Laberinto de las tablas difíciles

El camino pasa solo por los múltiplos de seis, de ocho o de nueve. Las tablas que más cuestan, repasadas para poder salir.

8–9 años6 hojas A4PDFGratis
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6 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Laberinto de las tablas difíciles, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Las tablas del 6, el 8 y el 9 son las que de verdad cuestan, y aquí se repasan treinta veces sin que sea un repaso: lo que se quiere es llegar a la salida.

Si duda con una casilla, que recite la tabla hasta pasarse. Es lento y está bien: con la repetición deja de hacer falta.

El camino es único y los números de fuera nunca cumplen la regla, así que se puede confiar: si la casilla no vale, por ahí no se pasa.

Qué desarrolla

  • Multiplicar
  • Concentración
  • Búsqueda visual

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Laberinto de las tablas difíciles»?

Está pensada para niños de 8–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 6 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Laberinto de las tablas difíciles» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Laberinto de las tablas difíciles»?

Trabaja multiplicar, concentración, búsqueda visual. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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