Un niño puede saber doscientas palabras y quedarse mudo delante de alguien que le habla en inglés, simplemente porque no sabe cómo empezar. Las fórmulas de saludo resuelven eso antes que cualquier gramática.
Son ocho o diez frases que no hay que analizar: se aprenden enteras y se usan enteras. Los juegos de repetición y memoria, como Memoria en inglés, sirven para que suenen muchas veces hasta que salgan solas.
Las que hacen falta el primer día
«Hello», «hi», «goodbye», «bye» y «see you» cubren el noventa por ciento de las situaciones de un niño. Con esas cinco ya puede abrir y cerrar cualquier encuentro.
Después vienen las de la hora del día: «good morning», «good afternoon», «good night». Son fáciles de aprender y tienen la ventaja de enseñar de paso cómo se parte el día en inglés.
Y conviene añadir pronto «please» y «thank you», que no son saludos pero funcionan igual: se dicen enteras, sin pensar, y evitan la mitad de los apuros.
Frases hechas, no gramática
«How are you?» no se enseña explicando qué es cada palabra. Se enseña como un bloque, igual que un niño español aprende «¿qué tal?» sin saber de dónde sale ese «tal».
Analizarlas demasiado pronto lo estropea: la frase se rompe en piezas y deja de estar disponible cuando hace falta decirla deprisa.
Tiempo después, cuando aparezca el verbo «to be» en clase, el niño reconocerá el «are» de una frase que lleva dos años diciendo. Ese reconocimiento vale más que haberlo explicado antes.
Cuándo se usa cada una
«Good morning» va hasta el mediodía; «good afternoon», hasta que empieza a oscurecer; «good evening» a partir de ahí. Y «good night» se usa casi siempre al despedirse, no al llegar.
Esa última es la que más se confunde, porque en español «buenas noches» sirve para las dos cosas. Merece una frase explícita: en inglés se dice al final, cuando alguien se va a dormir.
Y «good day» prácticamente no se usa, aunque aparezca en los libros viejos. Conviene decirlo, porque un niño que lo suelte en una clase va a notar la reacción.
«Hi» y «bye» son informales; «hello» y «goodbye», neutras; «good morning» ya es más formal. Un niño de siete años puede manejar esa escala perfectamente si se le da con ejemplos.
La regla práctica es sencilla: con amigos, las cortas; con adultos que no conoce, las largas. Es la misma distinción que ya hace en español entre «hola» y «buenos días».
Y hay un matiz cultural que se agradece conocer: la pregunta «how are you?» al saludar no siempre espera un informe. Muchas veces se contesta con «fine, thanks» y se sigue.
Contestar sin quedarse en blanco
Lo que más bloquea no es saludar, es responder. Por eso conviene practicar las respuestas tanto como las preguntas: «fine, thanks», «very well», «not very good».
Se ensaya por parejas, alternando papeles, con cinco intercambios seguidos. En dos minutos deja de ser una frase de libro y pasa a ser algo que se dice sin pensar.
Y conviene tener preparada la frase de emergencia: «sorry, I don't understand». Poder decir eso cambia por completo la actitud de un niño delante de alguien que le habla en otro idioma.
Las despedidas que dicen cuándo
«See you tomorrow», «see you later», «see you on Monday». Son las que suenan naturales y las que además repasan los días de la semana sin ejercicio ninguno.
Aprenderlas como plantilla —«see you» más un tiempo— es más rentable que aprender cada una por separado. Una plantilla con hueco se rellena con lo que se sepa.
Es también la primera vez que el niño ve que en inglés hay una preposición para los días: «on Monday». No hace falta explicarla; basta con que salga siempre junta.
Dónde practicarlo de verdad
En casa, con el saludo del desayuno y la despedida de la noche. Dos frases al día, todos los días, dan más resultado que una sesión larga al mes.
La condición es que sea siempre igual y siempre a la misma hora. Un saludo en inglés que aparece de vez en cuando no se convierte en costumbre y acaba dando pereza.
Y funciona muy bien con muñecos o con marionetas para los más pequeños: se hacen saludar entre ellos, y el niño dice las dos partes del diálogo sin sentirse examinado.
Lo que viene justo después del saludo
Un saludo abre una conversación que después hay que sostener dos frases más, y conviene tenerlas preparadas: el nombre, la edad y de dónde se es. Con eso el encuentro completo ya se puede.
«What's your name?» y «My name is...» se aprenden en pareja, preguntando y contestando por turnos. Y el nombre casi siempre hay que deletrearlo, así que el abecedario en inglés deja de ser un ejercicio abstracto.
La secuencia entera —saludo, nombre, edad, despedida— cabe en seis frases y se puede ensayar en cinco minutos. Un niño que la tiene se maneja en un campamento o en una clase con profesor extranjero sin pasarlo mal.
El gesto que acompaña
Merece la pena comentar que el saludo va con algo más que palabras: mirar a la cara, la mano si es un adulto, un gesto corto si es un niño. En español se aprende sin que nadie lo enseñe y en otro idioma no se traslada solo.
También cambia la distancia y el tono. No hace falta convertirlo en una lección de protocolo, pero sí decirlo una vez, porque un niño que saluda mirando al suelo transmite algo que no quería transmitir.
Y hay una diferencia que a los mayores les llama la atención: en muchos sitios los besos de saludo no se usan. Saberlo antes evita el momento raro de la primera vez.
A qué edad
Desde los cuatro años, en su forma más corta: «hello» y «bye», dichos y no escritos. A esa edad la pronunciación se copia con una fidelidad que después se pierde.
De seis a ocho, las de la hora del día, «how are you?» con su respuesta y las despedidas con tiempo. Es el bloque completo para la vida escolar.
De nueve en adelante, el registro —cuándo se usa cada una— y la primera mirada a por qué la frase es como es. A esa edad la explicación ya suma en vez de estorbar.
Antes y después de esto
Presentarse y decir el propio nombre está en decir quién soy en inglés, y cómo montar el inglés de casa, en inglés para niños en casa.
Para hablar de gustos en cuanto el saludo está resuelto, me gusta y no me gusta en inglés. Y para el vocabulario que se lleva puesto, las partes del cuerpo en inglés.
Cómo practicarlo jugando
Memoria en inglés hace decir las palabras muchas veces, que es lo que estas fórmulas necesitan.
Escucha y elige entrena reconocerlas dichas por otro, y El abecedario en inglés sirve para deletrear el nombre cuando toca presentarse.
Las parejas de pregunta y respuesta se practican con el hámster en Primeras frases en inglés.
Qué imprimir
Presentarse en inglés reúne el saludo, el nombre y la edad en un solo diálogo.
La rutina del día en inglés encaja los saludos en las horas que les corresponden, y Los días y los meses en inglés completa las despedidas con día.
Lo esencial
- Con cinco fórmulas ya se puede abrir y cerrar cualquier conversación.
- Se aprenden enteras y no se analizan: son bloques, no gramática.
- «Good night» se dice al despedirse, no al llegar.
- Practicar la respuesta importa tanto como el saludo, y «sorry, I don't understand» desbloquea.
- Dos frases al día, siempre a la misma hora, rinden más que una sesión larga.