Hay reglas de lengua que hay que dar hechas porque no se pueden deducir. La
del plural no es una de esas: con seis ejemplos delante, un niño de siete años la
formula solo.
Y merece la pena dejarle hacerlo, porque una regla que uno descubre se
recuerda de otra manera que una que le dictan.
La regla, en una línea
Si la palabra acaba en vocal, el plural se hace con -s: casa, casas. Si acaba en consonante, con -es: papel, papeles.
No hay más. Es una de las reglas más regulares del español y funciona con casi todo lo que un niño va a escribir.
Lo que conviene es no decirla. Se ponen seis palabras con su plural al lado, se pide que mire, y en un par de minutos sale.
Y si no sale, la pista es una pregunta: «¿en qué se parecen las que llevan -es?». Agrupar y encontrar lo común es justo lo que entrena En una palabra.
Por qué es así
No hace falta explicarlo, pero si el niño pregunta hay una respuesta buena y es de oído: prueba a decir «papels».
No se puede. La lengua necesita una vocal para separar la consonante final de la -s, y esa vocal es la e.
Con vocal al final no hace falta ninguna ayuda: «casas» se dice sin esfuerzo.
Esa explicación convence a los ocho años y de paso enseña algo verdadero: muchas reglas de gramática están ahí porque lo contrario no se puede decir.
Las de z
Es el único caso que hay que aprender aparte, y son bastantes palabras: lápiz da lápices, pez da peces, nariz da narices.
La z se convierte en c. No hay razón que un niño de siete años pueda entender, así que lo honesto es decir que se escribe así y verlo varias veces.
Lo que sí conviene señalar es que el sonido no cambia: «lápices» y «lápizes» sonarían igual, así que esto es puramente de escritura.
Y merece practicarse con las diez o doce palabras frecuentes, que son casi todas las que se van a usar: luz, cruz, voz, vez, pez, nariz, lápiz, feliz.
Las que no cambian
Están al final a propósito, porque rompen la regla y conviene que se note.
El paraguas y los paraguas. El lunes y los lunes. El cumpleaños y los cumpleaños. El sacapuntas y los sacapuntas.
Todas acaban ya en -s y no se les puede añadir otra. Lo que cambia es el artículo, y ahí está la pista para saber si hay uno o muchos.
Muchas son palabras compuestas —sacapuntas, cumpleaños, paraguas— y eso tiene su lógica: llevan el plural dentro, en la segunda mitad. Está contado en Palabras hechas de dos.
Los errores que se ven
«Papels» o «flors». Ha aplicado la regla de la vocal a una consonante. Se corrige haciéndoselo decir en voz alta.
«Lápizes». Falta el caso de la z, que es de memoria.
«Los paraguases». Ha aplicado la regla a una que ya estaba en plural. Es un error inteligente y conviene decírselo así.
El artículo mal. Escribe «los casa» o «la niños». Aquí el problema no es el plural sino la concordancia, y eso se arregla leyendo la frase entera en voz alta.
La concordancia, que es lo que de verdad cuesta
Saber hacer el plural de una palabra es fácil. Lo difícil es que toda la frase se ponga de acuerdo.
«Los perros negros corren» tiene cuatro palabras y tres llevan marca de plural. Si una se queda en singular, la frase chirría.
A los siete y ocho años eso falla bastante al escribir, sobre todo cuando entre el sujeto y el verbo hay palabras de por medio.
El arreglo es siempre el mismo y no es una regla: leer en voz alta lo escrito. El oído detecta la falta de concordancia mucho antes que la vista.
A qué edad
Seis años. Solo oral, y sin llamarlo plural: uno y muchos, con objetos delante.
Siete. La regla de la vocal y la consonante, descubierta por él.
Ocho. Las de z y las que no cambian.
Nueve. La concordancia en frases largas, y los plurales de palabras acabadas en -í o en -ú tónicas, que a menudo admiten dos formas.
Cómo se practica sin fichas
La compra. Un tomate, dos tomates. Un yogur, dos yogures. Ahí aparecen las dos reglas mezcladas sin preparar nada.
Contar cosas de casa. Las sillas, los relojes, las paredes, los lápices. Con los objetos delante.
Al revés, que es más difícil. Se dice el plural y hay que dar el singular. «Ratones» da «ratón», y ahí aparece además la tilde.
Las palabras inventadas. ¿Cuál sería el plural de «trafol»? Sale «trafoles», y eso demuestra que la regla está y no es memoria de palabras concretas.
Lo que no conviene
Dar la regla escrita antes de mirar los ejemplos. Se pierde la única oportunidad de que la deduzca.
Mezclar las de z el primer día. Ensucian la regla justo cuando se está formando.
Convertirlo en una lista larga. Con doce palabras se ve todo; con cuarenta lo que se practica es aguantar.
Corregir la concordancia con explicaciones gramaticales. A los ocho años «el sujeto concuerda con el verbo» no significa nada. Leer en voz alta, sí.
El artículo, que también avisa
Hay una pista que conviene señalar porque resuelve los casos difíciles: la
palabra que va delante también cambia.
El y los. La y las. Un y unos. Cuando la palabra no cambia —el paraguas, los
paraguas—, el artículo es lo único que dice si hay uno o muchos.
Y funciona como comprobación en los dos sentidos: si al escribir «los» la
palabra siguiente no acaba en -s ni en -es, casi siempre hay un error.
A los siete años esa comprobación se puede hacer sola y ahorra la mitad de las
correcciones.
Los plurales raros que van a aparecer
Hay tres o cuatro que se cruzan pronto y que conviene tener contestados antes
de que pregunte.
Los acabados en -í o -ú. Muchos admiten dos formas y las
dos son correctas: jabalís y jabalíes, esquís y esquíes, bambús y bambúes. Aquí lo
honesto es decir que valen las dos, con una salvedad que aparece enseguida: menú
solo da menús.
Los que pierden la tilde. Ratón da ratones, y la tilde
desaparece. Camión da camiones. Es de los ocho o nueve años y no hace falta
explicar por qué, pero sí avisar de que pasa.
Los que solo existen en plural. Gafas, tijeras, pantalones.
Nadie dice «una gafa», y notarlo suele hacer bastante gracia.
Todo lo anterior cabe en una tabla, que conviene que tenga a mano el adulto
y no enseñarla antes de que el niño haya encontrado la primera regla:
Cómo se forma el plural en español: reglas y ejemplos
| Cómo acaba la palabra | Plural | Ejemplos |
| En vocal | añade -s | casa, casas; tomate, tomates |
| En consonante | añade -es | papel, papeles; flor, flores; yogur, yogures |
| En -z | cambia a -ces | lápiz, lápices; pez, peces; luz, luces |
| En -s, sin ser aguda | no cambia | el lunes, los lunes; el paraguas, los paraguas |
| En -í o -ú tónicas | -s o -es | jabalís o jabalíes; bambús o bambúes |
| En -ón con tilde | -ones, sin tilde | ratón, ratones; camión, camiones |
Cómo practicarlo jugando
En una palabra entrena encontrar lo común entre varios ejemplos, que es la operación con la que se descubre la regla.
Clasifica en cestas trabaja separar por criterios, y Forma la palabra el montaje letra a letra, útil para las de z.
Cinco minutos. Y contar cosas en voz alta cuando aparezcan.
Qué imprimir
Los plurales tiene una hoja para clasificar según cómo se hace el plural, otra con las de z y las que no cambian, y una tercera de uno y muchos. Con soluciones.
Palabras hechas de dos explica por qué sacapuntas o paraguas no cambian, que si no queda como una rareza.
Y Completar frases para la concordancia, que es donde se ve si el plural está entendido de verdad.
Lo esencial
La regla del plural es de las pocas que un niño puede descubrir solo mirando seis ejemplos, y conviene dejarle hacerlo porque lo que se descubre se recuerda. Vocal al final, -s; consonante, -es, y la razón se puede comprobar intentando decir «papels». Las de z son el único caso de memoria. Y lo que de verdad cuesta no es el plural de una palabra sino que la frase entera concuerde, que se arregla leyendo en voz alta y no con gramática.