Un niño aprende «elephant» mirando un dibujo de un elefante. Aprende
«pencil» con un lápiz en la mano.
Esa diferencia no es pequeña. El material del colegio es el único vocabulario
en inglés que el niño puede tocar mientras lo aprende, y eso lo cambia todo.
Por qué este tema rinde el doble
Porque la palabra se pega a un objeto real y no a una imagen. La memoria funciona bastante mejor con lo que se ha tenido en la mano.
Porque se repite solo: si el estuche se llama «pencil case» y se abre cuatro veces al día, no hace falta ninguna sesión de repaso.
Y porque permite frases desde el primer día, sin inventar situaciones: «this is my pencil», «where is my rubber?». Inglés, palabra y dibujo hace el enlace entre palabra y cosa, que es el que hay que construir.
Además son palabras cortas y fáciles de decir, al revés que las de los animales.
Las diez que hay que enseñar
Pencil, pen, book, bag, rubber, ruler, scissors, glue, chair, table. Con esas se puede hablar de todo lo que hay en una mesa.
Conviene no pasar de ahí al principio. Un vocabulario de diez palabras que se usan vale mucho más que uno de treinta que se recitan.
Después vienen notebook, crayon, sharpener y desk, que son más largas y menos frecuentes.
Y una advertencia útil: en inglés americano la goma es «eraser» y no «rubber». No hace falta enseñar las dos, pero sí saberlo por si aparece en un vídeo.
Etiquetar las cosas
Es el truco que mejor funciona con este tema y cuesta diez minutos: papelitos pegados en los objetos con su nombre en inglés.
La silla, la mesa, la puerta, la ventana, la estantería. El niño los ve cincuenta veces al día sin que nadie diga nada.
Y lo importante: en el papel va solo la palabra en inglés, sin traducción. Con traducción se lee la parte española y la inglesa se ignora.
Se dejan dos o tres semanas y se quitan. Si se dejan más, se vuelven invisibles.
Las frases que salen solas
Con este vocabulario se puede pasar de la palabra suelta a la frase el mismo día, que es donde está el verdadero valor.
«Give me the pencil.» «Where is my book?» «This is a red pen.» «I have two rubbers.»
Son frases que además sirven de verdad: se pueden decir mientras se prepara la mochila o se recoge la mesa.
Y hay una que conviene enseñar pronto porque se usa mil veces: «can I have…?». Es la fórmula para pedir cualquier cosa.
Los colores y los números, que encajan aquí
Este tema combina bien con lo que ya se sabe, y combinar es lo que convierte vocabulario suelto en idioma.
«A red pencil.» «Three books.» «My blue bag.» Cada combinación es una frase nueva sin aprender ninguna palabra nueva.
Ese ejercicio —juntar dos temas que ya se saben— es el más rentable de todos y casi nunca se hace.
Y se puede montar como juego: se saca un objeto de la mochila y hay que decir qué es, de qué color y cuántos hay.
La pronunciación de las que engañan
Scissors no suena como se escribe: la primera c no se dice, y suena algo así como «sísors».
Ruler lleva un sonido de r que no existe en español y que no conviene forzar; con aproximarlo basta.
Book tiene una u corta, más cerca de «buk» que de «buuk».
Como siempre, lo que importa es oírlas bien dichas antes de verlas escritas. Cómo hacerlo sin saber inglés está en Primeras palabras en inglés.
A qué edad
Cuatro y cinco años. Cinco palabras, solo orales, señalando el objeto.
Seis. Las diez, y las primeras frases de tres palabras.
Siete. Ya por escrito, y combinar con colores y números.
Ocho y nueve. Pedir cosas, preguntar dónde está algo y describir la mesa en tres frases.
Lo que no funciona
La lista con traducción al lado. El ojo va al español y la palabra inglesa no se mira.
Enseñarlo desconectado del objeto. Es tirar la única ventaja que tiene este tema.
Corregir la pronunciación tres veces seguidas. Se repite bien dicho y se sigue.
Quedarse en las palabras. En cuanto haya cinco, hay que juntarlas — es lo que separa saber palabras de decir algo.
La mochila, que da para una sesión entera
Hay un ejercicio que no cuesta nada de preparar y que sostiene diez minutos
sin esfuerzo: vaciar la mochila diciendo cada cosa en inglés.
Se saca un objeto, se nombra, y se deja encima de la mesa. Al final se cuentan
todos, también en inglés. Y después se guardan diciéndolos otra vez.
Lo que hace que funcione es que hay una razón para hacerlo —la mochila hay
que prepararla de todas formas— y que el niño toca cada cosa mientras la nombra.
La variante que más gusta es al revés: el adulto dice una palabra en inglés y
el niño tiene que sacar ese objeto. Ahí ya no vale reconocer: hay que
entender.
Lo que se puede decir en clase
Hay un puñado de frases que se usan en cualquier clase de inglés y que conviene
tener antes de que hagan falta, porque quitan mucha vergüenza.
«I don't understand.» «Can you repeat, please?» «How do you say… in English?»
«I don't know.»
Son cuatro y valen para todo el curso. Un niño que puede decir que no ha
entendido participa; uno que no puede, se calla.
Merece practicarlas en casa como cualquier otra cosa, con la ventaja de que
se pueden usar en el mismo momento de aprenderlas — basta con contestarle en
inglés a algo y esperar.
Cuándo dejarlo
Este tema tiene un final natural y conviene reconocerlo: cuando el niño nombra
las diez cosas sin pensar y ya monta frases con ellas, está hecho.
Seguir añadiendo palabras —el compás, el rotulador fluorescente, la grapadora—
no aporta nada, porque son objetos que casi no usa y que se le van a olvidar.
Lo que sí conviene es no abandonarlo del todo: dejar las etiquetas de la mesa
y la silla puestas otro mes, y seguir preparando la mochila en inglés de vez en
cuando.
Un vocabulario se mantiene usándolo dos minutos a la semana; repasarlo en
sesiones cuando ya está aprendido es tiempo que rinde mucho menos que empezar el
tema siguiente.
Cómo practicarlo jugando
Inglés, palabra y dibujo une la palabra con la cosa sin pasar por el español.
Inglés, escucha y elige trabaja el oído antes que la letra, y Forma la palabra en inglés la escritura, cuando ya se sepa decir.
Cinco o diez minutos al día valen mucho más que media hora un sábado.
Qué imprimir
Las cosas del colegio en inglés trae el vocabulario con dibujo, caligrafía y emparejar, y las hojas están pensadas para días distintos.
Los colores en inglés es el complemento natural, porque juntando los dos temas salen frases enteras.
Y Crucigrama en inglés para cuando las palabras ya se sepan decir y toque reconocerlas escritas.
Lo esencial
El material escolar es el único vocabulario en inglés que el niño puede tocar mientras lo aprende, y eso lo hace rendir el doble. Diez palabras bastan, y lo que de verdad cambia las cosas es etiquetar los objetos —sin traducción al lado— y pasar a frases el mismo día. Combinarlo con los colores y los números que ya se saben es el ejercicio más rentable que existe y casi nadie lo hace.