Un niño puede reconocer «window» en una lista sin dudar y escribir «windo» cinco minutos después. No se ha despistado: reconocer y producir son dos cosas distintas, y la segunda es mucho más difícil.
En inglés esa distancia es enorme, porque lo que suena y lo que se escribe casi nunca coinciden. Forma la palabra en inglés obliga a producir, y un crucigrama hace lo mismo en papel.
Por qué la ortografía inglesa cuesta tanto
En español, quien oye una palabra puede escribirla casi siempre bien: hay unas pocas dudas —be y uve, ge y jota— y ya está.
En inglés no existe esa correspondencia. «Through», «though» y «thought» se parecen al escribirse y no suenan nada parecido.
Eso significa que la ortografía inglesa no se puede deducir: hay que verla. Y verla muchas veces, con atención, que es lo difícil.
El crucigrama corrige solo
En una casilla hay una letra y solo una. Si «cheese» se escribe con una e de menos, sobra un hueco y se ve al momento.
Esa comprobación automática es lo que hace que un crucigrama enseñe ortografía mejor que un dictado corregido en rojo.
El niño no está siendo corregido: está resolviendo un problema que no le cuadra. Es la misma información con otro envoltorio, y se acepta mucho mejor.
La pista en español, la palabra en inglés
Es un detalle de diseño que decide qué se practica. Con la pista en español no basta reconocer: hay que producir la palabra inglesa entera.
Es lo que se pide en un examen y lo que hace falta para escribir una frase. Reconocer sirve para leer y poco más.
Y de paso obliga a recuperar el vocabulario de memoria, que es el ejercicio de idioma más útil que existe.
Las dobles consonantes
Letter, butter, rabbit, dinner. Las dobles son la primera fuente de faltas y no hay ninguna regla que las prediga.
Lo único que funciona es mirarlas. Cuando una palabra con doble aparece, conviene señalarla —«mira, dos tes»— y seguir.
En un crucigrama la doble se descubre sola porque, sin ella, la palabra no llega al final de las casillas.
Las letras que no suenan
La hache de «white», la ka de «know», la be de «climb». Están ahí y no se oyen, así que al escribir de oído desaparecen.
Son pocas y merece la pena tenerlas fichadas: son las que producen la mayoría de las faltas en las palabras cortas.
Decirlas exagerando al aprenderlas —«ka-now»— es un truco viejo y funciona sorprendentemente bien.
Empezar por las largas
En cualquier crucigrama conviene empezar por las palabras largas y por las que se saben seguro.
Cada una colocada deja letras en los cruces, y esas letras son pistas para las siguientes. El orden de resolución no es el de la numeración.
Es una estrategia general de resolución de problemas —empezar por donde hay más información— y aquí se practica sin nombrarla.
Contar las casillas
Cuando una pista no sale, contar los huecos suele resolverla. Si son cuatro y la palabra que se le ocurre tiene seis, no es esa.
Con dos letras de los cruces y el número de casillas, la palabra aparece casi sola. Ese razonamiento es la mitad del crucigrama.
Y es transferible: se usa igual en español, en un pasatiempo de adulto y en cualquier problema con restricciones.
Escribir con mayúsculas
En las casillas se escribe en mayúsculas, y eso ayuda: no hay que decidir la forma de la letra y se ve mejor cuál es cada una.
También evita la confusión entre la ele minúscula y el uno, que en inglés aparece bastante.
Fuera del crucigrama conviene volver a la minúscula, porque escribir siempre en mayúsculas retrasa la letra ligada.
Copiar despacio lo que costó
Terminado el crucigrama, hay tres o cuatro palabras que dieron guerra. Copiarlas dos veces, despacio, aprovecha el momento.
No hace falta más. Escribirlas veinte veces deprisa es un castigo y además fija menos que dos veces mirando cada letra.
Y conviene apuntarlas en una lista propia de palabras difíciles, que se relee de vez en cuando.
El dictado corto, después
Cuando un grupo de palabras esté trabajado, un dictado de cinco basta para ver qué se ha quedado.
Cinco palabras, no una frase. La frase mete gramática y entonces ya no se sabe si el fallo era de ortografía o de otra cosa.
Y conviene corregirlo juntos, marcando solo la letra que falla y no la palabra entera. Es menos desmoralizante y más informativo.
No corregir mientras escribe
Interrumpir en la tercera letra para avisar de que va mal es la manera más rápida de que deje de intentarlo.
Mejor dejar terminar y mirar después. En un crucigrama, además, no hace falta: el propio tablero le va a avisar.
Lo que sí conviene es celebrar cuando una palabra difícil sale entera. Eso se recuerda más que cualquier corrección.
Qué palabras merecen el esfuerzo
Las que se van a usar. Un niño de nueve años no necesita escribir «rhinoceros» y sí necesita escribir «school», «friend» y «because».
Conviene tener una lista corta de las que de verdad vuelven, y trabajar esas hasta que salgan sin pensar.
Las demás pueden esperar años. La ortografía inglesa es larga y no hay ninguna prisa por cubrirla entera.
Qué edad
Reconocer palabras escritas, desde los siete. Escribirlas copiando, desde los siete u ocho.
Escribirlas de memoria y resolver crucigramas, desde los ocho o nueve, y solo con vocabulario ya trabajado.
Un crucigrama con palabras nuevas no enseña nada: se convierte en adivinar, y adivinar en inglés no sale.
Deletrear en voz alta
En los países de habla inglesa deletrear es un ejercicio escolar de primer orden, y aquí casi no se practica. Merece la pena copiarlo.
Deletrear una palabra obliga a recuperarla letra a letra, que es justo el trabajo que hace falta, y se puede hacer sin papel en cualquier momento.
Antes hay que saberse los nombres de las letras en inglés, que no son los españoles. Eso son diez minutos y después sirve para siempre.
Cuánto por sesión
Un crucigrama, que son quince o veinte minutos. Es un ejercicio de recuperar de memoria y cansa bastante.
Va bien al final de una semana de vocabulario, como repaso de lo trabajado. Antes de trabajarlo no funciona.
Y conviene dejar la segunda hoja para otro día: dos crucigramas seguidos se resuelven, el segundo, muy deprisa y muy mal.
Antes y después de esto
Leer esas palabras antes de escribirlas está en buscar palabras en otro idioma. Y la pronunciación, que es la otra mitad y va antes, en pronunciar inglés sin saber inglés.
Cómo practicarlo jugando
Forma la palabra en inglés pide colocar las letras en orden, que es exactamente lo que hace falta para escribirla bien.
Inglés: palabra y dibujo asienta el significado y Abecedario en inglés los nombres de las letras, que hacen falta para deletrear.
Cuándo lleva «e» al final una palabra se entrena de oído en La e mágica.
Qué imprimir
El Crucigrama en inglés: difícil son dos crucigramas con la pista en español y la palabra en inglés, con las soluciones.
Para empezar, el Crucigrama en inglés con dibujos. Y para leer antes de escribir, la Sopa de letras en inglés: difícil.
Lo esencial
- Reconocer y producir son dos cosas distintas, y en inglés la distancia entre las dos es enorme.
- En un crucigrama, si sobra o falta una letra la palabra no cabe: la corrección la da el tablero, no el adulto.
- Las dobles consonantes y las letras mudas —la hache de «white», la ka de «know»— son casi todas las faltas.
- Empezar por las palabras largas: dejan letras en los cruces y las demás salen solas.
- Solo con vocabulario ya trabajado. Un crucigrama de palabras nuevas se convierte en adivinar.