Inglés

Los animales salvajes en inglés

Por El equipo de Kodomi Club · 2 de septiembre de 2026 · 8 min

Los animales salvajes en inglés

Es el vocabulario con el que más fácil se engancha un niño, y el que mejor permite pasar de las palabras sueltas a las frases.

De todos los temas con los que se empieza inglés en casa, los animales salvajes son el que menos hay que empujar. Un niño de seis años que no quiere repetir colores repite «crocodile» tres veces y se ríe.

Merece aprovecharse, porque con el interés puesto se puede meter bastante más que una lista de palabras.

Por qué este tema funciona

Porque los animales ya interesan por su cuenta. No hay que fabricar la motivación: está antes de que aparezca el inglés.

Porque las palabras son largas y sonoras —elephant, giraffe, crocodile— y eso las hace divertidas de decir, al revés de lo que se supone.

Y porque cada animal trae algo que contar: qué come, dónde vive, si es grande. Eso permite salir de la palabra suelta enseguida. Inglés, palabra y dibujo une la palabra con la imagen, que es como se fija a esta edad.

Además varias se parecen bastante al español: elephant, tiger, giraffe, hippopotamus. Eso da confianza al principio, que es cuando más falta hace.

Las que hay que enseñar primero

Lion, tiger, elephant, monkey, bear y snake. Seis, y con esas ya se puede hablar.

Son las que más aparecen en cuentos y dibujos, así que se refuerzan solas fuera de la sesión.

Después vienen giraffe, zebra, crocodile, hippo y wolf, que son más largas y se dejan para cuando las primeras estén.

Y conviene no pasar de doce en total. Un vocabulario de doce palabras que se usan vale infinitamente más que uno de treinta que se olvidan.

Del nombre a la frase

Aquí está el verdadero valor del tema: los animales permiten construir frases enteras casi sin darse cuenta.

«The lion is big.» «The monkey is small.» «I like elephants.» «The snake is long.» Son frases de cuatro palabras y todas se sostienen con vocabulario que el niño ya tiene.

Y se pueden encadenar: se enseña una foto y se dice una frase. Después dos. Después el niño dice una.

Ese paso —de la palabra suelta a la frase corta— es el que decide si el inglés de casa sirve para algo, y con animales cuesta menos que con cualquier otro tema.

La pronunciación de las difíciles

Hay cuatro o cinco que dan problemas y conviene saber cuáles son antes de empezar.

Bear no se dice como se escribe: suena parecido a «ber». Wolf empieza con un sonido que no existe en español, entre u y v.

Giraffe lleva el acento en la segunda sílaba, no en la primera. Y monkey acaba en un sonido corto, no en «ei».

No hay que obsesionarse: lo importante es que la oiga bien dicha varias veces antes de verla escrita. Cómo hacerlo sin saber inglés está en Pronunciar inglés sin saber inglés.

Oír antes que leer

Es la regla de siempre y con este tema se salta mucho, porque las palabras escritas parecen fáciles.

Si el niño ve «lion» antes de haberlo oído, lo lee «li-on» a la española y esa pronunciación cuesta después meses de quitar.

El orden es: oír, repetir, ver el dibujo, y solo entonces ver la palabra escrita. Con eso el mismo trabajo rinde el doble.

Inglés, escucha y elige hace exactamente eso: la palabra suena y hay que elegir el dibujo, sin texto por medio.

Qué edad

Cuatro y cinco años. Solo oral y solo seis palabras, unidas a un dibujo o a un peluche.

Seis. Las doce, y las primeras frases de tres palabras.

Siete. Ya por escrito, y frases con verbo: «the lion eats meat».

Ocho y nueve. Describir un animal en tres frases sin ayuda, que es un ejercicio completo de inglés hablado.

Fuera de la hoja

El zoo, si se puede. Nombrar en inglés lo que se ve es la situación perfecta y no hay que preparar nada.

Los documentales. Un vídeo corto en inglés sobre un animal que ya conoce se entiende bastante aunque no se entiendan las palabras, porque la imagen explica.

Los peluches. A los cuatro y cinco años funcionan mejor que cualquier ficha: se juega y se nombra.

Los cuentos. Casi todos tienen animales, y basta con decir el nombre en inglés cuando aparece.

Los errores de siempre

Enseñar treinta palabras. Con doce bien puestas se habla; con treinta a medias no se hace nada.

Corregir la pronunciación cada vez. Se repite bien dicho y se sigue. Corregir tres veces seguidas cierra la boca del niño.

Quedarse en las palabras sueltas. Es lo más cómodo y lo que menos sirve. En cuanto haya seis, hay que empezar a juntarlas.

Traducir todo. Si hay una foto de un león, no hace falta decir «lion quiere decir león». La imagen basta y así se evita el paso por el español.

Los sonidos de los animales

Hay un detalle que a los cinco años produce mucha sorpresa y que engancha aún más con el tema: en inglés los animales no hacen el mismo ruido.

Un perro dice «woof» y no «guau». Un gallo dice «cock-a-doodle-doo» y no «quiquiriquí». Un cerdo dice «oink», que se parece, y una vaca «moo», que también.

Descubrir eso enseña algo de fondo más importante que el vocabulario: que las palabras no son el ruido en sí, sino una manera de escribirlo, y que cada idioma lo escribe a su manera.

Y da mucho juego: se puede pasar una tarde comparando y riéndose, que es exactamente el tipo de rato que hace que el inglés no se asocie a deberes.

Describir un animal, que es el ejercicio completo

Cuando ya haya doce palabras y algunas frases, hay un ejercicio que las junta todas y que se puede hacer a partir de los ocho años.

Se elige un animal y se dicen tres frases sobre él, sin ayuda: qué es, cómo es y qué come. «It is a lion. It is big. It eats meat.»

Parece poco y es bastante: hay que elegir el vocabulario, montar tres frases seguidas y mantener el tema. Es hablar, no repetir.

La variante que más gusta es hacerlo como adivinanza: se describe sin decir cuál es y el otro adivina. Así el niño tiene que elegir los datos que distinguen, y de paso escucha con atención cuando le toca adivinar.

Cómo practicarlo jugando

Inglés, palabra y dibujo une palabra e imagen sin pasar por el español, que es como conviene aprenderlo.

Inglés, escucha y elige trabaja el oído antes que la letra, y Memoria en inglés la repetición sin que parezca repetición.

Cinco o diez minutos. Y todos los días es mucho mejor que media hora un sábado.

Qué imprimir

Los animales salvajes en inglés trae el vocabulario con dibujo, caligrafía y emparejar, y las hojas están pensadas para hacerse en días distintos.

Los animales en inglés cubre los domésticos, que son los que el niño tiene cerca y conviene tener antes.

Y Sopa de letras en inglés para el reconocimiento de la palabra escrita, cuando ya se sepa decir.

Lo esencial

Los animales salvajes son el tema con el que menos hay que empujar, porque el interés ya está puesto. Doce palabras bien aprendidas bastan, y lo que de verdad importa es pasar pronto de la palabra suelta a frases de cuatro palabras: «the lion is big». El orden manda —oír, repetir, imagen, y solo entonces la palabra escrita— porque leer «lion» antes de oírlo produce una pronunciación que cuesta meses de quitar.

Para saber más, las fuentes

Para practicarlo jugando

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