Una palabra que no se usa entre una sesión y la siguiente se olvida, por bien
que se aprendiera el primer día. Es la regla que decide qué queda y qué no, y por
eso los temas de inglés no valen todos lo mismo aunque tengan el mismo número de
palabras.
Los animales de la selva entusiasman y no vuelven a aparecer hasta el próximo
documental. La familia y la ropa aparecen todos los días, varias veces, sin que
nadie organice nada.
Qué tienen estos dos que no tengan los demás
Los protagonistas están en casa. Mother, father,
sister, brother se pueden decir señalando a personas de verdad,
y las prendas se nombran mientras se ponen. No hay que buscar una ocasión: la
ocasión ocurre sola dos veces al día.
Eso resuelve el problema que ninguna sesión de estudio resuelve, que es la
repetición espaciada. Diez repasos repartidos por la semana valen mucho más que
treinta seguidos el sábado, y aquí los diez salen gratis.
La otra ventaja es que el niño ya tiene el concepto: sabe perfectamente lo que
es una hermana y lo que es un abrigo. Lo único nuevo es el sonido, y aprender una
palabra cuando lo único nuevo es el sonido es la mitad de trabajo — está
explicado en Las primeras palabras en
inglés.
Por eso Inglés, escucha y elige
encaja bien aquí: la palabra entra por el oído y solo hay que señalar el dibujo,
que es exactamente lo que se hará después señalando a una persona.
La familia: menos palabras de las que parece
La tentación es dar el árbol genealógico entero. Con seis basta para empezar:
mother, father, sister, brother,
grandmother, grandfather.
Dos avisos prácticos. Grandmother y grandfather son largas y
se parecen entre sí, así que conviene no meterlas el primer día: mejor cuando las
cuatro cortas estén firmes.
Y hay una diferencia con el español que merece señalarse en voz alta:
brother y sister no tienen una palabra que los agrupe. En
español decimos «hermanos» para los dos; en inglés hay que decir
brothers and sisters o siblings, que ya no es vocabulario de
esta edad. No es un problema, pero explica por qué a veces la traducción no
cuadra.
Lo que sí conviene evitar es convertir el tema en una lección sobre cómo son
las familias. Se nombran las personas que hay en esa casa, en el orden en que
aparecen, y ya está.
La ropa: el tema que se practica vistiéndose
Aquí el vocabulario útil es el que el niño se pone: shoes,
socks, trousers, shirt, coat, hat.
Seis prendas y las seis salen del armario cada mañana.
El truco es no montar nada: mientras se viste, se nombran dos o tres en
inglés. Dos minutos, sin preguntar, sin comprobar. La palabra se oye docenas de
veces a lo largo de la semana y se queda sin que nadie haya estudiado.
Un detalle que confunde a los adultos y que conviene saber: trousers
es plural en inglés aunque sea una sola prenda, igual que shoes o
socks. En español decimos «un pantalón» y en inglés se dice
trousers a secas. No hay que explicarlo — basta con decirlo siempre bien
para que suene natural.
Y si alguna palabra no se queda por mucho que se repase, la pregunta útil es
si esa prenda se usa. Un scarf en Sevilla en mayo no tiene ninguna
oportunidad de fijarse; mejor cambiarlo por algo que lleve puesto.
Cuándo pasar a la letra
La regla es la de siempre y aquí importa especialmente, porque son palabras
que un niño español lee mal con mucha facilidad. Shoes leído a la
española no se parece en nada a como suena.
Primero el oído: la palabra se oye y se repite muchas veces antes de verla
escrita. Cuando por fin aparece escrita, el niño ya sabe cómo suena, y lo que
hace al leerla es reconocer algo conocido en vez de descifrarlo.
La señal de que el tema está listo para la parte escrita no es que sepa decir
las seis palabras mirando los dibujos. Es que las diga en desorden, sin dibujo
delante, y al día siguiente de la última sesión.
Los temas que se estudian y los que se usan
Puestos a ordenar los temas de inglés por rendimiento, la lista no coincide
con la que más gusta a los niños, y conviene saberlo antes de elegir el
siguiente.
Arriba del todo, los que aparecen a diario sin preparación: la familia, la
ropa, la comida y los colores. Se practican vistiéndose, comiendo y señalando
cosas de la casa, y por eso se quedan.
En medio, los animales domésticos y las partes del cuerpo. No salen solos cada
día, pero sí en cuentos, canciones y juegos, así que vuelven con cierta
frecuencia.
Y abajo, los que entusiasman y no vuelven: los animales de la selva, los
medios de transporte exóticos, los dinosaurios. Son fantásticos para una sesión y
se olvidan en tres semanas, porque entre una vez y la siguiente no ha pasado
nada.
Eso no significa que haya que prohibirlos. Significa que no conviene contarlos
como aprendidos, y que si el niño quiere saber cómo se dice cocodrilo, se le dice
y ya está.
Cuántas por semana y cómo se repasa
Seis u ocho palabras por tema, y un tema cada dos o tres semanas. Parece
poquísimo hasta que se hace la cuenta: al cabo de un curso son unas cien palabras
que el niño de verdad tiene.
El repaso que funciona no es una sesión sino una costumbre. Con la ropa, dos
prendas al vestirse. Con la familia, nombrar en inglés a quien entra por la
puerta. Diez segundos cada vez, seis días a la semana.
Y la señal para cambiar de tema no es que sepa decir las palabras mirando los
dibujos: es que las diga en desorden, sin dibujo, y al día siguiente de la última
sesión. Si eso sale, el tema está; si no, una semana más y no pasa nada.
Cómo practicarlo jugando
Inglés, escucha y elige es el
primero: se oye la palabra dicha por un hablante nativo y se toca el dibujo. Sin
letras, sin posibilidad de leerla mal.
Inglés, palabra y dibujo añade la
palabra escrita, cuando ya suena bien en la cabeza.
Y Memoria en inglés junta las dos formas
en un memori, obligando a sostenerlas a la vez.
Cinco minutos al día, y lo demás mientras se viste y mientras se cena. Para un
adulto que no habla inglés, la voz de los juegos resuelve el problema entero: el
modelo lo da la grabación y nadie en casa tiene que arriesgar la pronunciación.
Qué imprimir
La familia en inglés son
cuatro hojas: el vocabulario con dibujo, palabra y traducción; caligrafía para
repasar cada palabra; emparejar dibujo y palabra; y las respuestas.
La ropa en inglés es más larga
—siete hojas— y trae además la de las letras que faltan, que es la más exigente:
la palabra completa no aparece en ninguna parte de esa hoja, a propósito. Las
pistas son el dibujo y la traducción, porque si la palabra estuviera impresa al
lado, copiar sería más cómodo que pensar.
Las hojas de emparejar conviene dejarlas para otro día y no hacerlas a
continuación: recién vistas las palabras, el niño acierta sin saberlas.
Cuando estos dos temas estén, La comida en inglés sigue la misma
lógica —aparece tres veces al día en la mesa— y es el tercero natural.
Lo esencial
De todos los temas de inglés, la familia y la ropa tienen algo que los demás
no: se usan todos los días sin montar ninguna actividad, y la repetición
espaciada sale gratis. Seis palabras por tema bastan. El niño ya tiene el
concepto, así que lo único nuevo es el sonido — y por eso va primero el oído y
después la letra, sobre todo con palabras como shoes, que leídas a la
española no se parecen a nada. Y si una palabra no se queda, conviene mirar si
esa prenda se pone.