Cuadrados mágicos de cuatro

Dieciséis casillas y una suma que se repite en diez líneas distintas. El escalón siguiente al de tres. Con respuestas.

8–9 años4 hojas A4PDFGratis
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4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Cuadrados mágicos de cuatro, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

El salto no es de tamaño, es de estrategia: con cuatro columnas hay que buscar cuál es la línea que solo tiene un hueco, y esa línea cambia cada vez.

Conviene ir marcando con lápiz flojo las líneas ya resueltas. Sin eso se repasan las mismas tres veces y se abandona por cansancio, no por dificultad.

Si se atasca del todo, dadle un número y que siga: el objetivo es que vea el método funcionando entero, aunque la primera vez sea con ayuda.

Qué desarrolla

  • Sumar
  • Restar
  • Concentración

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Cuadrados mágicos de cuatro»?

Está pensada para niños de 8–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Cuadrados mágicos de cuatro» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Cuadrados mágicos de cuatro»?

Trabaja sumar, restar, concentración. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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