Pirámides al revés

El resultado está arriba y falta la base: para bajar hay que restar. La resta llega sin que nadie la anuncie. Con respuestas.

7–9 años4 hojas A4PDFGratis
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4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Pirámides al revés, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

Aquí se ve el techo y el ladrillo de la izquierda de cada fila. El de al lado sale restando: si arriba hay 70 y a la izquierda 33, el otro es 70 menos 33.

Cada fila se resuelve entera de izquierda a derecha antes de bajar a la siguiente. Si salta de fila se pierde: un ladrillo solo se puede sacar cuando ya están los dos datos que lo rodean.

Es la misma pirámide de sumar mirada del revés, y conviene decirlo en voz alta. Entender que restar es deshacer una suma vale más que cualquier hoja de restas sueltas.

Qué desarrolla

  • Restar
  • Sumar
  • Descomponer números

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Pirámides al revés»?

Está pensada para niños de 7–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Pirámides al revés» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Pirámides al revés»?

Trabaja restar, sumar, descomponer números. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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