Un crucigrama no se resuelve por orden. Se empieza por la definición que se sabe seguro, y las letras que esa palabra deja puestas van dando las siguientes.
Debajo está la relación entre una definición y su palabra, que es lo que entrena En una palabra.
Empezar por lo seguro
La primera casilla no es la primera definición: es la que se sabe sin dudar. Decirlo antes de empezar evita el atasco del uno horizontal.
Con dos o tres palabras seguras puestas, el crucigrama se abre solo y las demás salen medio hechas.
Es una estrategia general —empezar por lo que se domina— y aquí se ve funcionar en tres minutos.
Contar las casillas
Cuando una palabra no sale, se cuentan los huecos. Saber que tiene siete letras descarta la mitad de los candidatos antes de pensar.
Y si además hay una letra puesta por un cruce, quedan muy pocas posibilidades.
Esa manera de acorralar la respuesta es lo que de verdad se entrena, y sirve mucho más allá del pasatiempo.
Las letras del cruce mandan
Una letra colocada por otra palabra no se discute: si la tercera es una erre, la palabra tiene una erre en el tercer sitio.
Muchos niños escriben encima de una letra ya puesta sin darse cuenta. Conviene señalarlo la primera vez.
Cuando el cruce se respeta, el crucigrama se autocorrige: una palabra mal puesta impide poner la siguiente.
Leer la definición en voz alta
Oír la definición cambia lo que se entiende. Es el truco más barato que hay y funciona en la mitad de los atascos.
Con las definiciones largas, además, ayuda separar el dato principal del adorno: «vive en el castillo» es lo que importa.
Y si aun así no sale, se deja y se vuelve después de poner dos más.
Vocabulario conocido a propósito
Bruja, castillo, corona, varita. Son palabras que el niño tiene, así que la dificultad está en encajar las letras y no en saber la palabra.
Un crucigrama con vocabulario nuevo enseña vocabulario y frustra; con vocabulario conocido enseña método.
Cuando el método esté rodado, se pueden meter palabras nuevas.
Escribir en mayúsculas
Una letra por casilla y en mayúscula. Suena a manía y evita el problema real: en minúscula, la ele y la i mayúscula se confunden y el cruce falla.
También conviene escribir a lápiz: en un crucigrama se rectifica siempre.
Y dejar la goma cerca, que es lo que permite probar sin miedo.
Las tildes no se ponen
En un crucigrama las tildes se omiten, igual que en una sopa. DRAGON va sin tilde y no es una falta.
Decirlo evita la discusión y de paso enseña que hay contextos donde la ortografía se suspende por razones prácticas.
La eñe sí se pone, y ocupa una casilla como cualquier letra.
Cuando algo no encaja
Si una palabra que parecía segura choca con otra, una de las dos está mal. Casi siempre es la que se puso con menos convencimiento.
Borrar y probar la alternativa es parte del juego y no un fracaso.
Ese ir y venir es el razonamiento del crucigrama, y conviene no ahorrárselo.
La cuadrícula se puede leer
Antes de escribir nada merece la pena mirar la forma: cuántas palabras hay, cuáles se cruzan con muchas y cuáles están casi sueltas.
Las que se cruzan mucho son las que más ayudan si se aciertan, y por eso conviene atacarlas pronto.
Esa lectura previa de treinta segundos cambia el orden de trabajo.
Definir es lo contrario
El ejercicio que va después: dar la palabra y pedir la definición. Es mucho más difícil y enseña muchísimo vocabulario.
Una buena definición dice qué es y en qué se diferencia de lo parecido, y eso hay que pensarlo.
Con cuatro palabras de la hoja basta para llenar una sesión.
Fabricar uno pequeño
Con cinco palabras y papel cuadriculado se puede montar un crucigrama casero. Cruzarlas es un rompecabezas en sí mismo.
Y después hay que escribir las definiciones, que es la parte que más trabaja el lenguaje.
Regalárselo a otro para que lo resuelva es lo que hace que se termine.
Horizontales y verticales
Las definiciones van en dos listas y conviene leerlas las dos antes de escribir nada: a veces la fácil está abajo del todo, entre las verticales.
Numerar con el dedo qué casilla corresponde a cada número es un paso que muchos niños se saltan y que después les hace escribir en el sitio equivocado.
Treinta segundos de reconocimiento del tablero ahorran cinco minutos de borrar.
Cuando el crucigrama enseña una palabra
De vez en cuando sale una que no se sabía, y sale igual porque los cruces la dictan letra a letra. Ese momento es el mejor del pasatiempo.
Conviene pararse ahí y buscar qué significa, en vez de darla por buena y seguir.
Una palabra aprendida así, deducida y confirmada, se queda mucho mejor que una explicada.
Cuánto por sesión
Un crucigrama, entre diez y veinte minutos. Con dos seguidos, el segundo se hace sin ganas.
Si queda a medias, se guarda y se termina otro día: no se pierde nada.
Y conviene no dar la solución al primer atasco largo.
El vocabulario que se repasa
Un crucigrama de cuentos repasa treinta palabras en tres hojas, y las repasa en las dos direcciones: de la definición a la palabra y de la palabra a su forma escrita.
Eso es mucho más que una lista de vocabulario, porque cada palabra se escribe letra a letra y se comprueba con los cruces.
Y el tema hace que el repaso no parezca un repaso, que es la mitad del truco.
Antes de esto
Hace falta leer una definición de una línea y escribir palabras con soltura, letra a letra y sin saltarse ninguna.
También ayuda haber hecho sopas de letras: el vocabulario y la mecánica de la cuadrícula ya vienen de allí.
Si escribir cuesta mucho, el crucigrama se hace largo por el lado equivocado.
Qué edad
Con cinco palabras cortas y definiciones muy directas, a los siete.
Con ocho palabras y cruces, a los ocho o nueve.
Con definiciones indirectas y vocabulario nuevo, a los diez u once.
Los errores del adulto
Dar la palabra en cuanto hay un silencio. Corregir con bolígrafo. Y elegir un crucigrama con vocabulario que el niño no tiene.
La ayuda buena es una pista sobre la letra o sobre el número de casillas, no la respuesta.
Y conviene resolver uno al lado, cada uno el suyo, que iguala mucho la situación.
Antes y después de esto
Los crucigramas en general están en crucigramas para niños, y las definiciones, en los crucigramas y las definiciones. Con el mismo vocabulario, buscar los cuentos en la sopa.
Cómo practicarlo jugando
En una palabra practica ir de la definición a la palabra, que es lo que pide cada casilla.
Forma la palabra trabaja la escritura letra a letra y Letra que falta los cruces.
Qué imprimir
Crucigrama de los cuentos trae tres crucigramas con personajes, sitios y objetos, y sus soluciones.
En la misma línea, Crucigramas para niños. Y con las mismas palabras, Sopa de letras de los cuentos.
Lo esencial
- Se empieza por la definición que se sabe seguro, no por el número uno.
- Contar las casillas descarta casi todo antes de pensar.
- Una letra puesta por un cruce no se discute: manda sobre la palabra nueva.
- Mayúsculas, a lápiz y sin tildes.
- Definir una palabra es lo contrario y es el ejercicio que va después.