Juegos para clasificar y agrupar
Agrupar por una propiedad común es el primer razonamiento abstracto que hace un niño, y se ve muy bien cómo madura: al principio agrupa por lo que salta a la vista —el color— y más tarde por lo que no se ve —para qué sirve, dónde vive—. Si el niño solo agrupa por color, no hay que corregirle: hay que darle conjuntos donde el color no valga.
Ahora mismo hay 7 juegos para niños de 3 a 9 años, de las secciones «Lógica», «El mundo», «Letras y lectura» y «Colores». Todos son gratuitos y funcionan en el navegador, sin instalar nada.

¿Qué come cada uno?
Zanahorias al conejo, nueces a la ardilla: dale a cada animal su comida

Clasifica en cestas
Repartimos los objetos en cestas por color, forma o tipo

¿Dónde vive cada uno?
Llevamos cada animal a su sitio: el bosque, el mar o la granja

¿Qué sobra?
Cuatro dibujos y uno que no encaja con los demás

En una palabra
Reunimos las cosas que van juntas y aparece el nombre del grupo

Cálidos y fríos
El color tiene temperatura: el rojo y el amarillo calientan, el azul enfría

Ordena las bolas
Pasa las bolas de tubo en tubo hasta que en cada uno quede un solo color
Cómo cambia de los 3 a los 8 años
A los tres años un niño separa sin problema los coches de los muñecos si se le pide, y empieza a ordenar por un rasgo visible, casi siempre el color o el tamaño. Lo que aún le cuesta es mantener el criterio hasta el final: empieza agrupando por colores y a mitad de la tarea se pasa a las formas sin darse cuenta. Hacia los cuatro sostiene un mismo criterio de principio a fin y encuentra el intruso en un grupo de cuatro dibujos cuando la diferencia es clara.
A los cinco años muchos niños ya pueden cambiar de criterio cuando se les pide: primero por color, luego por forma, con las mismas piezas. Entre los seis y los siete aparecen las categorías con nombre propio —muebles, herramientas, prendas de vestir— y la idea de que algo puede pertenecer a dos grupos a la vez: una manzana es fruta y además es roja. Hacia los ocho empiezan a entender que un grupo puede contener a otro, que todos los perros son animales pero no todos los animales son perros.
Para practicarlo sin pantalla
- Al vaciar la lavadora, pedidle que haga montones: calcetines, camisetas, ropa de cada persona de la casa. Luego mezclad y que lo repita con otro criterio, por ejemplo por colores.
- Sacad todo lo que haya en el cajón de los cubiertos y que lo devuelva a su hueco. Si aparece algo raro, como un abrebotellas, que decida dónde ponerlo y explique por qué.
- Jugad a «¿qué sobra?» con cuatro cosas de la despensa, como tres frutas y un yogur. Subid la dificultad con intrusos menos evidentes: tres cosas de la nevera y una del armario.
- Guardad los juguetes en cajas con una etiqueta dibujada por el propio niño: animales, cosas con ruedas, piezas de construcción. Él inventa la regla y luego tiene que respetarla.
- Cuando lleguéis de la compra, antes de colocarla, que separe lo que va a la nevera, lo que va al congelador y lo que se guarda en el armario.
Lo que conviene saber
Muchos adultos dan por mala una agrupación solo porque no es la que esperaban. Si el niño junta el perro con el hueso en lugar de con el gato, no se ha equivocado: ha agrupado por relación, que también es un criterio válido. Lo útil es pedirle que explique su razón y, después, proponerle otra manera de hacerlo. Solo tiene sentido comentarlo en el colegio si hacia los cinco años no consigue separar objetos ni siquiera por algo tan evidente como grande y pequeño.
Fichas para imprimir
Cada cosa en su sitioDos sitios arriba y ocho dibujos debajo: una línea de cada dibujo al sitio donde le toca estar.3–6 años3 hojas
Los disparatesDoce escenas con algo fuera de su sitio: un pez en el árbol, un barco en el bosque, una mariposa en invierno.4–8 años2 hojas
Los dos círculos, más difícilesDos criterios que se cruzan y doce cosas que colocar: dentro de uno, dentro del otro, en los dos o fuera de ambos.8–11 años4 hojas
Los pájaros y su comidaQué se pone en el comedero en invierno y qué le sirve a un pájaro para hacer el nido en primavera.4–7 años2 hojas
¿Qué sobra?, para empezarCuatro dibujos y uno que no es del mismo grupo. Rodearlo y decir con una palabra qué son los demás.3–6 años3 hojas
¿Quién come qué?Unir con una línea cada animal con su comida: la ardilla y la nuez, el conejo y la zanahoria, el oso y la miel.3–6 años3 hojasPreguntas frecuentes
¿Cómo enseñar a clasificar a un niño de 3 años?
Con objetos de verdad y un solo criterio cada vez. Dos cuencos y un puñado de pinzas de dos colores bastan: uno para las rojas y otro para las azules. Conviene empezar con diferencias muy claras y pocas piezas, sin mezclar color y tamaño a la vez. Cuando lo haga sin dudar, se puede pasar a tres grupos o a otros criterios, como grande y pequeño.
¿Qué diferencia hay entre clasificar y seriar?
Clasificar es formar grupos de cosas que comparten algo; seriar es ponerlas en fila según una cualidad que va cambiando, de la más corta a la más larga, por ejemplo. Al clasificar no importa la posición dentro del grupo y al seriar sí. Las dos se trabajan en infantil y se apoyan una en la otra, pero clasificar suele dominarse antes.
¿Por qué mi hijo no encuentra lo que sobra en un grupo?
Casi siempre porque mira cada dibujo por separado en lugar de buscar qué tienen en común los demás. Ayuda preguntar primero «¿en qué se parecen estos tres?» y después «¿y este?». También influye el vocabulario: si no sabe que la berenjena es una hortaliza, difícilmente la verá fuera de lugar entre frutas. Juegos como ¿Qué sobra? o En una palabra van graduando esa dificultad.