Tree, flower, leaf, bee. Son palabras que no se pueden señalar en el salón, y eso parece una desventaja frente a la mesa o la silla.
Es al revés: obliga a sacar el inglés a la calle, y las palabras dichas en el sitio donde está la cosa se quedan pegadas a ese sitio. Inglés: escucha y elige prepara el oído antes de salir.
Dónde se dice una palabra importa
Una palabra aprendida en una hoja vive en esa hoja. Una palabra dicha delante de un árbol vive delante de los árboles.
Eso no es una metáfora: al volver a ver un árbol, la palabra vuelve. Es la manera más barata de conseguir repeticiones.
Por eso conviene decidir de antemano tres palabras y decirlas en el parque, en vez de repasar las diez en casa.
Tres palabras por paseo
Más de tres no se sostienen. Con tres, cada una se dice muchas veces porque hay muchos árboles y muchas flores.
Y al paseo siguiente se repiten esas tres y se añade una. La lista crece despacio y no se cae ninguna.
Funciona incluso con adultos que no hablan inglés: basta con decir la palabra suelta, señalando.
No traducir, señalar
«Tree, árbol» enseña una traducción. «Tree», señalando el árbol, enseña la palabra.
La diferencia importa más de lo que parece: en el segundo caso la palabra inglesa se conecta con la cosa, y no hay que pasar por el español para entenderla.
Es lo que hace que después se entienda un cuento en inglés sin traducir mentalmente cada palabra.
Contar lo que hay
Juntar los números con este campo da frases de dos palabras sin esfuerzo: «three trees», «two bees».
Contar mientras se anda convierte el paseo en una partida, y de paso repasa dos campos a la vez.
Es también la primera vez que pone una palabra delante de otra en inglés, que es el principio de la gramática.
Los colores, que ya se saben
Casi todos los niños saben los colores en inglés antes que nada. Combinarlos con la naturaleza da «green leaf», «yellow flower».
Y ahí aparece una diferencia con el español que se aprende sola: en inglés el color va delante. Nadie tiene que explicarlo.
Basta con decirlo bien unas cuantas veces. La regla se instala por repetición, no por explicación.
Buscar y encontrar
Un juego que funciona en cualquier paseo: «find a leaf», «find a flower». El niño busca y trae.
Entiende la orden porque conoce la palabra, y la acción confirma que la ha entendido. No hace falta preguntar nada.
Y es de las pocas maneras de usar inglés para algo, en vez de estudiarlo, que es lo que de verdad lo fija.
Los animales pequeños
Bee, butterfly, squirrel. Son los que aparecen en un parque de ciudad y por eso están en la lista.
Los animales grandes —lion, elephant— se aprenden por los cuentos y los dibujos, y funcionan de otra manera: son vocabulario de historia, no de señalar.
Los dos hacen falta y conviene no mezclarlos en la misma baraja: uno se practica fuera y el otro leyendo.
Recoger cosas y ponerles nombre
Una hoja, una bellota, una piedra y una pluma metidas en una bolsa dan una colección con la que se puede jugar en casa.
Se colocan en la mesa y se nombran; se tapan y se pregunta cuál falta; se ordenan por tamaño diciendo el nombre.
El objeto real vale más que la tarjeta porque se puede tocar, y porque lo trajo él.
Las estaciones
Es el campo que cambia solo. En otoño hay leaves por todas partes, en primavera flowers, en invierno no hay ni una cosa ni otra.
Aprovecharlo da un repaso natural cada tres meses, sin organizarlo: la palabra vuelve cuando vuelve la cosa.
Y da conversación: preguntar en inglés qué se ve hoy es un ejercicio que se renueva solo.
Cuando no hay parque
Vale una ventana, una maceta o un documental. Lo importante no es el campo: es que la palabra esté pegada a algo que se ve.
También funcionan los cuentos con dibujos grandes. Señalar en la página es peor que señalar en la calle y es mucho mejor que una lista.
Y funcionan las fotos del móvil de un paseo anterior: se miran juntos y se nombran.
El memori para lo que falta
Después del paseo quedan las palabras que no salieron. Ahí es donde una baraja de recortar hace su trabajo.
Una partida da treinta encuentros repartidos por minutos, que es la forma de repetición que consolida.
Y conviene guardarla en un sobre con el tema escrito, para volver a sacarla al mes siguiente y ver qué se quedó.
Una palabra al día es suficiente
No hace falta un plan. Una palabra dicha bien al salir de casa, todos los días, son trescientas al año.
El error más común no es enseñar poco: es enseñar mucho de golpe y dejar de hacerlo a las dos semanas.
Lo que decide el resultado es que haya algo casi todos los días, no cuánto hay cada día.
Un cuaderno de campo
Una libreta pequeña donde pegar una hoja seca, dibujar una flor y escribir al lado el nombre en inglés convierte el paseo en algo que queda.
Lo que se dibuja se mira despacio, y lo que se mira despacio se recuerda. El dibujo no tiene que quedar bien: tiene que hacerse.
Y al cabo de unos meses hay un cuaderno propio con veinte palabras dentro, que se enseña a las visitas y se relee sin que nadie lo pida.
Qué edad
Desde los cinco o seis solo hablado, sin nada escrito. La palabra, el dedo señalando y ya está.
Desde los siete se puede añadir la hoja con la palabra escrita, y desde los ocho escribirla de memoria.
Y a cualquier edad, el paseo. Es lo único de esta lista que funciona igual de bien a los cinco que a los diez.
Cuánto por sesión
El paseo no cuenta como sesión: es tiempo que ya estaba ahí. Diez palabras dichas en media hora de parque no cansan a nadie.
La hoja sí, y con diez minutos basta. Vocabulario en sesiones cortas y frecuentes, siempre.
Y conviene que la hoja venga después del paseo, no antes: entonces las palabras ya significan algo.
Antes y después de esto
El campo que se repite solo dentro de casa está en la fruta en inglés. Y cómo sostener el inglés en casa sin hablarlo, en inglés para niños en casa.
Cómo practicarlo jugando
Inglés: escucha y elige entrena el oído, que es lo que hay que llevar preparado al parque.
Memoria en inglés da las repeticiones que el paseo no alcanza, y Dónde vive cada uno trabaja el mismo campo en español, que es el que sostiene al otro.
Qué imprimir
La naturaleza en inglés son siete hojas con diez palabras: tarjetas, caligrafía, huecos y una hoja de unir dibujo y palabra.
Para el campo de dentro de casa, La casa en inglés. Y para los animales, Animales salvajes en inglés.
Lo esencial
- Son palabras que no se pueden señalar en casa, y eso obliga a sacar el inglés a la calle.
- Tres por paseo, repetidas muchas veces. Más de tres no se sostienen.
- No traducir: señalar. «Tree» delante del árbol conecta la palabra con la cosa sin pasar por el español.
- Los colores puestos delante —«green leaf»— enseñan la regla del orden sin explicarla.
- Una palabra al día son trescientas al año. Lo que decide es la frecuencia, no la cantidad.