Un niño estudia diez palabras de inglés el martes, las sabe el miércoles y
el lunes siguiente se acuerda de cuatro. La conclusión habitual es que no ha
estudiado bien. Casi siempre es otra cosa: las ha visto pocas veces.
El vocabulario de una lengua extranjera necesita encuentros repetidos y
espaciados, y una lista estudiada de una sentada da un solo encuentro largo.
Ver la palabra escrita junto a su dibujo muchas veces es lo que hace Inglés: palabra y dibujo.
Espaciado, no concentrado
Diez palabras vistas cinco veces en cinco días se quedan. Las mismas diez
vistas veinticinco veces en una tarde, no.
Suena raro y es de las cosas mejor establecidas sobre cómo funciona
recordar: el olvido parcial entre repasos es parte del mecanismo, no un fallo
del método.
La consecuencia práctica es sencilla: cinco minutos al día valen más que
media hora un día. Y eso obliga a tener formatos cortos disponibles, porque
media hora se organiza una vez y cinco minutos hay que poder hacerlos sin
preparar nada.
Por qué el memori funciona aquí
Una baraja donde cada palabra inglesa tiene que emparejarse con la española
da, en una sola partida, treinta encuentros con el vocabulario. Y llegan
repartidos: la misma carta se levanta tres o cuatro veces, separada por
minutos.
Es exactamente la forma de repetición que consolida, y se consigue sin
pedirla. El niño no está repasando: está intentando ganar.
Además, cada vez que levanta dos cartas tiene que traducir para saber si
hacen pareja. La traducción no es un ejercicio añadido: es la mecánica del
juego.
Decirlo en voz alta
La regla que multiplica el valor y no cuesta nada: al levantar una carta,
decir la palabra inglesa en voz alta.
La pronunciación se aprende de oírla y de decirla, no de verla escrita. Y
en inglés eso es especialmente cierto, porque la escritura y el sonido no se
corresponden como en español.
Si un adulto que sepa pronunciar está en la partida, mejor: la repite bien
sin corregir y el niño la ajusta solo. La corrección explícita a esta edad
suele conseguir que hable menos.
Palabras que no se parecen a nada
Al elegir qué meter en la baraja, conviene mezclar dos tipos. Palabras que
se parecen al español —hospital, animal, chocolate— y palabras que no se
parecen en nada: dog, house, water.
Las primeras dan confianza y se aprenden solas. Las segundas son las que
necesitan las repeticiones, y son las que conviene que estén en el juego.
Seis parejas por baraja es lo razonable. Con doce cartas boca abajo, la
partida dura diez minutos, que es lo que se aguanta con atención.
Con dibujo o con la palabra española
Dos versiones y no son iguales. Emparejar la palabra inglesa con un dibujo
enseña la palabra directamente asociada a la cosa, sin pasar por el español.
Es lo ideal.
Emparejarla con la palabra española obliga a traducir, que es un paso más y
también más fácil de preparar. Y tiene una ventaja: se practica la lectura de
las dos lenguas a la vez.
Con niños que empiezan, mejor dibujo. Con niños que ya leen bien en las
dos, la traducción va bien y además prepara para el diccionario.
Empezar con la mitad
Doce cartas boca abajo son muchas para la memoria de un niño de siete años,
y una partida que se alarga se vuelve frustrante.
Se empieza con seis —tres parejas— y se sube cuando salgan sin agobio. La
dificultad de memoria y la de vocabulario se suman, y conviene no meter las
dos al máximo a la vez.
Una variante que ayuda: dejar las cartas boca arriba un minuto antes de
empezar. Quita dificultad de memoria y deja intacta la de idioma.
Los campos temáticos
El vocabulario se recupera mucho mejor si se guarda agrupado: los colores
juntos, los animales juntos, la comida junta.
Por eso conviene que cada baraja sea de un tema, y no una mezcla. Seis
palabras de la casa forman una red pequeña; seis palabras sin relación son
seis cosas sueltas.
Y permite aprovechar lo que estén dando en clase: si esta semana toca la
ropa, una baraja de ropa es repaso sin que lo parezca.
El repaso que no se prepara
Además del juego, lo que más rinde es nombrar cosas en inglés durante el
día, sin lección: al vestirse, al poner la mesa, al mirar por la ventana.
No hace falta saber mucho inglés para eso. Cinco palabras al día, siempre
las mismas durante una semana, dan treinta y cinco encuentros sin dedicarles
un minuto.
Es el mismo principio que con el vocabulario en español, y está contado en
el artículo sobre las primeras
palabras: lo que se nombra se aprende.
Escuchar antes que leer
Una advertencia con el material escrito: si el niño lee «house» y lo
pronuncia como se escribe, esa pronunciación se le queda y después cuesta
quitarla.
Conviene que haya oído la palabra antes de verla escrita, o al menos a la
vez. Los juegos con voz —Inglés: escucha y elige— sirven
para eso, y también cualquier canción o vídeo corto.
Con las cartas del memori, basta con que un adulto las lea en voz alta la
primera vez que se sacan.
Guardar y volver
Un juego recortable se usa muchas veces si se guarda. Un sobre por tema,
con el nombre escrito, y una caja donde vivan todos.
Y conviene volver a una baraja vieja cada pocas semanas. Ahí es donde se
ve qué se ha quedado, y donde las palabras que estaban a medias terminan de
fijarse.
El inglés que se oye antes de estudiarlo
Hay una fuente de repeticiones que no cuesta ninguna preparación: las
canciones y los vídeos cortos.
Una canción escuchada veinte veces mete veinte encuentros con las mismas
diez palabras, con el sonido correcto y sin ningún esfuerzo. Es exactamente
el tipo de repetición espaciada que hace falta.
No sustituye al trabajo con vocabulario, porque en una canción no se sabe
qué significa cada palabra. Pero prepara el oído, y cuando esas palabras
aparezcan en una baraja, ya suenan a algo.
Cuántas palabras a la vez
Seis por baraja y unas diez por semana es un ritmo razonable a los siete u
ocho años. Más produce la sensación de que se olvidan todas.
Y conviene volver: una baraja vieja sacada al mes siguiente enseña cuáles
se quedaron. Las que no, vuelven a la baraja activa; las que sí, se retiran y
dejan sitio.
Cómo practicarlo jugando
Memoria en inglés es la versión en
pantalla de este mismo juego, con la palabra pronunciada.
Inglés: palabra y dibujo
asocia la palabra escrita con la cosa, y Inglés: escucha y elige entra por el
oído, que es por donde conviene empezar.
Qué imprimir
El Memori de palabras
en inglés trae seis parejas para recortar, con la palabra inglesa y la
española.
Para vocabulario por temas, Animales en inglés y La casa en inglés. Y para buscar
palabras, la Sopa de letras
en inglés.
Lo esencial
- El vocabulario se olvida por pocos encuentros, no por mal método. Cinco
minutos al día valen más que media hora un día.
- Un memori da treinta encuentros por partida, repartidos por minutos, y sin
que nadie pida un repaso.
- Decir la palabra en voz alta al levantar la carta: la pronunciación se
aprende de oírla y de decirla.
- Una baraja por tema. Seis palabras del mismo campo forman una red; seis
sueltas son seis cosas sueltas.
- Que haya oído la palabra antes de verla escrita, o la pronunciación
inventada se queda.