En Cuba el color del uniforme dice en qué nivel está un niño: rojo vino y blanco en la primaria, amarillo mostaza en la secundaria básica, azul en el preuniversitario. Basta mirar a un grupo de niños en la calle para saber qué curso tiene cada uno.
Las fichas de Kodomi Club se usan en Cuba igual que en cualquier país hispanohablante. Hay dos puntos que merecen atención: el vocabulario propio y la pronunciación caribeña, que se nota al escribir. Completar la letra que falta, lo que entrena Letra que falta, es exactamente el ejercicio que ayuda con las letras que no se oyen.
Del círculo infantil al preuniversitario
Los niños pequeños van al círculo infantil, y a los cinco años cursan el grado preescolar. La primaria tiene seis grados, de primero a sexto.
Después vienen la secundaria básica, de séptimo a noveno grado, y el preuniversitario, de décimo a duodécimo.
La edad por grado coincide con la de España: primero a los seis años. Las fichas marcadas por edad sirven sin ajustes.
El curso de septiembre a julio
El curso escolar empieza en septiembre y termina en julio, con vacaciones de verano en julio y agosto.
Es un calendario muy parecido al español, así que las fichas de temporada encajan casi tal cual.
La diferencia está en el clima: en Cuba no hay otoño con hojas caídas ni invierno con nieve, y esas fichas conviene explicarlas.
El pon y el papalote
La rayuela se llama pon en Cuba. La cometa es el papalote, y las canicas son bolas.
La chivichana, un carrito de madera con ruedas de rodamientos que se usa para bajar cuestas, es un juguete hecho en casa con mucha tradición.
Construir una chivichana, o un papalote, es un ejercicio de medir, cortar y ensamblar que ninguna ficha iguala.
Guaguas y rositas de maíz
En Cuba el autobús es la guagua, las palomitas de maíz son rositas de maíz y la bolsa es la jaba.
Un niño cubano que lee «autobús» en una ficha lo entiende, pero dirá guagua. Y un niño chileno que oye «guagua» pensará en un bebé.
Ese choque es un ejemplo perfecto para explicar que el español tiene variedades, y que la misma palabra puede significar cosas distintas según el país.
La ese que se aspira
En el español cubano la ese al final de sílaba se aspira o se pierde: «los niños» suena como «loh niño». Al escribir, eso hace que la ese se olvide.
No es un problema de atención: el oído no avisa. La pista está en la concordancia: si hay «los» delante, la palabra también es plural y lleva ese.
Leer en voz alta despacio, pronunciando todas las letras como están escritas, ayuda a fijar la forma escrita.
La ele y la erre
En algunas zonas la erre al final de sílaba se pronuncia parecida a la ele, o se pierde. «Comer» puede sonar «comé», y «puerta», «puelta».
Al escribir, eso produce errores que no son de ortografía en sentido estricto, sino de oído. La ayuda está en las familias de palabras: puerta, portero, portal.
Y en el infinitivo: todos los verbos terminan en -ar, -er o -ir. Si es una acción sin conjugar, lleva erre al final.
José Martí y La Edad de Oro
En 1889 José Martí publicó La Edad de Oro, una revista escrita para niños, con cuentos, poemas y artículos sobre ciencia e historia.
Es uno de los primeros textos de la literatura infantil en español, y muchos niños cubanos conocen sus poemas de memoria.
Leer un poema de La Edad de Oro y copiar una estrofa es trabajo de lectura, de ritmo y de caligrafía a la vez.
Las fichas sin impresora
No en todas las casas hay impresora. Las fichas de este sitio se pueden copiar a mano en una libreta, y eso también es un ejercicio.
Copiar una sopa de letras o un laberinto a mano obliga a mirar con atención y a medir el espacio, y el niño trabaja dos veces.
Y muchas fichas —sumas, series, adivinanzas— se pueden hacer directamente en voz alta, sin papel.
El clima sin estaciones
En Cuba el año se divide en temporada de lluvias y temporada seca, y el calor dura casi todo el año.
Las fichas de estaciones de este sitio muestran nieve y hojas caídas. No hay que evitarlas: son una oportunidad para explicar que en otros países el año tiene cuatro estaciones.
Un globo terráqueo, o una naranja y una linterna, bastan para explicar por qué.
Adivinanzas y décimas
La décima, estrofa de diez versos octosílabos, es la base de la tradición campesina cubana, y los repentistas la improvisan en el momento.
Contar las sílabas de un verso de ocho es un reto para un niño de diez años, y un ejercicio de lengua con tradición detrás.
Las adivinanzas en verso son el primer paso: cortas, con rima y con un enigma que resolver.
La clave
La clave es un patrón rítmico de cinco golpes que sostiene buena parte de la música cubana, y también el nombre del instrumento de dos palitos con que se toca.
Aprender a tocarla es contar tiempos: tres golpes en una mitad y dos en la otra, sin perder la cuenta.
Es matemáticas y música a la vez, y un niño que la domina ha entendido algo muy concreto sobre las fracciones del compás.
El tocororo
El tocororo es el ave nacional de Cuba, y sus plumas tienen los colores de la bandera: azul, blanco y rojo.
Solo vive en la isla, y eso da pie a hablar de las especies que existen en un único lugar del mundo.
Dibujarlo y colorearlo, y escribir tres datos sobre él, es un pequeño trabajo de ciencias con un animal propio.
El dominó
El dominó es uno de los juegos más populares de Cuba, y se juega con fichas que llegan hasta el doble nueve.
Contar los puntos de las fichas que quedan en la mano al terminar es cálculo mental rápido, y cada partida tiene muchas sumas.
Jugar con los abuelos es, además, una forma de aprender a esperar el turno y a pensar la jugada antes de ponerla.
Antes y después de esto
Los plurales y su ese final están en los plurales, y copiar un poema, en copiar un poema verso a verso.
El país anterior de la serie es la primaria en Paraguay, y el siguiente, la primaria en República Dominicana. La ese aspirada al escribir se explica en la ese que no se oye.
Cómo practicarlo jugando
Letra que falta trabaja las letras que el oído no distingue.
Une las frases ayuda con la concordancia, y Adivina el color es un juego tranquilo para los más pequeños.
Qué imprimir
Los plurales ayuda con la ese final, y Copiar un poema encaja con La Edad de Oro.
Adivinanzas es la entrada a la tradición del verso.
Lo esencial
- El curso va de septiembre a julio, y el color del uniforme dice el nivel.
- La primaria tiene seis grados, y antes se cursa el grado preescolar.
- Pon, papalote, guagua y rositas de maíz son palabras cubanas del mundo infantil.
- La ese aspirada y la erre final se pierden al escribir: la concordancia y las familias de palabras ayudan.
- La Edad de Oro de Martí es literatura infantil en español desde 1889.