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El sudoku de nueve

Por El equipo de Kodomi Club · 4 de septiembre de 2026 · 8 min

El sudoku de nueve

El sudoku del periódico, con la técnica que hay que enseñar para que un niño de nueve años pueda con él.

Un niño que resuelve sudokus de seis por seis está a un paso del de nueve, y ese paso tiene un contenido concreto que conviene nombrar: aparece una tercera restricción.

En el de cuatro y en el de seis, la fila y la columna casi bastan. En el de nueve hay además el cuadro de tres por tres, y muchas casillas solo se deciden mirando el cuadro. Aprender a mirar los tres a la vez es todo el salto. La lógica base es la misma que la de Sudoku para niños, donde se descarta lo que ya está en la fila y en la columna.

Mirar por número, no por casilla

La técnica que hay que enseñar, y que casi nadie descubre solo, es cambiar el punto de vista. En vez de mirar una casilla vacía y preguntarse qué va ahí —que obliga a comprobar nueve candidatos—, se elige un número y se busca dónde puede ir.

Se coge el número que más veces ya está puesto en el tablero, por ejemplo el siete. Se mira cuadro por cuadro: en este cuadro, ¿dónde puede ir el siete? Las filas y columnas que ya tienen un siete quedan descartadas, y a menudo solo queda una casilla libre. Ahí va.

Ese método —barrer un número por todos los cuadros— resuelve la mayor parte de un sudoku fácil sin necesidad de anotar candidatos, y es perfectamente accesible a los nueve años. Lo difícil no es la lógica: es acordarse de mirar así en vez de casilla por casilla.

El lápiz y las anotaciones

Cuando el barrido por números se agota, llega el momento de anotar candidatos: escribir pequeñitos en cada casilla vacía los números que todavía podrían ir.

Es una técnica potente y conviene no introducirla demasiado pronto. Anotar candidatos en un tablero entero lleva diez minutos y es aburrido; si el niño llega a eso antes de dominar el barrido, asocia el sudoku a un trabajo pesado.

La versión intermedia que funciona: anotar candidatos solo en el cuadro donde uno se ha atascado, no en todo el tablero. Tres o cuatro casillas, y casi siempre basta para desatascar.

Cuántas pistas y qué significa «fácil»

Un sudoku de nueve por nueve con cuarenta números dados es fácil: se resuelve casi entero barriendo números. Con treinta y dos ya hace falta anotar candidatos en algún momento. Por debajo de treinta empiezan las técnicas que no son para esta edad.

Nuestras hojas empiezan en cuarenta y bajan hasta treinta y dos, que es el recorrido razonable para un primer año con el tablero grande. Conviene no saltarse los fáciles por parecer poca cosa: son los que instalan el método, y el método es lo que después permite con los otros.

Y todos tienen solución única garantizada, que no es un detalle menor: en un sudoku con dos soluciones un niño puede razonar bien, llegar a un tablero lleno distinto del previsto y creer que se ha equivocado.

Un tablero por sesión

Un sudoku de nueve lleva entre veinte y cuarenta minutos las primeras veces. Es mucho tiempo de concentración continua, y encadenar dos no sale bien casi nunca.

Se puede dejar a medias y retomar, que es una de sus ventajas: el tablero guarda el estado. Conviene entonces marcar con lápiz de otro color por dónde se iba, o al volver se pierden diez minutos reconstruyendo lo ya deducido.

Qué hacer cuando hay un error

Pasa, y es el momento más delicado. Si en algún punto aparece una contradicción —dos sietes en la misma fila— el error puede estar veinte movimientos atrás y no hay manera cómoda de encontrarlo.

La respuesta honesta es que a veces hay que empezar de nuevo, y conviene avisar antes de que ocurra para que no se viva como un desastre. También conviene la prevención: comprobar cada número antes de escribirlo mirando su fila, su columna y su cuadro, en ese orden y siempre.

Ese hábito de comprobar antes de escribir es probablemente lo más transferible del sudoku, y va bastante más allá del pasatiempo.

Qué entrena, dicho con sobriedad

Deducción por descarte, atención sostenida y búsqueda sistemática en una rejilla. No entrena cálculo: los números del sudoku son símbolos, y se podría jugar igual con nueve dibujos.

Merece la pena decirlo porque a veces se vende como ejercicio de matemáticas y no lo es. Su parentesco real está con los nonogramas y con los cuadrados mágicos, del que hablamos en el artículo sobre nonogramas: los tres piden encontrar por dónde entrar y avanzar con certezas, no con probabilidades.

El sudoku del periódico

Hay un momento simbólico que merece la pena provocar: darle el sudoku del periódico, el de verdad, el que hace un adulto. Muchos periódicos publican uno fácil entre semana, y un niño que ya resuelve los de cuarenta pistas puede con él.

El efecto de resolver «el de los mayores» es desproporcionado respecto al esfuerzo, y funciona igual de bien que cualquier premio inventado. Es de las pocas actividades escolares donde la versión adulta y la infantil son literalmente la misma cosa.

Conviene, eso sí, mirar antes el nivel que anuncia. Un sudoku marcado como difícil pide técnicas que no vienen al caso a los nueve años, y estrellarse con uno de esos después de haber ido bien deja peor sabor del que compensa cualquier lección.

De dos en dos, mejor que en solitario

Un sudoku a cuatro manos —un adulto y un niño, turnándose para colocar un número y explicando por qué— es un formato excelente y poco usado.

Obliga a verbalizar el razonamiento, que es donde se ve si ha deducido o ha probado. Y permite al adulto meter la técnica en el momento justo, sin dar la respuesta: «yo voy a buscar dónde va el siete en este cuadro, mira». Enseñar el método haciéndolo delante funciona mucho mejor que explicarlo antes.

Además reparte la carga de un ejercicio largo, que a esta edad es la razón más común de abandono: no la dificultad, la duración.

Cómo practicarlo jugando

Sudoku para niños trabaja la lógica de descarte con dibujos y tableros de cuatro y de seis, que es el camino previo al de nueve.

Busca la casilla entrena manejar filas y columnas como dos datos que se cruzan. Y Tablas de Schulte mejora el barrido de una rejilla, que es la mecánica que se repite cientos de veces en un sudoku.

Qué imprimir

El Sudoku de nueve trae seis tableros de dificultad creciente, de cuarenta pistas a treinta y dos, con las soluciones al final.

Si el de seis todavía cuesta, el Sudoku de seis es el escalón anterior, y el Sudoku de figuras el primero de todos, sin cifras.

Lo esencial

  • El salto al de nueve es el cuadro de tres por tres como tercera restricción. Hay que mirar los tres a la vez.
  • La técnica que hay que enseñar: elegir un número y buscar dónde puede ir en cada cuadro, en vez de mirar casilla por casilla.
  • Anotar candidatos solo en el cuadro atascado, no en todo el tablero: anotarlo entero es un trabajo pesado que aleja del juego.
  • Comprobar fila, columna y cuadro antes de escribir cada número. Es lo que evita tener que empezar de cero.
  • No entrena cálculo: los números son símbolos. Entrena deducción, atención y búsqueda ordenada.

Para practicarlo jugando

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