Es probablemente la pregunta que más se repite entre padres españoles, y casi
siempre se formula igual: ¿a qué edad hay que empezar para que el niño hable
inglés de verdad?
La respuesta honesta es que la edad de empezar decide bastante menos que otras
dos cosas: cuánto inglés oye a la semana y durante cuántos años seguidos. Un niño
que empieza a los tres y lo deja a los cinco sabe menos que uno que empieza a los
seis y sigue hasta los doce. Y un niño que ve cinco minutos al día aprende más que
uno con una hora los sábados. Por eso lo primero que conviene montar es algo
sostenible y muy corto, del tipo de Inglés, escucha y elige: cinco minutos
de oído, todos los días.
Qué es cierto de «cuanto antes, mejor»
Hay una parte verdadera y conviene separarla del eslogan.
Lo que de verdad se aprovecha de empezar pronto es el oído. Un
niño pequeño distingue sonidos que un adulto ya no distingue, y reproduce sin
esfuerzo cosas que a nosotros nos cuestan — la diferencia entre ship y
sheep, o la vocal de bird, que no existe en español. Esa
sensibilidad se conserva mejor cuanto antes y más se use.
Lo que no se aprovecha especialmente es el vocabulario y la gramática. Ahí un
niño de ocho años aprende bastante más rápido que uno de cuatro, porque tiene más
memoria, más capacidad de comparar con su idioma y más paciencia.
De modo que la conclusión práctica no es «empezar cuanto antes con todo», sino
empezar pronto con el oído y dejar lo demás para cuando llegue.
Qué encaja en cada edad
De tres a cuatro. Solo oído y en ratos muy cortos. Canciones,
palabras sueltas de cosas que tiene delante, algún dibujo. No se le pide que
repita ni que traduzca. El objetivo entero es que el inglés le suene familiar, no
que sepa nada.
De cuatro a cinco. Empiezan a servir los juegos de palabra y
dibujo: se oye una palabra y se señala. Ocho palabras del mismo tema cada dos o
tres semanas es un ritmo que se sostiene años sin cansar a nadie.
De cinco a seis. Aparece la palabra escrita, y aquí conviene
un cuidado especial que contamos más abajo. Empiezan a funcionar las frases hechas
completas: what's your name, how are you, dichas enteras sin
analizarlas.
De seis a ocho. Ya se puede trabajar de forma más parecida a
como se estudia: leer palabras, escribirlas, agrupar por temas y hasta notar
alguna regularidad. Es la edad en que el ritmo puede subir sin que deje de ser
agradable.
El error de empezar por las letras
Es el más frecuente en casa y el que más cuesta deshacer.
Un niño español que ya lee ve cat y lo lee tal cual, con las letras que
ve. En español eso funciona casi siempre, así que nadie le corrige a tiempo. Y lo
que queda memorizado es una pronunciación inventada que después habrá que
borrar.
La regla que lo evita: primero el oído, después la letra. La
palabra se oye muchas veces antes de verla escrita, y cuando por fin aparece
escrita, el niño ya sabe cómo suena — así que lo que hace al leerla es reconocer
algo conocido, no descifrarlo.
Por eso Inglés, escucha y elige va
antes que cualquier otra cosa: ahí la palabra llega por el oído, dicha por un
hablante nativo, y no hay nada escrito que se pueda leer mal.
Cuánto tiempo y con qué frecuencia
Cinco o diez minutos al día valen bastante más que una hora los sábados, y esto
no es un tópico: el vocabulario se fija por repeticiones espaciadas, y todos los
días son seis oportunidades a la semana en lugar de una.
La cifra que importa mirar no es la de hoy sino la del año. Diez minutos
diarios son sesenta horas al año, y eso ya es una cantidad de contacto que se
nota. Una hora semanal son cincuenta y dos, repartidas de la peor manera posible.
Y una advertencia sobre las academias: una o dos horas a la semana con otros
diez niños es poco contacto para un idioma. No es que no sirvan; es que no
sustituyen lo de casa, y muchas veces se contratan pensando que sí.
Y si se empieza tarde
Muchas familias llegan a esto con el niño ya en Primaria y con la sensación de
haber perdido el tren. No es el caso, y conviene decirlo con claridad.
Un niño de ocho años que empieza de cero tiene ventajas que uno de cuatro no
tiene: aprende palabras mucho más rápido, entiende explicaciones, puede comparar
con su idioma y aguanta sesiones más largas. En un año alcanza un vocabulario que
al pequeño le habría llevado tres.
Lo que sí ha perdido es parte de la facilidad para los sonidos, y eso se nota
en el acento. Se compensa dándole mucho oído desde el principio —grabaciones,
dibujos, canciones— en lugar de empezar por lo escrito, que es la tentación
lógica con un niño que ya lee bien.
La conclusión práctica: no hay edad para llegar tarde, hay maneras de empezar
mal. Empezar por la letra escrita a los ocho años es la peor de todas.
Lo que no aporta casi nada
Traducir. Preguntarle «¿cómo se dice mesa?» convierte el inglés en un examen y
además le enseña a pasar por el español antes de hablar, que es exactamente lo que
no queremos.
Enseñar gramática. A los seis años no hace ninguna falta explicar el plural ni
el verbo to be. Las frases se aprenden enteras, como bloques, y la
gramática aparece sola mucho después.
Corregir la pronunciación todo el rato. Un niño que se siente vigilado al hablar
deja de hablar. Se repite bien lo que ha dicho mal, en tono normal, y se sigue.
Cómo practicarlo jugando
Los tres juegos de inglés hacen tres cosas distintas y el orden importa.
Inglés, escucha y elige es el
primero de todos: se oye la palabra y se toca el dibujo. Solo oído.
Inglés, palabra y dibujo añade la
palabra escrita, cuando ya suena bien en la cabeza.
Y Memoria en inglés junta las dos formas
en un memori: hay que emparejar la palabra con su dibujo, lo que obliga a sostener
las dos a la vez.
Para un adulto que no habla inglés y le da apuro pronunciar, la voz grabada
resuelve el problema entero — está contado en Inglés en casa sin saber inglés.
Qué imprimir
Los animales en inglés es el
tema con el que empezar: siete hojas con el vocabulario, la caligrafía, las letras
que faltan y unir dibujo con palabra.
Conviene usarlas en su sitio del proceso, que es después del oído. Un niño que
ha jugado dos semanas con las ocho palabras llega a la hoja reconociéndolas; uno
que empieza por la hoja se aprende ocho dibujos con letras debajo.
Qué palabras elegir y en qué orden está en Las primeras palabras en inglés.
Y cuando haga falta un tema que se practique solo, la comida en inglés: aparece tres
veces al día en la mesa, así que la repetición no hay que organizarla.
Lo esencial
La edad de empezar importa menos que la constancia: cinco o diez minutos
diarios durante años pesan más que empezar dos años antes y dejarlo. De empezar
pronto se aprovecha sobre todo el oído, no el vocabulario ni la gramática, que se
aprenden mejor más tarde. Antes de los cinco, solo escuchar; después, palabra y
dibujo; y la letra escrita siempre después de que la palabra suene bien en la
cabeza. Traducir, corregir la pronunciación a cada rato y explicar gramática no
aportan a estas edades.