Grafomotricidad

Copiar lo que primero se ha dicho

Por El equipo de Kodomi Club · 10 de septiembre de 2026 · 7 min

Copiar lo que primero se ha dicho

El orden es el revés del que sale solo: primero se dice deprisa y después se copia despacio. Por qué funciona.

El orden importa y es el revés del que sale solo: primero se dice y después se escribe. Un trabalenguas dicho tres veces deja la frase en el oído.

Y copiar algo que ya suena en la cabeza sale mucho mejor, igual que trazar una letra que ya se ha dicho en Trazar letras.

Decir primero, escribir después

Copiar es una tarea doble: hay que leer y hay que escribir. Si la frase ya está en la cabeza, la mitad del trabajo está hecho antes de coger el lápiz.

Por eso se dice tres veces en voz alta antes de escribir, y no como adorno: es un paso del ejercicio.

Se nota en el resultado: menos saltos de palabra y menos letras cambiadas.

Empezar despacio y acelerar

El trabalenguas se dice primero muy despacio y bien pronunciado, y solo después se acelera. Empezar deprisa no entrena nada.

Es un juego, se falla y da risa, y esa risa es lo que hace que el niño repita veinte veces unas sílabas difíciles sin que nadie se lo pida.

Esa repetición voluntaria es exactamente lo que entrena el habla.

Mirar el modelo entero

Al copiar hay que mirar la frase completa y no letra a letra. Con sílabas parecidas —tra, tre, tri— la vista tiene que ir por delante de la mano.

Copiar letra a letra produce el error clásico: se salta un trozo o se repite uno.

Conviene tapar el modelo después de leerlo y escribir de memoria un trozo corto, que es el paso siguiente.

Sílabas que se traban

Cada trabalenguas está construido sobre un sonido: las erres, las tr, las pl, las eses seguidas. No son frases al azar.

Decir ese sonido suelto tres o cuatro veces antes de la frase entera es lo que hace que después salga.

Y saber cuál es el sonido de la hoja convierte el juego en un ejercicio con objetivo.

La erre es la más lenta

La erre múltiple es de los últimos sonidos que se colocan, y a los seis años es normal que todavía no esté del todo.

Un trabalenguas de erres a esa edad se dice como se puede, y eso está bien: lo que hace es dar práctica sin que sea una corrección.

Si la erre no sale de ninguna manera a los seis o siete, eso se comenta en el colegio y no se resuelve con trabalenguas.

Copiar despacio

La velocidad al copiar la marca la letra, no el reloj. Estos textos tienen palabras largas y son justo donde se descuida el final de la palabra.

Tres líneas bien copiadas valen más que la hoja entera a medias, y conviene decirlo antes de empezar.

Se puede parar a mitad y seguir otro día sin que pase nada.

En pauta y con margen

Los renglones dobles mantienen el tamaño de la letra, que es lo primero que se pierde cuando la frase es larga.

Y el margen izquierdo marcado con una raya evita que cada línea empiece en un sitio distinto.

Dos detalles de treinta segundos que cambian el aspecto de la hoja.

Aprenderlo de memoria

Un trabalenguas copiado dos veces se queda casi aprendido, y decirlo entero de memoria delante de alguien es un pequeño número que gusta hacer.

Esa memorización no es un objetivo escolar y sí es una manera excelente de trabajar la memoria auditiva.

Y da algo que enseñar a los abuelos, que es un motor potente.

Cambiar una palabra

Después de copiarlo, inventar una versión propia: «tres tristes tigres» pasa a ser «tres tristes topos» y hay que rehacer el resto.

Ahí se trabaja el sonido a propósito y con creatividad, que es más difícil de lo que parece.

Los que salen mal también valen: se dicen y se ve por qué no funcionan.

No es un ejercicio de logopedia

Un trabalenguas da práctica de articulación y no corrige un problema de habla. Son cosas distintas y conviene no confundirlas.

Si un sonido no está a la edad esperada, lo que hace falta es una valoración, no más trabalenguas.

Con esa distinción clara, el trabalenguas vuelve a ser lo que es: un juego con la lengua.

Grabarse y escucharse

Con el móvil, grabar el trabalenguas y volver a oírlo es un ejercicio que engancha muchísimo y que da información inmediata.

Oírse a uno mismo es raro y útil: se notan cosas que no se notan al hablar.

Y comparar la grabación del lunes con la del viernes hace visible el progreso.

Con hermanos funciona mejor

Por turnos, y gana quien lo diga tres veces seguidas sin equivocarse. La competición aquí no molesta porque el fallo es gracioso y no humillante.

Y los adultos también fallan, que es lo que iguala la mesa.

Diez minutos de esto valen por media hoja de caligrafía en ganas de escribirlo después.

Cuánto por sesión

Un trabalenguas: decirlo, copiarlo y volverlo a decir. Diez o quince minutos.

Cuatro sesiones cubren las cuatro hojas y dejan cuatro textos aprendidos.

Repetir el mismo a la semana siguiente es mejor que buscar uno nuevo.

Dónde se descuida la letra

Siempre en el mismo sitio: al final de la palabra larga y al final del renglón. Con trabalenguas, que tienen palabras largas, se ve clarísimo.

Señalarlo una vez —«mira dónde se te cae la letra»— y volver a mirarlo al final de la hoja siguiente es toda la corrección que hace falta.

Es más útil que corregir letra por letra en toda la página.

Antes de esto

Hace falta escribir en pauta con soltura y leer una frase de corrido, porque copiar palabra a palabra sin leer no sirve.

También ayuda haber copiado frases cortas antes: aquí las frases son largas y con palabras difíciles.

Con los más pequeños se dice el trabalenguas y se copia solo una línea.

Qué edad

Diciéndolos y copiando una línea, a los cinco o seis.

Copiando los cuatro versos, a los siete u ocho.

Inventando versiones propias, a los nueve o diez.

Los errores del adulto

Hacer copiar antes de decir. Corregir la pronunciación en mitad del juego. Y elegir un trabalenguas demasiado largo para empezar.

El orden decir-copiar-decir es lo único que hay que respetar; lo demás se ajusta sobre la marcha.

Y conviene decirlos también uno mismo, y fallar, que es la parte que más gracia hace.

Antes y después de esto

Los trabalenguas y las adivinanzas están en adivinanzas y trabalenguas, y la técnica de copiar, en copiar bien una frase. Los más difíciles, en trabalenguas que no salen.

Cómo practicarlo jugando

Trazar letras mantiene el trazo a punto para que copiar no sea un esfuerzo doble.

Leer por sílabas y Cuántas sílabas trabajan los trozos que estos textos repiten.

Qué imprimir

Copiar un trabalenguas trae cuatro hojas de pauta con los clásicos, en trozos cortos.

Para decirlos sin copiarlos, Trabalenguas. Y para copiar un texto seguido, Copiar un texto corto.

Lo esencial

  • Primero se dice tres veces y después se copia: el oído hace media tarea.
  • Se empieza muy despacio y se acelera; empezar rápido no entrena nada.
  • Se mira el modelo entero, no letra a letra: la vista va por delante de la mano.
  • Cada texto está construido sobre un sonido, y ese sonido se practica suelto antes.
  • No es logopedia: si un sonido falta a su edad, eso se consulta aparte.

Para practicarlo jugando

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