Bingo de multiplicar

Se canta «siete por ocho» y cada uno busca el 56 en su cartón. Las tablas repasadas sin que parezca un repaso.

8–9 años4 hojas A4PDFGratis
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4 hojas en A4, para cualquier impresora doméstica.

Bingo de multiplicar, hoja 1

Puedes imprimirla, repartirla en clase y adaptarla: licencia CC BY-NC-SA 4.0, citando la fuente y sin usos comerciales.

Cómo trabajarla

En los cartones hay resultados; quien canta lee la multiplicación. Ese cambio de sentido —del producto a la cuenta— es lo que no se practica recitando la tabla.

Al principio conviene cantar despacio y dejar unos segundos: el que va a rebufo de los demás no está calculando, está copiando.

Se juega mejor con tres o cuatro. Con dos se acaba en un minuto y no da tiempo a que la tabla empiece a salir sola.

Qué desarrolla

  • Multiplicar
  • Cálculo rápido
  • Concentración

Practícalo también jugando

El papel afianza y la pantalla engancha; juntos funcionan mejor que cada uno por su lado.

Más fichas

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad sirve «Bingo de multiplicar»?

Está pensada para niños de 8–9 años. La edad de la tarjeta es una orientación, no una regla: si al niño todavía le cuesta, dejadla y volved dentro de un par de semanas; si le resulta fácil, hay material más difícil en la misma sección.

¿Cuántas hojas trae y cómo se imprime?

El PDF trae 4 hojas en formato A4. Se descarga y se imprime en cualquier impresora doméstica: no hace falta papel especial ni tocar los ajustes, la hoja entra entera.

¿Hay que pagar o registrarse para descargarla?

No. «Bingo de multiplicar» es gratis y se descarga sin cuenta ni suscripción: se pulsa el botón y ya está.

¿Qué trabaja «Bingo de multiplicar»?

Trabaja multiplicar, cálculo rápido, concentración. El papel complementa bien a los juegos de pantalla: la mano y la atención funcionan de otra manera cuando hay un lápiz de por medio.

¿Cuánto rato conviene estar con ella?

De diez a quince minutos y una hoja por sesión. Una sesión corta hecha con ganas rinde más que una larga hecha a regañadientes: lo que asienta el hábito es la regularidad, no la cantidad de un día.

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