Después de la canción del abecedario, lo segundo que se enseña en cualquier
casa española que empieza con el inglés es contar hasta diez. Es fácil, suena
bien y en una semana el niño lo suelta entero.
Y pasa lo mismo que con el abecedario: sabe decirlo y no sabe usarlo. Puesto
delante de cuatro manzanas, no dice «four» — vuelve a arrancar desde «one». Lo
que ha aprendido es una cantinela, y una cantinela no sirve para contar. Las
palabras que sí se pueden usar desde el primer día son otras: las de cosas que
tiene delante, que es lo que trabaja Inglés, escucha y elige.
Por qué los números se quedan tan mal
Tres razones concretas, y ninguna tiene que ver con la dificultad.
No tienen dibujo propio. «Cat» se cuelga de un gato y ahí se
queda. «Seven» no se cuelga de nada: siete no es una cosa que se pueda enseñar en
una tarjeta. Se pueden dibujar siete puntos, y entonces lo que el niño mira son
puntos, no el número.
Suenan parecidos entre sí. Six y seven,
thirteen y thirty, fourteen y forty. Un grupo
de palabras que se parecen tanto entre ellas es de lo más difícil de fijar,
porque cada una interfiere con las vecinas.
Se aprenden en cadena. Y esa es la trampa. Aprendidos como
serie, los números solo se recuperan en orden: para saber cuál es el «seven» hay
que llegar contando desde «one». Un niño puede tardar cuatro segundos en decir un
número que supuestamente sabe.
El mismo problema que en español
Merece la pena verlo así porque aclara todo: recitar la serie y contar cosas
son dos habilidades distintas, y esto ya pasa en la lengua materna. Un niño
español de tres años dice «uno, dos, tres… diez» de carrerilla y no sabe cuántas
galletas hay en la mesa.
En español eso se resuelve con el tiempo y con mucho contar objetos reales —
está contado en Contar no es recitar. En
inglés no hay ese uso diario, así que la cantinela se queda para siempre en
cantinela salvo que se haga algo a propósito.
Y hay un matiz importante: el niño ya sabe contar. No hace falta enseñarle qué
es una cantidad, eso ya lo tiene en su idioma. Lo único que falta son otras
palabras para lo mismo — y eso es bastante más fácil, si se hace cuando toca.
Cuándo introducirlos
Dos condiciones, y las dos importan.
Que cuente objetos de verdad en español hasta diez, con los cuatro principios
del conteo puestos: una palabra por cosa, la última palabra es el total. Si eso no
está, los números ingleses se aprenden sobre nada.
Y que ya tenga un puñado de palabras inglesas asentadas —dos o tres temas, unas
veinticinco palabras—. Los números como primer tema son el peor arranque
posible: no se pueden dibujar, no se usan y se parecen entre sí.
En la práctica eso cae hacia los cinco o seis años, después de los animales,
los colores y la comida. Y a esa edad, además, entran en una semana.
Cómo se enseñan para que sirvan
Fuera de orden desde el primer día. Se enseñan tres o cuatro
sueltos —three, five, eight— y se preguntan salteados.
Nunca en fila. El objetivo es exactamente lo contrario de la cantinela.
Con cosas que contar. «How many?» delante de tres coches, dos
galletas, cinco dedos. El número tiene que salir de una cantidad y no de una
lista.
Con la mano. Enseñar cinco dedos y decir «five» une la palabra
a algo que el niño lleva encima y puede comprobar. Es el mejor material de números
que existe y siempre está disponible.
Del uno al cinco primero, y semanas después del seis al diez.
Meter los diez de golpe garantiza que six y seven se crucen.
Los que vienen después y sus trampas
Del once al veinte hay dos cosas que conviene saber para no extrañarse.
Eleven y twelve no se parecen a nada: son irregulares y se
aprenden sueltos, como dos palabras más. A partir del trece aparece el patrón
—thir-teen, four-teen— y ahí sí se puede enseñar la regla, que
un niño de seis años capta enseguida.
Y las decenas traen la confusión clásica: thirteen y thirty,
fifteen y fifty. Se distinguen por dónde suena fuerte y por el
final, y eso pide oído. No es un tema de los cinco años: va bien hacia los ocho,
cuando el niño ya distingue sílabas fuertes en su propio idioma.
Para qué se usan de verdad a esta edad
Conviene tener claro qué esperamos, porque marca cuánto esfuerzo merece la
pena. Un niño de seis años no va a hacer cuentas en inglés ni falta que hace.
Lo que sí va a usar son tres cosas. Decir cuántos años tiene —I'm
six—, que es la frase más útil de todo el tema. Contar cosas en un juego,
cuando el juego va en inglés. Y entender cuando alguien le dice cuántos hay o
cuántos faltan.
Nada de eso pide los veinte primeros números: con los diez primeros bien
puestos está cubierto un par de años. De ahí que no compense pelearse con el
eleven a los cinco.
La trampa de las canciones de contar
Están por todas partes y merecen una advertencia, porque son justo lo que
refuerza el problema.
Una canción de contar es una cadena con música, o sea la cantinela elevada al
cuadrado: el niño no puede sacar un número de ahí sin cantar los anteriores. Sirve
para que el inglés le suene y no para que sepa números.
Lo que sí funciona de las canciones son las de contar hacia atrás
—cinco monitos, cinco patitos— porque cada estrofa quita uno y la cantidad cambia
de verdad delante del niño. Ahí el número significa algo, y por eso esas se quedan
mejor.
Cómo practicarlo jugando
Inglés, escucha y elige sigue
siendo la base: se oye el número y hay que señalar la cantidad, que es justo lo
que la cantinela no entrena.
Memoria en inglés obliga a recuperar
la palabra fuera de orden, que es la otra mitad del problema: en un memori nadie
va del uno al diez.
Y para el niño al que le falta la base —contar cosas de verdad, en su propio
idioma—, A contar antes que cualquier cosa en
inglés. Sin eso, los números ingleses no tienen dónde apoyarse.
Qué imprimir
Para el inglés, los temas que sí funcionan de entrada: los animales y los colores. Los números vienen
detrás, y para entonces el niño ya tiene el hábito montado.
Cuando llegue ese momento —de seis a ocho años, con dos o tres temas con
dibujo ya asentados—, Los números
en inglés. Va del uno al diez, con dibujo, palabra y traducción, y la hoja
de las letras que faltan es la que de verdad enseña: obliga a recuperar la
palabra en vez de reconocerla.
La manera de usarla es preguntando siempre en desorden. Del uno al diez
seguidos salen siempre; salteados se ve lo que hay, y es lo que hace falta para
usarlos de verdad.
Y para la base en español, Contar hasta 10. Puede parecer que
no pinta nada en un artículo de inglés, y es exactamente al revés: un niño que
cuenta bien en su idioma aprende los números ingleses en una semana; uno que no,
memoriza una canción.
Qué palabras van primero y en qué orden está en Las primeras palabras en inglés.
Lo esencial
Contar en inglés se enseña de los primeros y se queda de los peores: no tienen
dibujo propio, suenan parecidos entre sí y se aprenden en cadena, así que solo se
recuperan en orden. Conviene esperar a que el niño cuente objetos de verdad en
español y tenga dos o tres temas ingleses asentados — hacia los cinco o seis años.
Se enseñan salteados desde el primer día, con cosas que contar y con los dedos,
del uno al cinco primero. Y las decenas frente a los «-teen» se dejan para los
ocho.