Juegos y actividades

El bingo de leer palabras

Por El equipo de Kodomi Club · 12 de septiembre de 2026 · 7 min

El bingo de leer palabras

Cartones de tres por tres con palabras cortas. Una diferencia con el bingo normal lo convierte en un ejercicio de lectura.

Es un bingo normal con una diferencia que lo cambia todo: quien canta lee la palabra en voz alta y no enseña la ficha.

Los demás tienen que reconocerla escrita en su cartón, que es lo mismo que se hace al leer y lo que se practica en Leer por sílabas.

Oír y reconocer, no mirar y copiar

Si se enseña la ficha, el juego se convierte en comparar dos dibujos y la lectura desaparece. Con la palabra solo dicha, hay que leer los nueve huecos del cartón.

Ese barrido del cartón buscando una palabra concreta se repite en cada turno, y son decenas de lecturas por partida.

Es la razón entera de que este bingo sirva para algo más que para pasar el rato.

Cantar despacio la primera vez

Con los que empiezan a leer, la palabra se dice primero por sílabas y después entera. Así se puede seguir el rastro en el cartón.

Después, cuando la lectura vaya suelta, se dice solo entera y a velocidad normal.

Esa graduación se hace sola según quién esté jugando y no hace falta cambiar el material.

Que el que canta vaya rotando

Leer en voz alta para otros es una lectura muy distinta de leer para uno mismo: hay que vocalizar y hay que ir al ritmo de los demás.

Por eso conviene que el papel de cantar rote y no se quede siempre en el adulto.

Y al que le cuesta leer le viene especialmente bien, porque lee una palabra cada vez y con un motivo claro.

Fichas para marcar

Garbanzos, monedas, trocitos de papel o botones. Cualquier cosa que no escriba, para que el cartón se pueda volver a usar.

Marcar con lápiz gasta el cartón en dos partidas y obliga a imprimir otra vez.

Y las fichas sueltas permiten además quitar una marca si se ha puesto mal, cosa que pasa.

El cartón de tres por tres

Nueve casillas es la medida buena para empezar: la partida dura poco y se juegan varias seguidas, que es lo que interesa.

Con cartones de cinco por cinco la partida se alarga y la atención de los pequeños no llega.

La casilla libre del centro acelera todavía más y quita la sensación de que no se avanza nunca.

Las palabras que se eligen

Casa, perro, sol, luna, mesa, flor. Palabras cortas y conocidas, para que toda la dificultad esté en reconocerlas y no en descifrarlas.

Con palabras difíciles el juego se atasca y deja de ser un juego.

Cuando la lectura vaya bien, se pueden escribir a mano otras palabras encima o hacer cartones nuevos.

Línea y bingo

Se puede cantar línea antes que bingo, y eso reparte la emoción y hace que el que va perdiendo siga atento.

Con cartones de tres por tres, la línea llega enseguida y el bingo poco después.

Anunciarlo en voz alta al empezar evita la discusión de mitad de partida.

Comprobar al cantar bingo

Cuando alguien canta, se repasan las palabras marcadas comparándolas con las fichas que han salido. Eso es otra ronda de lectura.

Y enseña que un resultado se comprueba, cosa que sirve mucho más allá del bingo.

Si hay un error, no pasa nada: se quita la marca y sigue la partida.

Jugar con dos o con diez

Con dos jugadores basta, y también funciona con una clase entera. Es de los pocos juegos que escalan sin cambiar nada.

Con muchos, conviene que el que canta esté de pie y vaya despacio.

Y se pueden repartir dos cartones por jugador cuando ya se domina, que dobla la lectura.

Cambiar las palabras por sílabas

Para los que todavía no leen palabras enteras, el mismo juego con sílabas funciona igual y es el escalón anterior.

Y para los que ya leen de sobra, con palabras largas o con palabras en inglés.

El formato aguanta cualquier contenido, y por eso vale la pena tenerlo montado.

Guardarlo bien

Los cartones en una funda y las fichas en una bolsita. Un bingo con las fichas perdidas no se saca nunca.

Si se pegan en cartulina duran un curso entero y se pueden llevar a casa de los abuelos.

Media hora de montaje y se juega veinte veces.

Por qué funciona con los que se resisten

Un niño al que le cuesta leer evita cualquier cosa que se llame lectura. Un bingo no se llama así y se juega sin protestar.

Y como cada turno es una lectura muy corta, no da tiempo a que aparezca el cansancio que produce leer un texto seguido.

El resultado es que en veinte minutos se han leído más palabras que en una sesión de lectura de las de siempre.

Fabricar cartones nuevos

Con una cuadrícula de nueve casillas dibujada a mano y las palabras que se estén trabajando esa semana, el bingo se adapta a cualquier cosa.

Escribir las palabras es en sí un ejercicio, y elegirlas obliga a pensar cuáles cuestan.

Cada niño hace su cartón y todos tienen que ser distintos, cosa que da una conversación interesante sobre cómo repartir.

Antes de esto

Hace falta leer palabras cortas de corrido, aunque sea despacio, y hace falta poder esperar el turno.

Si todavía se lee letra a letra, se juega la versión de sílabas o la de letras.

Y hace falta que alguien pueda cantar, que al principio será el adulto.

Un cartón para el adulto también

Que el adulto juegue con su cartón, y no solo cante, cambia el ambiente: deja de ser una actividad vigilada y pasa a ser una partida.

Y permite que el adulto se equivoque de vez en cuando, que es de las cosas que más tranquilizan al que le cuesta.

Si hay dos adultos, uno canta y el otro juega, y así el niño no juega nunca solo contra el que manda.

Qué edad

Con letras o sílabas, a los cinco.

Con palabras cortas, a los seis o siete.

Con dos cartones por jugador y palabras largas, a los ocho.

Los errores del adulto

Enseñar la ficha al cantar, que es lo que carga el juego de lectura. Cantar demasiado rápido. Y no dejar que el niño cante nunca.

También conviene no corregir en voz alta a quien no encuentra la palabra: se repite la palabra y se espera.

Y no jugar diez partidas seguidas: tres y se guarda con ganas.

Antes y después de esto

Cómo montar un bingo en casa está en el bingo en casa, y los primeros pasos de la lectura autónoma, en leer solo por primera vez. Para leer por trozos, cómo enseñar a leer por sílabas.

Cómo practicarlo jugando

Leer por sílabas prepara el reconocimiento rápido que pide el cartón.

Forma la palabra afianza la forma escrita y Letra que falta la atención a las letras.

Qué imprimir

Bingo de palabras trae los cartones de tres por tres y las fichas para quien canta.

El escalón anterior es Bingo de sílabas, y antes, Bingo de letras.

Lo esencial

  • Quien canta lee la palabra y no enseña la ficha: ahí está todo el ejercicio.
  • Con los que empiezan, la palabra se dice primero por sílabas y después entera.
  • El papel de cantar rota: leer en voz alta para otros es otra lectura.
  • Se marca con garbanzos o monedas, nunca con lápiz.
  • Tres por tres y con casilla libre: partidas cortas y varias seguidas.

Para practicarlo jugando

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