Cortar con tijeras es de las cosas más completas que hace una mano pequeña: las dos manos hacen trabajos distintos a la vez, y encima uno de los dos es abrir y cerrar con un ritmo constante. Por eso cuesta y por eso enseña tanto.
Y la primera vez se decide con dos detalles que no parecen importantes: qué tijera se le da y qué papel se le pone delante. Lo que se corta después —figuras, siluetas, simetrías como las de Simetría— viene solo si esos dos aciertan.
Qué tijera
De punta redonda, pequeña, de metal y que corte de verdad. Las tijeras de plástico que no cortan son la causa número uno de que un niño abandone: aprieta, el papel se dobla y no pasa nada.
El tamaño importa: si el anillo es demasiado grande, el pulgar no hace fuerza y la tijera se ladea. Hay tijeras infantiles con muelle que se abren solas, y con niños a los que les cuesta abrir van muy bien los primeros meses.
Para zurdos hacen falta tijeras de zurdo de verdad, no unas simétricas. En una tijera diestra usada con la izquierda, la hoja de arriba tapa la línea de corte y el niño no ve por dónde va.
Cómo se sujetan
Pulgar arriba, dedos abajo y el codo pegado al cuerpo. La regla que se dice en voz alta es «el pulgar mira al techo», y con eso se corrige el noventa por ciento de las posturas raras.
La otra mano sujeta el papel y es la que se olvida siempre. A los tres años se queda colgando, y entonces el papel se mueve y el corte se va.
Y hay una regla de oro que ahorra mucho: el papel se gira, la tijera no. Para seguir una curva hay que mover la mano que sujeta, no torcer la muñeca que corta.
Qué se corta primero
Tiras estrechas de papel: un corte y ya está. Es el primer éxito y llega en el primer intento, porque no hace falta seguir ninguna línea.
Después, tiras anchas con rayas marcadas. Aquí ya hay que seguir algo, pero en línea recta y corta. Es el escalón donde se pasa más tiempo del que se espera, y no pasa nada.
Y después los flecos, que son cortes que no llegan al borde. Frenar antes de una raya es bastante más difícil que cortar hasta el final, y es la habilidad que después permite recortar por dentro de un dibujo.
La curva y la esquina
Una curva larga se corta girando el papel poco a poco con la mano de apoyo, sin dejar de abrir y cerrar. Se explica una vez y se practica con un círculo grande.
Las esquinas son otra cosa: hay que parar, sacar la tijera, girar el papel y volver a entrar. Muchos niños intentan doblar la esquina sin parar y se comen el pico.
Ninguna de las dos sale a los tres años, y las dos salen hacia los cinco si se han hecho suficientes rectas antes. Es un orden que no se puede saltar.
El papel también decide
El folio normal es blando y se dobla en la tijera. La cartulina fina es bastante más fácil de cortar limpio y da mejor resultado con la misma habilidad.
Lo que no funciona es papel de revista o papel muy fino: se arruga, se rasga y el niño cree que ha hecho algo mal cuando el problema es el material.
Y conviene que la tira sea corta. Una tira larguísima obliga a recolocar la mano cuatro veces, y cada recolocación es una ocasión de torcerse.
Que sirva para algo
Recortar por recortar se abandona a la tercera hoja. Recortar para hacer una guirnalda, para tener tarjetas o para pegar un collage se termina siempre.
Por eso conviene tener decidido antes qué se hace con lo cortado: las tiras se convierten en tarjetas para un juego, los banderines se cuelgan, los flecos se pegan como hierba en un dibujo.
Es el mismo principio de casi todo a esta edad: la tarea con un final visible se completa, y la que no lo tiene se abandona a la mitad sin ningún drama.
Seguridad sin dramatizar
Tijeras de punta redonda, sentado, en la mesa y con un adulto en la habitación. Con eso ya está: no hace falta convertirlo en una ceremonia de peligro.
Las dos normas que sí se dicen son concretas: no se anda con las tijeras en la mano y no se corta nada que no sea papel. La segunda hay que repetirla, porque el pelo y la ropa son tentaciones reales a los cuatro años.
Y conviene que tengan su sitio y que el niño las coja y las guarde él. Un material que se saca y se guarda solo se usa con más cuidado que uno que aparece y desaparece de un cajón cerrado.
Cuánto se tarda
Desde el primer corte hasta recortar una figura entera con curvas pasan uno o dos años, y eso es normal. Es una habilidad que crece despacio y a base de ratos cortos.
Cinco minutos dos veces por semana rinden más que media hora un domingo. La mano se cansa, y una mano cansada corta peor y deja peor recuerdo.
Si a los cinco años sigue sin poder seguir una raya recta, conviene mirar antes otras cosas: cómo abre y cierra unas pinzas de la ropa, si puede apretar una pelota blanda, si la otra mano ayuda. Casi siempre el problema está ahí y no en la tijera.
Recortar doblado
Hay un truco que multiplica el resultado sin subir la dificultad: doblar el papel por la mitad y cortar sólo una parte. Al abrirlo aparece la figura entera y simétrica.
Con eso salen corazones, mariposas y árboles a una edad en la que recortar la silueta completa sería imposible. Y de paso el niño ve la simetría funcionando: ha cortado la mitad y tiene las dos.
El papel doblado es además más rígido y se corta mejor que una hoja suelta. Es de esas cosas que parecen un adorno del ejercicio y en realidad lo hacen más fácil.
Antes y después de esto
Cuándo y cómo se empieza está en recortar con tijeras, y el trabajo de mano previo, en plastilina, pinzas y fuerza de mano.
Lo que se hace con lo recortado está en pegar antes que dibujar. Y para recortar una silueta completa, recortar una figura entera.
Cómo practicarlo jugando
Simetría prepara la idea de las dos mitades que después se recortan dobladas.
¿Qué figura es? asienta las formas que hay que seguir con la tijera, y Colorea como el modelo trabaja el paso previo de colorear antes de cortar.
Qué imprimir
Recortar en línea recta es la hoja de las primeras tijeras: tiras, banderines y flecos.
Recortar por la línea sube un escalón y Recortar figuras da el paso a las curvas.
Lo esencial
- Una tijera que no corta es la causa número uno de que se abandone.
- El pulgar mira al techo y la otra mano sujeta el papel.
- El papel se gira, la tijera no: es la regla que resuelve las curvas.
- Tiras, después rayas rectas, después flecos: frenar antes del borde es lo difícil.
- Recortar para algo se termina; recortar por recortar se abandona.