Inglés

La fruta en inglés

Por El equipo de Kodomi Club · 5 de septiembre de 2026 · 8 min · actualizado el 14 de septiembre de 2026

La fruta en inglés

Hay campos de vocabulario que hay que ir a buscar y otros que aparecen solos. La fruta es de los segundos.

Una palabra en otro idioma no se aprende por estudiarla bien: se aprende por encontrársela muchas veces. Y hay campos de vocabulario donde esos encuentros llegan solos.

La fruta y la verdura son el ejemplo más claro. Están en la nevera, en la compra y en el plato, así que las palabras vuelven tres veces al día sin que nadie organice nada. Inglés: palabra y dibujo añade las repeticiones que faltan.

Empezar por lo que está delante

El criterio para elegir las primeras palabras de un idioma no es cuáles son más útiles en abstracto: es cuáles se pueden señalar hoy.

Una palabra que se puede señalar se dice al señalarla, y eso da repeticiones gratis. Una que no, hay que estudiarla, y estudiar cansa.

Por eso la comida, la casa y la ropa funcionan tan bien al principio, y los colores y los números todavía mejor.

Las que se parecen y las que no

En un campo así hay de los dos tipos. «Tomato» y «banana» se reconocen; «pear» y «nut» no se parecen a nada.

Conviene mezclarlas. Las primeras dan confianza y se aprenden solas; las segundas son las que de verdad necesitan las repeticiones del juego.

Y conviene avisar de una trampa: que se parezca no significa que suene parecido. «Tomato» se escribe casi igual y se dice bastante distinto.

Las diez que más se repiten en una cocina, mezcladas como conviene. La pronunciación es aproximada y solo sirve de apoyo al adulto; la palabra tiene que llegar antes por el oído:

La fruta y la verdura en inglés: traducción y pronunciación aproximada
InglésEspañolSuena más o menos¿Se parece?
applemanzanaápelno
bananaplátanobanánasí
orangenaranjaórinchun poco
pearperaperun poco
strawberryfresastróberino
grapesuvasgréipsno
lemonlimónlémonsí
tomatotomatetoméitoupor escrito, sí
carrotzanahoriakárotno
potatopatatapotéitoupor escrito, sí

Oírlo antes de verlo escrito

Es la regla más importante de todo el inglés a esta edad. Si el niño lee «pear» y lo pronuncia como se escribe, esa pronunciación se le queda.

Quitarla después cuesta mucho más que instalarla bien la primera vez. Así que la palabra tiene que sonar antes de aparecer escrita, o a la vez.

Con las tarjetas basta con que un adulto las lea en voz alta la primera vez que se sacan. Y si nadie de casa pronuncia, sirve cualquier audio.

La nevera como material didáctico

La hoja de dibujos pegada en la nevera hace algo que ninguna sesión de estudio consigue: aparece cuando nadie la ha convocado.

Cada vez que se abre, cinco palabras. En una semana son cien encuentros y no ha costado un minuto.

Conviene cambiarla cada dos o tres semanas. Una hoja que lleva meses ahí deja de verse, literalmente.

Nombrar mientras se cocina

Cortar fruta y decir cómo se llama en inglés es el ejercicio de vocabulario mejor diseñado que existe, y no lo ha diseñado nadie.

No hace falta hablar inglés: basta con decir la palabra suelta. «Apple», y seguir cortando en español.

Cinco palabras al día, siempre las mismas durante una semana, dan treinta y cinco encuentros. Con eso una palabra se queda.

La lista de la compra en inglés

Escribir tres cosas de la lista en inglés es un ejercicio de escritura con motivo, que es lo que casi nunca hay.

Y en el supermercado hay que leerlas, con lo cual el círculo se cierra: escribir, leer y buscar el objeto.

Si se equivoca al escribir, no pasa nada: la lista sirve igual, y corregirla allí mismo delante del producto es la mejor corrección posible.

Cuántas palabras a la vez

Ocho por tema y unas diez a la semana es un ritmo razonable a los siete u ocho años. Más produce la sensación de que se olvidan todas.

Y conviene volver: sacar la baraja del mes pasado enseña cuáles se quedaron. Las que no, vuelven; las que sí, se retiran.

Ese ir y venir es lo que consolida, y es exactamente lo que no hace una lista estudiada de una sentada.

El plural inglés, de paso

«Apple» y «apples» es la primera regla gramatical que va a ver, y en este campo aparece sola: siempre hay más de una manzana.

Basta con decirla al hilo, sin lección: una apple, dos apples. Con eso se instala.

Las excepciones pueden esperar años. A esta edad lo que importa es que la ese del plural exista.

Contar fruta

Juntar dos campos que ya se conocen —los números y la fruta— multiplica el valor de los dos: «three apples», «five tomatoes».

Es la primera vez que dice dos palabras inglesas seguidas, y eso es un salto grande aunque parezca poca cosa.

Y se puede hacer poniendo la mesa, contando lo que hay en el frutero o repartiendo la merienda.

Los juegos de recortar

Un memori de doce cartas da, en una partida, treinta encuentros con el vocabulario, y llegan repartidos por minutos.

Esa forma de repetición espaciada es la que consolida, y se consigue sin pedirla: el niño no está repasando, está intentando ganar.

La regla que multiplica el efecto y no cuesta nada: decir la palabra inglesa en voz alta al levantar la carta.

Escribirlas, aunque cueste

La caligrafía en inglés parece un añadido y hace algo concreto: obliga a mirar cómo se escribe, letra por letra.

En un idioma donde lo que suena y lo que se escribe no coinciden, esa mirada detenida es la única manera de que la ortografía entre.

Con dos o tres palabras por hoja basta. No se trata de llenar renglones, se trata de escribirlas despacio.

Lo que no hay que hacer

Traducir frases. A los siete años el vocabulario se aprende suelto y pegado a las cosas, no dentro de estructuras que todavía no tiene.

Y corregir la pronunciación en el momento. Lo que se consigue es que hable menos, y hablar menos es lo contrario de lo que hace falta.

Repetir la palabra bien, al hilo y sin señalar el fallo, funciona mucho mejor y no rompe nada.

Qué edad

Desde los seis, con dibujos y sin escribir nada. Solo mirar, oír y decir.

Desde los siete se puede añadir la palabra escrita y los ejercicios de unir. Y desde los ocho, escribirla de memoria.

Antes de los seis funciona igual de bien, pero solo la parte oral: ahí el papel estorba más que ayuda.

Cuánto por sesión

Diez minutos y una hoja. El vocabulario de un idioma se aprende en sesiones cortas y frecuentes, no en ratos largos.

Cinco minutos al día valen más que media hora el sábado, y esa diferencia es más grande en idiomas que en cualquier otra cosa.

Lo que sí conviene es que haya algo de inglés casi todos los días, aunque sean tres palabras dichas al abrir la nevera.

Antes y después de esto

El campo que obliga a salir a la calle está en inglés en el parque, y las primeras palabras de todas, en primeras palabras en inglés.

Cómo practicarlo jugando

Inglés: palabra y dibujo asocia la palabra escrita con la cosa, que es lo que hay que conseguir sin pasar por el español.

Inglés: escucha y elige entra por el oído, que es por donde conviene empezar, y Memoria en inglés da las repeticiones espaciadas.

Qué imprimir

La fruta y la verdura en inglés son siete hojas: tarjetas con dibujo, caligrafía, huecos y ejercicios de unir.

Para el campo de al lado, La comida en inglés. Y para jugar con lo aprendido, el Memori de palabras en inglés.

Lo esencial

  • Las primeras palabras de un idioma tienen que ser las que se pueden señalar hoy: así las repeticiones llegan solas.
  • La palabra tiene que sonar antes de verse escrita, o la pronunciación inventada se queda.
  • La hoja de dibujos en la nevera da cien encuentros por semana sin costar un minuto.
  • Ocho palabras por tema y diez a la semana. Más produce la sensación de que se olvidan todas.
  • No corregir la pronunciación en el momento: repetir la palabra bien al hilo funciona y no calla a nadie.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

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