Aprender «elephant» exige un dibujo. Aprender «table» exige darse la vuelta y
señalar la mesa.
Esa diferencia decide bastante: una palabra pegada a un objeto que se toca
todos los días se queda, y una pegada a una ilustración se olvida en dos
semanas.
Las ocho que hacen falta
Table, chair, bed, door, window, cup, plate, spoon. Con eso se puede hablar de cualquier habitación de la casa.
Conviene no pasar de ocho al principio. Un vocabulario de ocho palabras que se usan a diario vale más que uno de veinticinco que se recita.
Después se pueden añadir wardrobe, lamp, sofa y fridge, que son más largas y menos frecuentes.
Y el enlace entre palabra y cosa es lo que trabaja Inglés, palabra y dibujo, que conviene tener a mano.
Las etiquetas, que es el truco entero
Papelitos pegados en los muebles con la palabra en inglés. Diez minutos de trabajo y funcionan solos durante semanas.
La regla que lo hace funcionar: en el papel va solo la palabra inglesa, sin traducción. Con traducción el ojo lee la parte española y la inglesa se ignora.
Se dejan dos o tres semanas y se quitan. Si se dejan más, se vuelven parte del mobiliario y dejan de verse.
Y después se puede jugar: quitarlas todas y volver a colocarlas, que obliga a leer cada una y decidir dónde va.
Las preposiciones vienen gratis
Este tema tiene una ventaja que no tienen los animales ni los colores: permite decir dónde está cada cosa.
«On the table», «under the bed», «in the cup». Tres preposiciones que se aprenden señalando y que después valen para todo.
Y salen frases enteras el mismo día: «the cup is on the table». Cuatro palabras y una frase de verdad.
Ese paso de la palabra suelta a la frase es lo que decide si el inglés de casa sirve para algo, y aquí cuesta menos que en ningún otro tema.
Poner la mesa en inglés
Es la actividad que mejor funciona con este vocabulario y no requiere preparar nada, porque hay que poner la mesa de todas formas.
«Four plates.» «Two cups.» «Where is the spoon?» Se dice lo que se va colocando, y el niño lo coloca.
Lo bueno es que hay una tarea real de por medio: no se está practicando inglés, se está poniendo la mesa y da la casualidad de que se habla en inglés.
Y admite subir el nivel sin cambiar nada: contar, decir colores, decir dónde va cada cosa.
La pronunciación de estas ocho
Son cortas y casi todas fáciles, pero hay tres que conviene tener en cuenta.
Chair empieza con el sonido de «ch» español, y eso ayuda. Bed tiene una e corta, más cerrada que la española.
Table no se dice «ta-ble»: la segunda parte es casi muda, algo así como «teibol».
Y como siempre: oírlas bien dichas antes de verlas escritas. Cómo conseguirlo sin saber inglés está en Inglés para niños en casa.
A qué edad
Cuatro y cinco años. Cinco palabras, orales, señalando el objeto de verdad.
Seis. Las ocho, y «on», «in», «under».
Siete. Por escrito, y frases de cuatro palabras diciendo dónde está algo.
Ocho y nueve. Describir una habitación en tres o cuatro frases, que es un ejercicio completo.
Combinarlo con lo que ya sabe
Es el ejercicio más rentable que existe y casi nadie lo hace: juntar dos temas ya aprendidos.
«A blue cup.» «Three plates.» «My red chair.» Cada combinación es una frase nueva sin aprender ninguna palabra nueva.
Con los colores y los números, ocho palabras de casa dan para decenas de frases distintas.
Y es lo que convierte el vocabulario en idioma: saber palabras no es hablar, y juntarlas sí.
Lo que no funciona
La lista con la traducción al lado. El ojo va al español y la palabra inglesa no se mira.
Enseñarlo con dibujos teniendo el objeto al lado. Es tirar la única ventaja del tema.
Corregir la pronunciación tres veces seguidas. Se repite bien dicho y se sigue.
Quedarse en las palabras. En cuanto haya cinco, hay que decir dónde está cada una.
La habitación en tres frases
Es el ejercicio que cierra el tema y se puede hacer a partir de los ocho años,
en voz alta y sin papel.
«This is my room. There is a bed and a table. My chair is blue.» Tres frases
con vocabulario que ya tiene, dichas seguidas y sobre algo suyo.
Lo difícil no es ninguna palabra: es mantener el tema tres frases seguidas, que
es exactamente lo que hay que aprender a hacer para hablar un idioma.
Y se puede grabar con el móvil y volver a escucharlo al cabo de un mes. Ver la
mejora en su propia voz motiva bastante más que cualquier nota.
Las que no se traducen igual
Hay un detalle que aparece pronto y que conviene contar cuando surja, porque
si no desconcierta: no todas las palabras tienen una traducción exacta.
«Home» y «house» son las dos «casa», pero no significan lo mismo: una es el
edificio y la otra es el sitio donde uno vive.
Y al revés: en español distinguimos «vaso», «copa» y «taza», y en inglés hay
otras divisiones que no coinciden con las nuestras.
No hace falta explicarlo a fondo a los siete años. Basta con decir que los
idiomas no cortan el mundo por los mismos sitios, que es una idea que se entiende
bien con dos ejemplos y que evita muchas frustraciones después.
Las órdenes de casa
Hay un puñado de frases que se dicen veinte veces al día y que se pueden pasar
al inglés sin cambiar nada de la rutina.
«Sit down.» «Come here.» «Open the door.» «Close the window.» «Wash your
hands.» Son órdenes cortas, se entienden por el contexto y no hace falta
traducirlas nunca.
Lo bueno de este tipo de frase es que el niño demuestra que la ha entendido
haciendo lo que dice, sin tener que contestar en inglés. Eso quita presión y
adelanta mucho.
Y encajan con el vocabulario de la casa: la puerta, la ventana, la silla y la
mesa salen en casi todas. Con ocho palabras y seis órdenes hay conversación de
sobra para meses.
Cómo practicarlo jugando
Inglés, palabra y dibujo une la palabra con la cosa sin pasar por el español.
Inglés, escucha y elige trabaja el oído antes que la letra, y Memoria en inglés repite sin que parezca repetición.
Cinco o diez minutos al día valen mucho más que media hora un sábado.
Qué imprimir
Las cosas de casa en inglés trae el vocabulario con dibujo, caligrafía y emparejar, en hojas pensadas para días distintos.
Las cosas del colegio en inglés es el tema hermano, con la misma ventaja: los objetos están delante.
Y Los colores en inglés para combinar, que es donde salen las frases.
Lo esencial
Las cosas de casa son el vocabulario en inglés que el niño puede tocar mientras lo aprende, y eso lo hace rendir el doble. Ocho palabras bastan, y el truco que más rinde son las etiquetas pegadas en los muebles, con la palabra inglesa sola y sin traducción al lado. El tema regala además las preposiciones —on, in, under— que se aprenden señalando y sirven para todo. Y poner la mesa en inglés es la actividad perfecta, porque hay que ponerla de todas formas.