabras con más de un significado y conectores como pero o aunque, y empieza a captar expresiones que no se toman al pie de la letra, como tomar el pelo.

Para practicarlo sin pantalla

  • Al guardar la compra, pedidle que separe lo que es fruta, lo que es verdura y lo que es lácteo. Cuando dude con el tomate o el aguacate, contadle que también son frutas y buscad por qué.
  • Durante la cena, jugad a dar pistas de una palabra sin decirla: «es de metal, tiene dientes y abre la puerta». Luego le toca a él describir algo que haya en la cocina.
  • Cuando aparezca una palabra nueva en un cuento, como huraño o apresurado, que el niño la represente con la cara o con el cuerpo. Usadla vosotros un par de veces durante el día.
  • En el paseo, buscad todas las formas de decir que alguien se mueve: andar, correr, trotar, saltar, arrastrarse. Cada vez que salga una, que la imite con el cuerpo.
  • Al lavar los platos, pedidle que diga lo contrario de lo que vais diciendo: sucio y limpio, lleno y vacío, caliente y frío. Cuando se acaben las fáciles, pasad a pares como ancho y estrecho.

Lo que conviene saber

Simplificar demasiado el lenguaje con los niños es un error frecuente: se les habla con palabras que ya conocen para que entiendan, y así no aprenden otras. Conviene usar palabras precisas y explicarlas en contexto. Que un niño de tres años diga «rompido» o use mal los tiempos verbales es normal. Si a los tres apenas junta dos palabras, o a los cinco se le entiende muy poco fuera de casa, es razonable consultarlo con el pediatra.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo ampliar el vocabulario de un niño de cinco años?

Hablando mucho con él, leyendo cuentos en voz alta y usando palabras precisas en lugar de genéricas: decir «el cazo» y no «eso». Las palabras nuevas se fijan cuando se oyen varias veces en situaciones distintas, así que ayuda usarlas durante el día. También funcionan los juegos de adivinar por pistas y de clasificar objetos de casa.

¿Es normal que mi hijo de tres años invente palabras?

Sí, y es buena señal. Cuando dice «rompido» o «ponido», está aplicando una regla del idioma que ha descubierto por su cuenta, aunque no sirva para esos verbos. No hace falta corregirle con insistencia: basta con repetir la frase bien de forma natural, como «ah, que se ha roto». Con el tiempo aprende las excepciones.

¿Leer cuentos ayuda al vocabulario aunque el niño no sepa leer?

Mucho. Los cuentos usan palabras que casi nunca aparecen en la conversación diaria, y oírlas en una historia ayuda a entenderlas y recordarlas. Conviene leer despacio, parar de vez en cuando para preguntar o explicar una palabra y releer los mismos cuentos, porque la repetición es lo que asienta el vocabulario nuevo.

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