Un niño de seis años que lleva dos cursos de inglés suele tener cuarenta o
cincuenta palabras sueltas y ninguna frase. Sabe decir dog, sabe decir
red, y no sabe decir nada entero.
El tiempo atmosférico rompe eso, y por un motivo práctico: nadie dice
sunny a secas. Se dice it's sunny, y esa es una frase completa
con sujeto y verbo que se puede decir de verdad, a alguien, sobre algo que está
pasando.
Por qué este tema funciona tan bien
Tres cosas coinciden aquí y no coinciden en casi ningún otro tema.
Se repasa solo. Cada mañana, al abrir la persiana, hay una
ocasión. No hay que buscarla ni montar nada: ocurre todos los días a la misma
hora, que es exactamente lo que necesita el vocabulario para fijarse.
Cambia. Un tema donde la respuesta es siempre la misma se
convierte en recitado. Aquí la respuesta depende del día, así que hay que mirar,
decidir y elegir la palabra — que es usar el idioma y no repetirlo.
Se aprende en frase. Y las frases enteras, aunque el niño no
entienda por dentro cómo están hechas, son lo que después le permite hablar. Es
la idea que está desarrollada en Frases enteras.
Para la parte de oído, Inglés,
escucha y elige es el sitio donde estas palabras entran bien pronunciadas
antes de verlas escritas, que con este tema importa más que con otros.
Las palabras que valen
Seis, y ni una más para empezar: sunny, rainy,
cloudy, windy, hot, cold.
Se dejan para después snowy —que en buena parte de España no se usa
nunca— y stormy, que suena muy bien y aparece tres veces al año. Una
palabra que no se usa entre una sesión y la siguiente se olvida, por bonita que
sea.
Hay además una asimetría curiosa que merece la pena señalar en voz alta: las
cuatro primeras acaban en -y y las dos últimas no. Y eso no es
casualidad: sunny es «con sol», mientras que hot es
«caluroso». Un niño de siete años lo capta perfectamente si se le enseña con las
palabras delante, y de paso descubre que las palabras inglesas se construyen con
piezas.
La frase antes que la palabra
Es lo que distingue este tema y conviene no estropearlo.
La tentación es preguntar «¿cómo se dice soleado?» y esperar
sunny. Funciona mucho mejor preguntar «how's the weather?» y
esperar it's sunny — la frase entera, siempre.
El niño no necesita saber que it's es it is ni qué es un
verbo. Aprende el bloque completo como una unidad, igual que aprendió «buenos
días» sin analizarlo. Y ese bloque le sirve el día que quiera decir cualquier
otra cosa: it's cold, it's big.
Cuando la frase salga sola, se puede añadir la pregunta: que la haga él.
«How's the weather?» dicho por un niño de siete años a su hermano es
más aprendizaje que veinte fichas.
La pronunciación que se tuerce
Estas palabras tienen dos trampas concretas para un hablante de español.
La primera es la terminación -y, que en español se lee como una i
griega y en inglés suena a i corta. Leída a la española, sunny sale
irreconocible.
La segunda es windy y cloudy, con grupos de consonantes que
en español no existen al final. La tendencia natural es meter una e delante —
«estormi»— y eso después cuesta quitarlo.
De ahí la regla de siempre, que aquí importa el doble: primero el
oído y después la letra. La palabra se oye muchas veces antes de verla
escrita, y cuando aparece escrita el niño ya sabe cómo suena. Con estas seis
palabras, saltarse ese orden garantiza una pronunciación inventada.
Cómo se practica sin que sea una lección
Al abrir la persiana. Una frase, todos los días, sin
preguntar nada más. Diez segundos.
En el coche, mirando por la ventana. Especialmente bueno
cuando el tiempo cambia a mitad de camino.
Con el parte del tiempo de la tele. A partir de los siete,
poner treinta segundos en inglés y contar cuántas veces sale una palabra
conocida. No hace falta entender nada más.
Con un cartel casero. Seis dibujos y una pinza que se mueve
cada mañana. Es un minuto de manualidad y convierte el repaso en una rutina que
lleva el niño.
Y una conexión que se aprovecha poco: el tiempo enlaza con las estaciones, que
es un tema que en español ya conoce. Estaciones del año trabaja eso en español,
y sobre ello se apoya el inglés sin tener que aprender el concepto dos veces.
El error de traducir en la cabeza
Hay un momento, hacia los siete u ocho años, en que el niño empieza a
construir las frases traduciendo del español palabra por palabra. Y con el
tiempo atmosférico eso falla estrepitosamente.
En español el tiempo hace: hace sol, hace frío, hace viento. En
inglés el tiempo es: it's sunny, it's cold. Un niño
que traduce dice it makes sun, que no significa nada, y se queda con la
sensación de que el inglés es arbitrario.
La manera de que eso no arraigue es no traducir nunca la frase entera. Se
aprende el bloque tal cual, asociado a la situación y no a las palabras
españolas: se mira por la ventana, hay sol, se dice it's sunny. La
traducción, si hace falta, va del bloque completo al bloque completo — «hace
sol» ↔ it's sunny — y nunca palabra a palabra.
Es una diferencia pequeña en cómo se pregunta y una diferencia grande en lo
que el niño acaba pudiendo decir.
Qué hacer si en el colegio van por otro tema
Pasa a menudo: en clase están con los animales y en casa se ha empezado con
el tiempo. La duda razonable es si eso confunde.
No confunde, pero rinde menos. El vocabulario se fija por repetición
espaciada, y si lo de casa coincide con lo de clase el niño recibe el mismo tema
por dos vías en la misma semana — que es exactamente lo que hace falta.
Así que si se puede, conviene seguir el tema del colegio y dejar el resto
para cuando toque. Con una excepción: el tiempo atmosférico cabe siempre,
porque son diez segundos por la mañana y no compite con nada. Es de los pocos
temas que se pueden llevar en paralelo sin quitarle sitio a ninguno.
Cómo practicarlo jugando
Inglés, escucha y elige es el
primero: la palabra por el oído, dicha por un hablante nativo, y solo hay que
señalar el dibujo. Sin letras y sin posibilidad de leerla mal.
Inglés, palabra y dibujo añade
la palabra escrita, cuando ya suena bien en la cabeza. Con este tema conviene
esperar más de lo habitual antes de dar este paso.
Y Estaciones del año sostiene el
concepto en español, que es lo que hace que en inglés solo haya que aprender el
sonido.
Cinco minutos, y la frase de la mañana. Para un adulto que no habla inglés,
la voz de los juegos resuelve el problema: el modelo lo da la grabación.
Qué imprimir
El tiempo en inglés son seis
hojas: el vocabulario con dibujo y traducción, caligrafía, las letras que faltan
y emparejar, con sus respuestas.
La hoja de las letras que faltan es la que más trabaja, y a propósito no
lleva la palabra completa en ninguna parte: las pistas son el dibujo y la
traducción. Si estuviera impresa al lado, copiar sería más cómodo que pensar.
Cuando este tema esté, La ropa en
inglés encaja justo detrás — se combinan bien, porque lo que uno se pone
depende del tiempo que hace, y eso da frases de verdad.
Y Los colores en inglés para
alternar, que es el otro tema que se practica sin montar nada.
Lo esencial
El tiempo es el tema de inglés que mejor se repasa solo: cada mañana hay una
ocasión, la respuesta cambia con el día y se aprende en frase entera —
it's sunny — y no en palabra suelta. Seis palabras bastan, dejando
fuera las que aquí no se usan. Primero el oído y después la letra, porque la
terminación -y leída a la española deja estas palabras
irreconocibles. Y la mejor práctica no está en ninguna hoja: es la frase de la
persiana, diez segundos al día.