Un niño que se sabe los números del uno al diez en inglés cree que quedan
noventa por aprender. En realidad quedan unos quince, y el resto se
construye.
Decírselo así, antes de empezar, cambia bastante cómo se enfrenta al tema:
no es una lista larguísima, es una regla y unas cuantas excepciones.
Dónde está lo difícil
Del once al veinte. Ahí es donde el inglés no sigue ninguna regla que sirva y hay que aprenderse las palabras una a una.
Eleven y twelve no se parecen a nada. Thirteen y fifteen se parecen a three y five, pero no del todo. Los demás sí son regulares: four-teen, six-teen, seven-teen.
Diez palabras de memoria, y ya está lo peor. Inglés, escucha y elige es donde se afianzan, porque van por el oído y no por la vista.
Conviene hacerlas en dos tandas: del once al quince primero, y del dieciséis al veinte después, que esas caen solas.
Las decenas, que tienen tres trampas
Twenty, thirty, forty, fifty, sixty, seventy, eighty, ninety. Casi todas se forman añadiendo -ty al número.
Pero tres no: thirty y no «threety», forty sin la u que sí lleva four, y fifty y no «fivety».
Son exactamente las mismas tres que ya fallaban en los adolescentes: three, four, five. Señalarlo ayuda, porque deja de ser azar.
Y a partir de ahí todo es regular, lo cual conviene celebrar: seventy, eighty, ninety no tienen ninguna sorpresa al oído. Al escribir, solo eighty pide cuidado: lleva una t, no dos.
Puestas en paralelo con los números del trece al diecinueve, las trampas se ven de un vistazo, porque son las mismas en las dos columnas:
Los números en inglés del 13 al 19 y las decenas hasta el 90
| Base | Con -teen | Con -ty | Ojo |
| two (2) | twelve (12) | twenty (20) | twelve no sigue la regla |
| three (3) | thirteen (13) | thirty (30) | thir- en las dos |
| four (4) | fourteen (14) | forty (40) | forty pierde la u |
| five (5) | fifteen (15) | fifty (50) | fif- en las dos |
| six (6) | sixteen (16) | sixty (60) | regular |
| seven (7) | seventeen (17) | seventy (70) | regular |
| eight (8) | eighteen (18) | eighty (80) | una sola t |
| nine (9) | nineteen (19) | ninety (90) | regular |
Y de ahí en adelante, se construye
Twenty-one, twenty-two, twenty-three. Se dice la decena, se pone un guion y se pone la unidad.
Es más regular que el español, donde hay que decir «veintiuno» pegado pero «treinta y uno» separado y con y.
Merece decirlo en voz alta: a partir del veinte, si sabes las decenas y sabes del uno al nueve, sabes todos los números hasta cien.
Ese momento —darse cuenta de que ochenta números salen de quince palabras— es de los que enganchan de verdad.
Thirteen y thirty, el error de oído
Es probablemente la confusión más común de todo el inglés y merece practicarse aparte.
Suenan parecido: la diferencia está en el final —«tiin» contra «ti»— y en dónde carga la voz. Thirteen carga al final, thirty al principio.
El ejercicio es de dos minutos y funciona: el adulto dice una de las dos y el niño señala el número escrito. Después al revés.
Lo mismo pasa con fourteen y forty, fifteen y fifty, y así hasta noventa. Con practicar dos pares, el oído aprende a buscar dónde está la diferencia.
Para qué sirven de verdad
Los números no son un tema para saberse: son una herramienta que se usa dentro de otras cosas, y si no se usan se olvidan en un mes.
La edad: «I am eight». El teléfono, dicho cifra a cifra. La hora. Cuántos años tiene alguien de la familia.
Y los precios, que son lo más útil de todo: mirar un precio y decirlo en inglés es un ejercicio de diez segundos que se puede hacer en cualquier tienda.
Contar escaleras, contar coches, contar lo que sea, pero en inglés. Eso es lo que mantiene vivo el vocabulario sin sesiones.
El orden en que conviene enseñarlo
Cinco años. Del uno al diez, oral y cantando.
Seis y siete. Del once al veinte, en dos tandas.
Ocho. Las decenas y la regla de construir. Y la pareja thirteen/thirty.
Nueve. Hasta cien sin apoyo, y los ordinales básicos: first, second, third.
No conviene adelantarse: sin los diez primeros automáticos, todo lo demás cuesta el triple. Está contado en Los números en inglés.
Lo que ayuda
Contar hacia atrás. Ten, nine, eight… Es mucho más difícil que hacia delante y demuestra que están de verdad.
Contar de diez en diez. Ten, twenty, thirty. Sirve para afianzar las decenas por separado.
Los dados y las cartas. Cualquier juego de mesa se puede jugar diciendo los números en inglés y no cuesta nada.
El bingo en inglés. Cantar los números en inglés convierte un juego de casa en un ejercicio de oído sin que lo parezca.
Los errores que se ven
Decir «threety» o «fivety». Ha aplicado la regla a las tres que no la siguen.
Confundir trece con treinta. Es de oído y hay que practicarlo en pareja, no por separado.
Leerlos a la española. Si ve «eight» antes de haberlo oído, sale una pronunciación que después cuesta meses.
Saberlos solo en orden. Un niño que cuenta del uno al veinte de carrerilla y no sabe decir «catorce» suelto no los sabe todavía.
Los números que ya sabe sin saberlo
Hay una manera de empezar el tema que da confianza en un minuto: enseñarle
cuántos números en inglés reconoce ya.
Los ha visto en camisetas, en videojuegos, en dibujos, en cuentas atrás.
«Three, two, one» lo sabe todo el mundo. Y en cuanto se le dice que «seven» es
siete, cae que lo había oído mil veces.
Ese arranque importa porque el tema parece grande y desanima. Ver que ya se
tienen ocho o diez sin haber estudiado nada cambia la actitud con la que se
sienta.
Y da pie a un juego útil: buscar números en inglés por casa, en las cajas, en
la ropa, en cualquier pantalla. Están por todas partes.
Cuando el número se usa para algo
Merece la pena distinguir dos cosas que se confunden: saber contar y saber
usar un número.
Contar del uno al veinte es una retahíla y se aprende como una canción. Decir
«I am eight» o «I have three books» exige sacar el número de la fila y ponerlo
en su sitio, que es bastante más difícil.
Por eso conviene preguntar números sueltos y desordenados desde el principio:
¿cómo se dice catorce? ¿y treinta y dos? Si hay que contar desde el uno para
llegar, todavía es una canción.
La prueba definitiva es contar hacia atrás. Ahí la retahíla no vale y solo
funciona si cada número existe por su cuenta.
Los ordinales, que llegan después
Hacia los nueve años aparece otra serie que conviene tener aunque sea a medias:
first, second, third.
Los tres primeros son irregulares y hay que aprenderlos. Del cuarto en
adelante es casi todo regular: fourth, fifth, sixth, y así con el -th al final.
Se usan poco al hablar pero salen en cualquier sitio: los pisos de un
edificio, las fechas, el orden de una carrera.
Con los tres primeros y la regla del -th ya se apaña, y no merece más de dos
sesiones a esta edad.
Cómo practicarlo jugando
Inglés, escucha y elige trabaja el oído, que es donde están casi todos los problemas de este tema.
Memoria en inglés repite sin que parezca repetición, y Inglés, palabra y dibujo une la cifra con la palabra.
Cinco minutos. Y contar algo en inglés al día, aunque sean los peldaños de la escalera.
Para oír la diferencia entre thirteen y thirty sin leer, Números en inglés dice el número y hay que tocar la cifra.
Qué imprimir
Contar hasta 100 en inglés cubre del once al veinte y las decenas hasta cien, con la cifra, la palabra y el equivalente en español debajo.
Los números en inglés es el paso previo y conviene tenerlo automático antes de empezar.
Y Sopa de letras en inglés para reconocer las palabras escritas, cuando ya se sepan decir.
Lo esencial
Después del veinte el inglés es más regular que el español: decena, guion, unidad. Lo irregular está antes —del once al veinte— y son diez palabras de memoria. Las decenas tienen tres trampas y son las tres de siempre: thirty, forty y fifty. Y la confusión que hay que practicar aparte es thirteen contra thirty, porque es de oído y no se arregla mirando la palabra escrita.